Project Gutenberg's Catlogo Monumental de Espaa, by Cristbal de Castro

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Title: Catlogo Monumental de Espaa; Provincia de lava
       Inventario general de los monumentos histricos y artsticos
       de la nacin.

Author: Cristbal de Castro

Release Date: November 10, 2012 [EBook #41337]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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CATLOGO MONUMENTAL DE ESPAA

PROVINCIA DE LAVA


[Illustration: Catlogo monumental de Espaa]




MINISTERIO DE INSTRUCCIN PBLICA Y BELLAS ARTES

CATLOGO MONUMENTAL

DE

ESPAA

INVENTARIO GENERAL DE LOS MONUMENTOS

HISTRICOS Y ARTSTICOS DE LA NACIN

PROVINCIA DE LAVA

POR

CRISTBAL DE CASTRO


EDICIN OFICIAL

[Illustration]

MADRID

EST. TIPOGRFICO SUCESORES DE RIVADENEYRA

Paseo de San Vicente, nm. 20.

1915

Reservada la propiedad artstica
y literaria.

Queda hecho el depsito que
marca la ley.

[Illustration: MAPA-CROQUIS

DE LA

PROVINCIA DE LAVA

SITUACIN DE LOS LUGARES QUE SE CITAN EN ESTA OBRA]




PRLOGO

      Estos, Fabio, ay dolor!, que ves ahora
    Campos de soledad, mustio collado,
    Fueron un tiempo Itlica famosa...

    (RODRIGO CARO.--_A las ruinas de Itlica_.)


Inventariar los monumentos de un pas es renovar su Poesa y acrecer su
Historia. El pasado, como el espritu, no muere, sino que, libre de las
impurezas materiales, se ennoblece y enseorea con el escudo de armas
del recuerdo.

Recordar--dice Eurpides--es resucitar. La Arqueologa bien puede
llamarse ciencia de las resurrecciones; porque un dolmen, un hacha de
silex, una columna rota, una lpida descifrada, pueden ser una teogona,
una batalla, una raza, un pueblo puestos en pie.

De todo el patrimonio artstico, el lote ms fecundo es el del recuerdo.
Porque el recuerdo de una guerra esculpe el Partenn y dicta la Ilada;
el recuerdo de un Hombre-Dios llena el mundo de catedrales y de
oraciones; el recuerdo de una mujer escribe la _Divina Comedia_, pinta
la _Gioconda_ y compone la _Novena Sinfona_. Porque el recuerdo, en
fin, es tan humano, que recordando vive la Humanidad, y cuando muere,
muere tan slo para dar vida al recuerdo.

El predominio evocador se dilata por todas las naciones cultas. Paralelo
al florecimiento econmico desenvulvese, activo como l y con fiebre
investigadora ms alta y ms noble, el florecimiento histrico-artstico.
Los pueblos rivalizan en maquinaria y en documentacin. Se dira que,
junto a las guerras de tarifas, nacen las guerras arqueolgicas;
que, para ennoblecer sus nuevas riquezas, cada cual busca su blasn.

De esta hidalga ansiedad moderna surge la Historia, armada de todas
armas, como Palas surgi de la cabeza de Zeus. Las ciencias y las artes
forman el coro esplndido de la Evocacin; bibliografa, antropologa,
numismtica, geologa, cdices, palimpsestos, iconografa, arquitectura,
herldica, toda la espesa fronda del boscaje histrico surge con
exuberancia tropical.

La paciencia del monje, la audacia del explorador, el experimento del
sabio, aportan a la Historia sus ansiedades. Y cuando en nuestros das
levantan Mommsen y Ferrero, Rambaud y Lavisse, sus admirables monumentos
de reconstruccin, la Historia no es ya un sangriento reflejo de la
Epopeya ni un mudo archivo paleogrfico, sino que, abarcndolo todo con
sus ojos de Argos conmovido, convierte el estilete ingenuo de Herodoto
en la pluma polgrafa de Maspero y de Paul Guiraud.

La riqueza monumental y artstica de Espaa estaba amortizada por la
incuria, oculta por la mano muerta de la ignorancia o del desdn. El
Ministerio de Instruccin Pblica y Bellas Artes, con noble aliento de
cultura y de modernidad, inicia esta labor desamortizadora, creando los
_Catlogos monumentales y artsticos_ de todas y cada una de las
provincias. Espaa, en este punto de honor patrio est, pues,
incorporada a Europa.


RECORRIDO DE LA PROVINCIA. DOCUMENTACIN Y PLAN DEL CATLOGO.

La provincia de lava es pobre de extensin, pero riqusima en poblados.
En sus 3.044 kilmetros cuadrados se asientan con la capital 85 villas y
348 aldeas, en muchas de las cuales hay algn testimonio de arqueologa.

La empresa, pues, de recorrerla escrupulosamente, registrando sus
monumentos y archivos, tomando apuntes y fotografas, aconsejndonos de
sus hombres ms insignes, hubo de ser tan larga como trabajosa.

Y ms lo hubiera sido, al punto de rendir nuestros entusiasmos, de no
habernos favorecido tan hidalgamente, ya con libros, ya con fotografas,
ya con sus provechosas indicaciones, los seores gobernador civil, D.
Salvador Aragn, que nos gui en las excursiones a las baslicas de
Armentia y de Estbaliz; el seor obispo de la dicesis, D. Jos Cadena
y Eleta, que, tras de dispensarnos su cooperacin personal,
facilitndonos Memorias, planos, folletos, manuscritos y fotografas de
la grandiosa catedral en construccin, puso a disposicin nuestra, por
una orden a los arciprestes, todos los archivos parroquiales del
obispado; el presidente de la Diputacin, D. Federico Baribar, quien
tras de acompaarnos con su amable y profunda ciencia de poeta y de
arquelogo a la Diputacin, al Museo provincial, a varios otros
monumentos de la provincia, nos hizo el don valioso de sus libros,
folletos, planos y apuntes, autorizndonos para reproducir la numerosa
coleccin de fotografas que remitiera hace aos a la Real Academia de
Bellas Artes; y los arquitectos de la catedral nueva, en construccin,
D. Javier de Luque y D. Julin Apraiz, a quienes por igual debemos
gratitud, en su frecuente y reiterada cooperacin a la presente obra.

Despus de varios das de estancia en Vitoria, donde con tan amable y
sabia compaa, no solamente recorrimos y estudiamos sus monumentos de
ms nota y valor, sino que compusimos el plan de excursin a los pueblos
y las aldeas que ostentan un prestigio de arqueologa, realizamos ya
fcilmente las excursiones a Armentia, Estbaliz, Arriaga, Egulaz,
Maestu, Antoana, El Ciego, La Guardia, Labastida, Zambrana, Amurrio,
Ayala, Arciniega, Lezama, Altube, Amzaga, Murgua, Ondtegui,
Villarreal, Mendbil, Elorriaga, Matauco, Echbarri, Salvatierra,
Urabain, Vicua, Gauna, Alegra, El Burgo y otras.

De regreso a Madrid, lozanas an y palpitantes nuestras impresiones,
procedimos a la investigacin documental en archivos y bibliotecas,
acudiendo a la autoridad y saber de los Sres. Conde de Cedillo, D.
Narciso Sentenach, D. Antonio Garrido y D. Adolfo Herrera, que componen
la Comisin mixta, organizadora de las provinciales de Monumentos, todos
los cuales nos favorecieron con sus consejos y bondades en trminos que
exceden, aun siendo mucha, nuestra gratitud.

Por sus indicaciones y con la diligencia que peda nuestro entusiasmo,
nos fuimos orientando a travs del espeso bosque de la Bibliografa,
habiendo conseguido examinar, adems de los _clsicos_ en la
materia--Quadrado, Ponz, Carderera y Cen Bermdez, entre otros,--el
extenssimo _Viaje a las Iglesias de Espaa_, de D. Joaqun Lorenzo
Villanueva, y la _Espaa Sagrada_, del P. Flores; el tomo IV
(Vascongadas) de la magna obra _Espaa, sus monumentos y artes_; _su
naturaleza e historia_, redactado, como se sabe, por D. Antonio Pirala;
el rico, extenso y elocuente _Diccionario geogrfico histrico_, de la
Academia de la Historia; obras todas de consulta general; la
bibliografa especial, geolgica, geogrfica, histrica, eclesistica,
monumental y artstica de la provincia de lava, en la cual bibliografa
descuellan la _Historia civil_ e _Historia eclesistica de la M. N. y M.
L. provincia de lava_ y los _Compendios histricos de las ciudades y
villas de lava_ (Vitoria, 1798; Pamplona, 1797, y Pamplona, 1798), de
D. Joaqun Jos de Landazuri y Romarate; las _Noticias sobre las vas,
poblaciones y ruinas antiguas, especialmente de la poca romana, en la
provincia de lava_ (Madrid, 1875), de D. F. Coello y Quesada; los
_Estudios monumentales y arqueolgicos de las provincias Vascongadas_
(Revista de Espaa, 1871), de D. Jos Amador de los Ros; los _Apuntes
arqueolgicos de lava_ (Vitoria, 1872), y _El libro de lava_ (Vitoria,
1877), de D. R. Becerro de Bengoa; la _Crnica general de Espaa_, de D.
Jos Bisso (Madrid, 1868); _Armentia, su obispado y su baslica de San
Andrs_, y _Vitoria y los 43 pueblos de su jurisdiccin_, de Blas Daz
de Arcaya; la clsica y crdula _Vida de San Prudencio_, de Bernardo
Ibez de Echavarri; el _Camino romano de lava_, del sabio clrigo
Lorenzo del Prestamero; la _Epigrafa armentiense_ y _En el dolmen de
Arriaga_, de D. Federico Baribar; el _Discurso de los dlmenes
alaveses_, de D. Julin Apraiz; los _Alaveses ilustres_, de D Vicente G.
de Echavarri; la _Espeleologa de lava_, de D. Luis Heintz y Lloll; el
_Obispado y fueros de lava_, de D. F. Carrera y Candi, y la _Geografa
de lava_, de D. Vicente Vera, obras estas tres ltimas includas en la
voluminosa _Geografa del pas vasco-navarro_, dirigida por el Sr.
Carrera y Candi y copiosamente enriquecida con planos, mapas,
fotografas y estadsticas, que acrecen su valor cientfico, artstico y
literario.

Ordenados nuestros apuntes, planos, mapas, fotografas y manuscritos,
hemos dispuesto el plan de la presente obra, procurando seguir los
mtodos histricos modernos, esto es, ir evocando cronolgicamente la
aparicin de las diversas civilizaciones y con ellas las de sus
monumentos y gesta de arte.

Tocante a las fotografas, siguen al texto como su resumen plstico, y,
conforme a justicia, las que nos han sido diligentemente facilitadas,
llevan al pie los nombres de sus generosos prestatarios.

En tales condiciones, ya que no de saber, de escrupulosa investigacin
emocional y documental, hemos acometido la honrosa y, para nuestros
cortos medios, difcil empresa que el Ministerio de Instruccin Pblica
y Bellas Artes se sirvi confiarnos, por Real orden de 31 de julio de
1912, y que sealar, por sus aciertos, el saber y la autoridad de
nuestros consejeros y auxiliares, y marcar, en sus deficiencias, las
huellas desafortunadas, pero diligentes, de nuestros grandes
entusiasmos...

[Illustration]




LAVA

[Illustration]




CAPTULO PRIMERO

MONUMENTOS PREHISTRICOS

...Antes que una voz tan solo diera
    El nacimiento al mundo
    Y la tierra arrancara del profundo
    Abismo de los mares...

    (MILTON.--_El Paraso perdido._)


[Illustration: E]vocamos las noches de la Prehistoria, el nacimiento del
planeta, la hora divina en que, segn el Gnesis, Dios, viendo que era
buena su obra, descans; la hora catica en que, segn la Geologa, o
por el agua o por el fuego cristaliz el mundo terrestre.

La vista natural nada distingue entre las sombras infinitas; pero los
ojos sobrenaturales del creyente, del gelogo y del poeta, han
proyectado, en las negruras angustiosas, claridades de fe, de ciencia y
de mito.

Porque all donde el msero cuerpo humano duda y flaquea, all est
prepotente el alma, encendiendo en las sombras sus luminarias
fulgurantes...

Hasta la aparicin del hombre, la Historia, que es archivo de la
Humanidad, est increada. Pero la Religin, la Ciencia y la Poesa son
tres hadas hermanas que aguardan al que va a nacer, rezando, meditando y
cantando junto a la cuna...


APARICIN DEL HOMBRE EN LA TIERRA. TEORAS DE LOS MS CLEBRES GELOGOS.
AHASVERUS Y TOPSIUS.

Cundo aparece el hombre en el planeta?

La autoridad de Carlos Vogt lo seala, como es sabido, en el perodo
diluvial. Hasta ahora--dice en su famosa obra _Prelecciones sobre el
hombre_--no se ha encontrado huella alguna que suponga su aparicin ms
antigua; por todas partes slo hemos hallado pruebas de la aparicin del
hombre despus del gran perodo glacial, despus del terreno glacial de
la pennsula escandinava, de Inglaterra, de Suiza..., etctera, etc.

El gelogo espaol Sr. Vilanova, en su _Manual de Geologa_ y en las
interesantes conferencias que sobre El hombre fsil di en el Ateneo
de Madrid, sostiene la simultaneidad del origen del hombre y del perodo
cuaternario.

Prehistoriadores tan insignes como el P. Laurent, como Veiht, como
Vorizio, afirman que la historia de la creacin cabe dentro de la
cronologa bblica. Otros no menos prestigiosos, como Carpenter,
Prestwich, Delesse, Milne, Edwars, Lartet y Quatretages, defienden una
cronologa independiente del Gnesis y anterior a l en miles de aos.

Pero esta confusin de teoras racionalistas o catlicas, acrecentada
hasta el mareo por el caos de hiptesis modernas--las cuales, ordenadas
y resumidas por sir John Luboock en su reciente obra _El hombre antes de
la Historia_, nos abruman, pero no nos persuaden,--mantienen el problema
en pie.

Tras de sus afanosas incursiones por el espeso bosque bibliogrfico, el
investigador moderno se halla en perplejidad idntica a la en que se
encontraron los sorprendidos por las _Listas de Manatn_ o por _Los
fsiles_, de Boucher de Phertes.

Nada hay cierto; todo es hiptesis. Escriturarios y gelogos disputan a
lo largo de los siglos como un grupo de ciegos a lo largo de rutas
infinitas. Dirase que el Tiempo, nico juez inapelable en la vida como
en la muerte, se resiste a ser enjuiciado por ese prisionero suyo que
llamamos Humanidad.

Hasta los testimonios materiales--cortes de tierras, cavernas huesosas,
hachas, uas, pedazos de arcilla cocida, trozos de grafito...,
etctera,--son, en lugar de pruebas definitivas, alegatos que se
incorporan a esta dialctica secular. Los perodos geolgicos, que antes
eran como las lucecillas del camino, hoy, tras las exploraciones de E.
Martel revelando el mundo subterrneo y creando la nueva ciencia
espeleolgica, apenas si dan luz en estas jornadas. Y la Prehistoria,
noche del planeta y noche de la Humanidad, se ofrece a los espritus
melanclicos como una evocacin de Ahasverus en su avatar, que no
acabar nunca, y a los espritus escpticos, en aquel perfil de cigea
con anteojos, que llam Ea de Queiroz el sabio Topsius, miembro del
Instituto imperial de excavaciones histricas.

Que se trate del hombre bblico o del hombre darwiniano; que se acepte
el perodo terciario o el cuaternario, en ningn caso la cronologa
humana deja de ser lo que es: tinieblas.

Qu antigedad asignar al hombre? En cul regin terrestre apareci
primero? Cules huellas sealan sus primeros pasos?

Las tres hadas que se disputan al recin nacido--Religin, Ciencia y
Poesa--han tejido con oro de ilusiones tres evangelios diferentes. La
Biblia y sus exgetas de todos los tiempos nos hablan del Paraso
terrenal, situado entre el Eufrates y el Tigris, y de Asia, cuna del
gnero humano.

La Geologa y sus patriarcas ms ilustres sealan, unas veces,
continentes desaparecidos, como la Atlntida, otras, las capas de
acarreo de la Florida; otras, las praderas flotantes del Nilo; otras,
las cuevas subterrneas del canal Sodertel, en Finlandia. Es decir, que
las interpretaciones geolgicas sobre el lugar de aparicin del hombre
son tantas, no ya como continentes actuales y desaparecidos, sino como
naciones vivas y muertas.

La Poesa, por su parte, ms rica de invenciones y de emociones, ha
repartido los tesoros de sus leyendas, donando una leyenda a cada raza y
un poema originario a cada idioma. Ahora es el Ramayana; ahora las
tradiciones incas; ya es Walmiki; ya son los Nibelungos. Qu pueblo no
se cree el mayorazgo de la Humanidad? Qu idioma no se juzga el
precursor o el heredero directo del precursor?

El ltimo Congreso de Prehistoria celebrado en Tolosa, de Francia,
despus de discutir el misterio de la cronologa humana con la
solemnidad, la ciencia y la dialctica de un Concilio, no solamente dej
sin formular un dogma o cuando menos una teora, sino que, al intentar
fijar la talla del hombre de las cavernas--en vista de hachas, huesos,
pas, vasijas y diversos fsiles de excavaciones recientsimas,--hubo de
repetir al mundo expectante la sentencia atribuda a Scrates por
Plutarco: Slo s que no s nada.

La revista contempornea _L'homme prhistorique_ vino a decir lo mismo
en un artculo de su redactor-jefe Marcelo Baudouin.

La Geologa encuentra en lava huellas caractersticas de la Serie
terciaria en el sistema eoceno inferior o numiltico de las cuevas y
peas del castillo de Marqunez, en los bancos de conglomerados de
Priza y Ajarte y en los pramos y mesetas de La Guardia, y de la
Serie cuaternaria en los depsitos diluviales de la llanura de
Vitoria.

La aparicin del hombre se acusa en las grutas, cavernas y simas de
Arrate, de Basocho, de Lao y de Marqunez. Hay huellas de trabajo
humano en las cuevas de los Gentiles, de Basocho; hornacinas, huesos y
cermica en las de Lao, y sepulturas en las de Marqunez. En la
monumental _Geografa del pas vasco-navarro_, al estudiar la geologa y
paleontologa de lava, expone D. Vicente Vera muy curiosas
observaciones sobre el particular.

Y en la parte de dicha obra Obispado y fueros, encomendada al sabio
erudito Sr. Carreras Candi, se dice que en los tiempos ante-romanos,
una raza autctona pobl el territorio de las actuales provincias
vascongadas, cuyas huellas aun hoy se descubren por su lenguaje y
escrituras caractersticos y tambin por la fisiologa.

De los perodos prehistricos--contina el citado Sr. Carreras
Candi--se han hallado diversidad de objetos y armas de piedra,
semejantes a los encontrados en las dems regiones de Espaa.

Su cultura artstica, de tanto relieve en las cuevas santanderinas de
Altamira y del Castillo, no ha dejado rastro de esta ndole en la
provincia de lava. Merecen, sin embargo, un lugar en la resea, las
esculturas de la cueva de Marqunez, por la rareza de estas obras de
arte, si bien su antigedad parece menor que la de aquellas pinturas.


ESCULTURAS PREHISTRICAS.

Qu esculturas son estas de las cuevas de Marqunez? Son figuras toscas
y sin relieve apenas, ms que labradas, como araadas en la piedra.
Ofrecen la rigidez del primitivismo, la casi ausencia de curvas y la
actitud hiertica.

La desproporcin de cabeza y tronco les da un sello de primitiva
ingenuidad. Una de ellas, los brazos sobre el pecho, tiene la
verticalidad de una momia. La otra, sentada sobre un caballo, apoya su
diestra en el pescuezo.

[Illustration: Esculturas prehistricas de Marqunez.]

Ambas, como araadas en el bloque de un gran peasco, despiertan en el
visitante honda emocin, y su ingenuidad ruda y toscos trazos nos hablan
de hombres fabulosos, gigantescos, que cubiertos de pieles y los
cabellos en desorden, penetran en la cueva dando gritos y esgrimiendo
las hachas de pedernal.

Qu antigedad se asigna a estas esculturas? Son de los aborgenes o
de los invasores? Los eruditos alaveses D. Sotero Mantelli, don Ricardo
Becerro de Bengoa, D. Miguel Rodrguez Ferrer y D. Ladislao Velasco, no
dilucidan la cuestin. El Sr. Amador de los Ros, que tan prolijamente
abog por considerar el monumento megaltico de San Miguel de
Arrechinaga, en Vizcaya, cual misterioso lazo que uniendo, dentro del
suelo vascongado, en indestructible cadena, las edades prehistricas con
los tiempos histricos, perpeta y transmite hasta nuestros das la
memoria de aquellos hombres a quienes fu dado acaso el asentar su
planta por vez primera en sus encrespados valles y montaas, no
menciona las esculturas de Marqunez.

Solamente el Sr. Carreras Candi, en su monumental _Geografa del pas
vasco-navarro_, sostiene que esas tallas de la piedra son esculturas
protohistricas, inclinndose a que los hombres que las trabajaron
fueron los primitivos, los primeros habitantes del suelo alavs.

[Illustration]




CAPTULO II

MONUMENTOS CELTAS

     El dolmen tal vez fu al mismo tiempo tmulo y altar, porque para
     los celtas la muerte no era el fin de la vida, sino el comienzo de
     la oracin a sus dioses.

     (JOAQUN COSTA.--_La poesa popular espaola y Mitologa y
     Literatura celto-hispanas._)


[Illustration: L]os estudios, tan admirables como desconocidos, del
glorioso polgrafo espaol no esclarecen, es cierto, el vasto enigma
planteado a los historiadores ms ilustres por la invasin celta; pero,
en sus relaciones con la Poesa, con el rudo espiritualismo de aquella
raza, acaso es la obra de Costa nica y ms til al poeta y al artista
que los estudios de Humboldt, de Arbois de Jubainville y de Carnoy.

Sabido es que los modernos historiadores consideran la poca celta como
absolutamente histrica, esto es, como sometida a las disciplinas del
archivo y del documento.

Como quiera que nuestra misin se reduce sencillamente a catalogar
monumentos y en modo alguno a investigar problemas histricos, damos
por admitido que la invasin celta est bajo la potestad cientfica y
consideramos los monumentos de aquella raza, no prehistricos, sino
histricos.

Acerca de la antigedad de aquella invasin, como de casi todas las
primitivas, en cada historiador hay una cronologa diferente. Mil
ochocientos, mil setecientos, mil quinientos aos antes de Jesucristo,
la fijacin exacta de una fecha que en cualquier caso es hija de una
hiptesis, no puede en modo alguno detenernos.

Los celtas invadieron la Pennsula y ocuparon con otros el territorio
que hoy es lava.

Qu civilizacin traan? Pueblos llegados de la Umbra romana, segn
unos, y de las Galias, segn los ms, no eran ya simples hordas
desorganizadas que, cubiertas de pieles y manejando la quijada bblica,
corran la tierra, sembrando entre los aborgenes el espanto y la
muerte.

Eran pueblos ya patriarcales, con rgimen de tribus, con sacerdotes, con
caudillos, con jerarqua familiar y social. Saban armar naves y
construir habitaciones, organizar la guerra y la caza, explotar las
minas y los bosques; tenan sus dioses y sus hroes, su mitologa y su
tradicin. No eran hordas, sino hombres.

Qu rastro dejan en el territorio de lava? Examinando el curioso mapa
de los Dlmenes y va romana que trae la ya citada _Geografa del pas
vasco-navarro_, podemos ver que hubo numerosos dlmenes celtas, algunos
de los cuales, como los de Arrzala y Egulaz, se conservan al cabo de
treinta siglos.

Estos dlmenes, que, como afirma D. Joaqun Costa, as eran piedras
tumulares como aras de sacrificio, se marcan en el mapa de esta manera
(V. pg. 31):

Dos, que existan por los aos de 1879 en los cerros de Capelamendi y
Escalmendi, a tres kilmetros de Vitoria, y que sirvieron al Sr. Becerro
de Bengoa--guiado falsamente por las etimologas, dice el Sr. Carreras
y Candi--para suponer la existencia de una batalla entre galos y celtas.

Otros cuatro, tambin ya desaparecidos, que haba en Zuazo, cerca de las
tierras de Guillarte.

Otro, que ya tampoco existe, que se descubri en Laminoria, junto al
pueblo de Cicujano.

Y otros dos, los que se conservan, verdaderamente notabilsimos, y
celtas sin ninguna duda histrica: el de Arrzala, tan cuidadosamente
estudiado por el Sr. Baribar en dos leyendas publicadas por el
semanario _Irurac-bac_, y el de Egulaz, muy prolijamente descrito por
el Sr. Apraiz en su conferencia Los dlmenes alaveses.

Sobre el dolmen de Egulaz, descubierto en 1831 al abrirse la carretera
de Vitoria a Pamplona, escribe el Sr. Amador de los Ros: En una
pequea colina, conocidamente artificial, hicironse catas a fin de
buscar piedra para el afirmado de la carretera que se empezaba a abrir;
di esta operacin por resultado el hallazgo de una enorme pea, que,
levantada por los trabajadores, ofreci una gran cavidad, llamando
vivamente la atencin de los mismos.

Encendi, no obstante, el descubrimiento, ms que la curiosidad, la
codicia de los que lo hicieron, deslumbrados por la idea de que haban
tropezado con un tesoro; y sin respeto a lo que pudiera significar
dironse a revolver los objetos all escondidos, excitados cada vez ms
por aquella esperanza.

Grande fu sin duda el desplacer de los descubridores al convencerse de
que slo existan en aquel hueco numerosos esqueletos, los cuales
hubieron de pagar su desencanto siendo despedazados y esparcidos sobre
el montculo.

La noticia del hallazgo lleg entretanto a odos de personas
entendidas, y pudo averiguarse que los expresados esqueletos aparecieron
todos colocados en direccin al Oriente y vueltos hacia la entrada del
sepulcro; mientras se fijaban las dimensiones de ste y se determinaba
su construccin, si es lcito expresarse de esta suerte, ponindose al
par en claro que no eran solamente esqueletos lo que el ya reconocido
tmulo encerraba.

Era ste por extremo sencillo, ocupando el centro del montculo
indicado; formbale un cuadrngulo como de tres metros de largo por dos
de ancho, compuesto de seis grandes piedras, sin labra alguna; la mayor,
asentada al Norte, era silcea, y calizas las otras cinco.

[Illustration: Dolmen de Egulaz.]

Elevbase en el exterior, todo descubierto, a unos tres metros
cincuenta centmetros, presentando al interior sobre cuatro metros; el
grueso de las piedras no exceda de 0,75 metros, siendo de una sola
pieza la cubierta.

Entre los rotos esqueletos se haban encontrado hachas de piedra,
lanzas y cuchillos de cobre, con algunas puntas de flechas silceas, que
los primeros descubridores, y aun despus la Comisin provincial de
Monumentos, calificaban en 1845, diciendo que eran corazoncillos
pequeos con dientes muy finos de pedernal dursimo. Al lado de estas
armas hallronse tambin nmero no escaso de piedrecitas de mrmol
verde claro, a manera de anillos de forma irregular, con cuatro caras o
facetas.

Como se ve, el tmulo de Egulaz es un verdadero dolmen sencillo, tal
como han descrito este linaje de monumentos los cultivadores de la
arqueologa cltica.

La escrupulosidad caracterstica del Sr. Amador de los Ros lo lleva a
largas y confusas disertaciones acerca de si el dolmen es efectivamente
celta o si es aborgen, y si puede incluirse entre los monumentos
histricos o entre los prehistricos. Pero modernamente se ha fallado el
pleito en el sentido de que habiendo ya una bibliografa de la historia
cltica, y siendo el monumento celta, no hay duda de que el dolmen de
Egulaz ha de incluirse entre los monumentos histricos, que es lo que
respetuosamente hacemos.

[Illustration: Dolmen de Arrzala.]

Cuanto al dolmen de Arrzala, llamado por los naturales sorguieche,
esto es, casa de las brujas, se conserva mucho mejor que el de
Egulaz, y es bastante ms pequeo. No tiene ms que cinco piedras,
todas calizas, y la de la cubierta es estriada, y ofrece en los
rebordes como un labrado sin relieve, producido por instrumento ms
rayador que penetrante.

Sea cualquiera el combate erudito que se entable en torno de los celtas,
de su cronologa y de su civilizacin, lo que nadie discute ya es que
entrambos dlmenes, el de Arrzala y el de Egulaz, son monumentos
celtas, de los pocos, poqusimos que se conservan hoy en todo el mundo.

[Illustration]

[Illustration]




CAPITULO III

MONUMENTOS DE LA CIVILIZACIN ROMANA

     Espaa, el primer pas del Continente que invadieron las armas
     romanas, fu el ltimo que se les someti.


     (TITO LIVIO.--_Las dcadas._)




[Illustration: M]editando en el texto de Tito Livio, llegamos a Irua,
capitalidad militar de la famosa Va romana que, segn el itinerario de
Antonino, iba de Astrica ad Burdigalam, atravesando de Oeste a Este
la llanura de lava.

Era al anochecer; y una emocin intensa por las melancolas del paisaje
y por hondos suspiros de la Historia, nos haca evocar el paso de
Augusto, escoltado por sus lictores a caballo y seguido de sus
pretorianos con jabelinas. Por aquella misma explanada, bajo aquel mismo
cielo adusto, tal vez en una tarde desabrida y hostil como aquella
tarde, caminaron, haca veinte siglos, las legiones en retirada...

El Csar lleg a Roma desalentado. Todo el Imperio, sometido, miraba
ansiosamente al templo de Jano. La paz slo esperaba la sumisin de
cntabros y astures. Augusto entonces confiri la empresa al vencedor de
los germanos, y el joven y glorioso Agripa, impetuoso como Escipin y
sagaz como Fabio Mximo, se puso al frente de sus tropas con direccin a
Espaa.

Llegaron las legiones con millares de esclavos picapedreros, y bien
pronto la indmita llanura apareci llena de castros. En cada uno de
estos fuertes, dej Agripa un destacamento y la calzada militar se
ofreci pronto al estratega.

Agripa, tras restablecer la disciplina, diezmando las legiones galas,
acometi briosamente a los cntabros. Decuriones y centuriones formaron
grupos sueltos, aceptando combates de guerrillas y asolando
espantosamente el territorio. Como en los tiempos crueles del pretor
Galba, las matanzas eran frenticas y los incendios iluminaban,
trgicos, la noche.

La Cantabria fu sometida, Agripa lleg a Roma con la paz. Pero el
austero Tcito pudo escribir: _Ubi solitudinem faciunt, pacem
appellant_. La paz era el silencio, la soledad, la muerte.

Cuando se abri el templo de Jano, algn cuestor rechaz su nombramiento
para la Cantabria. All--dicen que dijo--no quedan ms que ruinas y las
ruinas no pueden tributar.

La conquista, pues, de Cantabria, fu por el hierro y por el fuego. En
el resto de la Pennsula la civilizacin romana tendi su red sutil y
amable. En Hispalis y Corduba, los circos y los puentes testimoniaban la
sumisin de toda la Btica. Santarn y Emrita Augusta difundan los
arcos y las termas por la Lusitania. Csar Augusta, Ausona y Tarraco
eran urbes romanas de la Tarraconense.

De los incendios de Sagunto y de Numancia apenas si quedaba un
resplandor heroico. Roma haba recibido y aclamado a los poetas y
filsofos de Crdoba; Horacio celebraba la gracia y la sonrisa de las
danzarinas de Gades; en el Senado vibraban an los acentos de Cicern
cantando los paisajes de la Btica. En toda la Pennsula, el Imperio,
tras sus legiones, llev sus magistrados, sus cuestores, sus gramticos,
sus artfices, sus baos, sus tocados y sus cortesanas. En Cantabria no
pudo sostener Roma ms que legiones siempre en pie de guerra.

En toda la Pennsula sometida abundan los monumentos romanos; en
Cantabria, no. Aquella civilizacin no dej rastro alguno monumental. Su
testimonio ms considerable, la Va, tiene carcter militar. Ni un
templo, ni un acueducto, ni un circo, ni un palacio, ni una terma. Nada
que indique una obra de paz, de tiempo, de dominio. Toda Espaa est
llena de puentes romanos; pues en lava no existe uno. Dirase que all
no estuvo Roma, sino que pas por all a marchas forzadas.

Todo lo que de aquella civilizacin se advierte en lava tiene carcter
transportable, transitorio, interino. Alguna estatua, algn mosaico,
relieves ornamentales, piedras miliarias, muelas de trigo, vasijas de
barro... Pero nada grandioso, nada estable, nada que indique permanencia
y dominacin. La nica perdurable huella de Roma es el paso de sus
legiones, la Va militar.


LA VA MILITAR.

La Va militar--estudiada prolijamente por D. Lorenzo del
Prestamero--est descrita por el _Diccionario Geogrfico-Histrico de la
Academia de la Historia_ (seccin primera, tomo I) y conforme al
itinerario de Antonino, en esta forma: La Va militar de Astorga a
Burdeos dirigase desde Vindelaya hasta el Ebro y pasaba por Puente
Larr, Comunin y Bayas, en cuyas inmediaciones debi estar Debriga.

Desde aqu segua por Estavillo, Burgueta, Puebla de Arganzn, Irua,
donde situamos a Beleya; sigue luego por Margarita, Lermanda, Zuazo,
Armentia o antiguo Suisacio, de Antonino; despus por Arcaya, Ascarza,
Argandoa, Alegra, en cuyas inmediaciones dijimos estar situada la
mansin de Tulonio; de donde continuaba por Gaceo, cercanas de
Salvatierra, de San Romn y Albniz; luego por Barduya y Eguino, ltimo
pueblo de lava, continuando desde aqu por Ciordia, primer pueblo de
Navarra, hasta Araceli, hoy valle de Araquil.

La antedicha Va romana, segn los restos encontrados en Comunin y en
otros puntos, tuvo una anchura de 24 pies; estaba rellena de gruesa
grava, recubierta por una capa ms menuda y tena en sus bordes filas de
piedras que le servan de apoyo. (V. pg. 31.)

Aun cuando el Sr. Amador de los Ros, por manifestaciones que le hizo el
entonces gobernador de lava, D. Florencio Janer, se inclina a creer que
las ruinas de Irua acusan una poblacin romana importante, el
testimonio ms moderno y ms documentado, por consiguiente, del Sr.
Baribar, fundndose en que las ruinas carecen de cimientos, de trazados
de calles, de alineacin, etc., etc., refuerza nuestra modestsima
afirmacin de que Roma no dej en lava conventos, colonias, ni
municipios, ni, por lo tanto, poblaciones; sino castros, mansiones,
faros, esto es, la huella pasajera, la huella militar.

A pesar de esto, como el testimonio del Sr. Amador de los Ros, aun
cuando fuese en este punto equivocado, siempre sera interesante,
copamoslo a continuacin:

A dos leguas al Occidente de Vitoria se eleva una colina rodeada
totalmente por el ro Zadorra; sus desiguales lneas, no menos que los
grandes frogones que la contornan y los despedazados sillares, piedras
de construccin y numerosos fragmentos de ladrillos, tejas y vasijas que
en su centro se muestran, autorizan la constante tradicin de que
existi all no insignificante poblacin romana, excitando vivamente la
curiosidad de los doctos.

Cedieron a este noble estmulo en octubre de 1866 el referido
Gobernador y la Comisin provincial de Monumentos, y realizaron en Irua
un ligero ensayo de excavacin, que si produjo el conocimiento de la
importancia de la poblacin que un da all existiera, por la extensin
de los trozos de muralla que aun se sostienen, alcanzando en algunos
puntos hasta catorce pies de grueso, slo daba al gabinete provincial
de antigedades algunos fragmentos ilegibles de inscripciones, un aro o
virola de metal, una punta de espada y varios clavos antiguos, sumamente
enmohecidos.

[Illustration: LAVA]

El Gobernador afirmaba que un pavimento embaldosado de mrmoles
jaspeados que encontr a poco ms de un metro de profundidad era lo ms
notable del descubrimiento.

Hasta aqu el Sr. Amador de los Ros, que, como se ve, comienza por la
ufana creencia de que en Irua hubo una no insignificante poblacin
romana, y acaba con el desencanto de ser un pavimento de mosaico lo
ms notable del descubrimiento.

En el citado _Diccionario de la Academia de la Historia_ se habla
tambin de otro descubrimiento en las cercanas de Cabriana, donde se
supone que estuvo Debriga. Se acaba de descubrir--habla el
diccionario--en las heredades labrantas de Cabriana, un edificio romano
con diferentes pavimentos mosaicos, entre los que sobresale uno con las
cuatro estaciones del ao, representadas por mujeres hasta medio cuerpo,
con los atributos correspondientes a cada estacin y dos grifos, todo
repartido en seis cuadros, adornados con grecas del mejor gusto,
entrelazadas con mucha gracia por todo el pavimento.

Las piedrecitas de que se compona ste eran negras, verdes y blancas,
de mrmol, y otras, amarillas y encarnadas, de tierra cocida.

El otro pavimento, a ms de las grecas que corren por los extremos,
tena en el medio un cuadro de Diana cazadora, con su arco en la mano
izquierda, tomando con la derecha una flecha del carcaj cargado de
flechas, por encima del hombro derecho.

Parte de la vestimenta de la diosa era de cristales menudos, de color
azul y verde, bastante regazada; su calzado pareca a las sandalias, con
una especie de botn o media con su atadura encima de la pantorrilla,
asegurada con lazadas pendientes a la parte delantera.

Detrs de la diosa, un ciervo con su brida o freno, que arrastraba por
el suelo. Los otros pavimentos eran ms o menos ricos, segn lo exigan
las circunstancias a que estaban destinados.

Glosando el diccionario, escribe, esperanzado nuevamente, el seor
Amador de los Ros: No es, en consecuencia, temerario el deducir que
hubo de elevarse, en el sitio ocupado por los mosaicos, una suntuosa
villa. Pero, casi a continuacin, y como si le hubiesen acometido los
escrpulos que tanto y tan autorizadamente lo condicionan, el seor
Amador de los Ros, refirindose a los romanos, aade: No pudieron
dejar claras e inequvocas reliquias de su grandeza, all donde no les
fu dado asentar su planta vencedora, ni hacer su dominacin respetable
y duradera.

Nada grandioso, nada estable, nada que indique permanencia y dominacin,
dijimos al comienzo de este captulo.


ESTATUA DE MUJER.--SU DESCUBRIMIENTO.

Un labrador que guiaba su yunta cerca de Irua, en 1845, advirti que la
reja del arado tropezaba con algo fuerte y duro; y al remover la tierra,
con auxilio del azadn, desenterr una estatua de mrmol blanco,
representando por las vestiduras a una mujer.

La estatua no tena cabeza y le faltaban, adems, los antebrazos, los
pies y parte de las piernas.

Conducida a Vitoria y examinada, entre otras personas inteligentes, por
D. Miguel Medinaveitia, este concienzudo erudito la describi en un
artculo publicado por el semanario alavs _El Lirio_, que tambin
reprodujo un bonito dibujo del hallazgo.

Para el Sr. Medinaveitia, esta estatua pertenece al perodo clsico y
representa a Ceres, a juzgar por el traje y la apostura.

El doctor alemn Emilio Hbner, en su famoso _Inscritionum Hispaniae
Latinarum Supplementum_, la atribuye al siglo II, esto es, a la poca de
Adriano. Parcele de Ceres o de la Fortuna, deduciendo del manto y de la
actitud, que tuvo en la derecha la cornucopia y en la izquierda el
_gubernaculum_.


DESCRIPCIN DE LA ESTATUA.

El Sr. Amador de los Ros, en sus _Estudios monumentales y arqueolgicos
de las provincias vascongadas_, la describe de esta manera:

La estatua de Irua es mayor del natural y de mujer, y sobre la
subtnica y tnica ostenta un _pallium_ o manto que envuelve la parte
superior del pecho, derribndose sobre la espalda en amplios y bien
dispuestos pliegues.

Cese la tnica perfectamente al desnudo con noble estilo estatuario,
y revlase aqul con bellas y grandiosas proporciones, sin detrimento
alguno, antes bien con mayor gracia y perfeccin en el movimiento, del
plegado. nese a estas prendas cierta majestuosa proporcin que hace ms
sensibles las indicadas mutilaciones, y sirve como de corona a tales
virtudes artsticas una ejecucin no menos franca que esmerada.

La estatua, tal y como se ha descrito, se conserva en el Museo
incipiente del Instituto general y tcnico de Vitoria, donde su sabio
director, don Federico Baribar, nos la ha mostrado en la visita que
guiados por l hicimos.

[Illustration: Estatua mutilada de Irua.

(Fot. L. Elerza, de un dibujo de D. F. Baribar.)]


LPIDAS ROMANAS.--SU DESCUBRIMIENTO.

Al mismo tiempo que la estatua, fueron hallados en las ruinas de Irua
trozos de mrmoles, piezas de mosaicos, fragmentos de ladrillos, tejas,
vasijas, monedas y hasta treinta y dos lpidas completas o rotas, de las
cuales se guardan, y hemos visto en dicho Museo, las que pasamos a
describir.


LPIDA ROJA Y BLANCA.

Es un trozo de mrmol blanco y rojo, con inscripciones fragmentarias
que, epigrafistas tan autorizados como Hbner, el P. Fita y Baribar, no
han podido ni completar ni interpretar. Mide 0,28 por 0,11, y aun cuando
el P. Fita la atribuye al siglo I, los caracteres de sus letras y
ciertos signos intermedios que la adornan parecen indicar que sea
posterior.


LPIDA SONROSADA CON VETAS BLANCAS.

Mide 0,25 por 0,14. La inscripcin, completada e interpretada por el Sr.
Baribar, dice:

    (Honore) (co)ntentu(s) (im)pensam (remisit.)
    (Satisfecho con el honor, dispens el gasto.)

[Illustration]

A juicio del Sr. Baribar, lo interpretado es el trmino de la
inscripcin total, donde probablemente se expresara una memoria
acordada por alguna Orden, Municipio o Corporacin. El interesado acept
con satisfaccin el honor, y la hizo a su costa.

Inscripciones o frmulas idnticas se leen, segn dice el Sr. Hbner, en
lpidas de Alcacer de Sal, Mlaga, Sevilla y otras poblaciones de la
Pennsula.


LPIDA ROSA, VETAS BLANCAS.

Se recogi del pueblo de Tres Puentes, cercano a Irua, donde la
empleaban los mozos para colocar sobre ella el llamado cantn, del
juego de bolos.

Es un trozo aproximadamente circular, de 0,85 metros en su mayor
dimetro, que en su cara plana ostenta siete elegantes letras, no
interpretadas por la epigrafa.


LPIDA ROSA.

Tiene forma de tringulo, cuyos lados mayores miden 0,15 por 0,19. Las
letras del primer rengln son ms altas que las del segundo. Tampoco ha
sido descifrada.


FRAGMENTOS DE PIEDRA ARENISCA.

En las excavaciones que se hicieron a costa del presbtero y arquelogo
D. Jaime de Verstegui, tambin por los alrededores de Irua,
aparecieron cuatro fragmentos de piedra arenisca que, reunidos, forman
dos trozos de un epgrafe en grandes caracteres, altos de 21
centmetros, y tambin, como los anteriores, sin descifrar.


CAPITEL HISPANO-ROMANO.

Se descubri tambin en las excavaciones del seor de Verstegui, y es
de piedra caliza.

Su altura es de 0,65. Sobre su antigedad se han suscitado diferencias
muy curiosas. Hay quien lo considera obra latino-bizantina, del siglo
VIII al IX, y quien la cree genuinamente romana, del siglo III al IV.

El sabio arquelogo Sr. Gmez Moreno, examinando la fotografa, encontr
anmalo el desarrollo del collarino, que roba al conjunto la usual
elegancia de proporciones; pero, a juicio del Sr. Baribar, la anomala
de ir el collarino incorporado al capitel, se da con frecuencia en
piezas romanas de carcter indgena.

Puede estimarse el capitel, por consiguiente, obra hispano-romana de
bajo tiempo, probablemente; pero en modo alguno visigoda, y mucho menos
posterior.

[Illustration: Capitel hispano-romano.]

El capitel tiene fidelsimo parecido con los capiteles de antigedad
incierta de San Romn de Hornija (Valladolid), y con los seguramente
romanos de Crdoba, donde se hallan los prototipos clsicos que imita el
de Irua.


LPIDA DE LUZCANDO.

Tambin de caliza, donativo de D. Sandalio Oquiena.

Tiene un metro por 0,66. Sirvi de antepecho a una ventana en la casa
cural de Luzcando, pueblo de la jurisdiccin de Acilu, en la hermandad
de Iruriz, a 24 kilmetros de Vitoria y cinco de Salvatierra.

Dicha casa cural, ya desaparecida, y la parroquia, que aun subsiste, se
construyeron en gran parte con materiales allegados de la Va romana.

[Illustration: Lpida de Luzcando.


(_Fot. L. Elorza._)]

Trtase de un hermoso cipo sepulcral que, a juicio del Sr. Baribar, es
obra curiossima del arte provincial ibero-romano. El disco y los
sarmientos que la embellecen son adornos frecuentes en las lpidas
encontradas en Salvatierra, San Romn, Ibarguren, Contrasta, Ocriz y
Urbina de Nasabe, todas ellas citadas por el Sr. Hbner en su
_Suplemento_, y por el Sr. Baribar en su _Museo incipiente_; pero ni
una sola existente en el Museo, ni en parte alguna conocida, a menos de
nosotros.

La inscripcin de esta lpida, complementada y comentada por el Sr.
Baribar, es as:

     D(is) M(anibus) M(arco) Sem(pronio) Fusco oculati f(ilio) an(norum)
     LV Fuscinus fr(ater) M(arco) s(uo) f(ecit) H(ic) s(itus) e(st).

     (A los Dioses Manes. A Marco Sempronio Fusco, hijo de Ocualto, de
     cincuenta y cinco aos. Fuscino hizo este sepulcro a su hermano
     Marco. Aqu est sepultado.)


LPIDA DE NARBAJA.

Tambin de caliza, de 0,52 por 0,46.

Se descubri cuando se estaba abriendo la carretera vecinal de Narbaja a
Mendjur. Al ser transportada al palacio del senador don Carlos de
Ajuria, la rompieron los canteros, por lo que se perdi la mayor parte
de la inscripcin.

De la impronta que en el instante de hallarla, y antes, por
consiguiente, de que se rompiera, obtuvo el Sr. Baribar, se ha podido
transcribir ntegra. Las dos figuras de hombres con bastones,
conduciendo un objeto cuadrangular, y los ramitos de laurel que exornan
a uno y otro lado la inscripcin, dan a esta lpida de Narbaja
caracteres curiosos y singulares.

De otra parte, la epigrafa, reconstruida y comentada por el seor
Baribar con su reconocida ciencia, indica que se trata de una lpida
sepulcral que, por estar labrada en piedra caliza, testimonia, o la
humildad, o la pobreza, o entrambas cosas a la vez del que la coste.

La inscripcin, que copiamos del _Museo Incipiente_, es as:

        Greca de aspas pequeas
    D. luna en creciente. M.
      Dos figuras de hombre con
        bastones, llevando entre
      ambos un objeto cuadrangular.
        A uno y otro lado ramas de
        laurel, hasta el pie del
              epgrafe.

    MARITVS ANTI
    CVS /// SQV MARCE
    LINVS ANN XX
    SHM ROMVLVS
      /////// MAR // FILIO
      ////////// O POSVET
                MR MONV V

     D(is) M(anibus) Maritus Anticus (e) squ(ilina) Marcelinus ann(orum)
     XX s(itus) h(ic). M(arcus) Romulus M(arito) filio(piiisim)o posuet
     m(oe) r(ens) monu(mentum) V(ale)

     (Marito Antico, de la tribu esquilina, de veinte aos de edad, yace
     aqu. Marco Rmulo, apenado, puso a su piadossimo hijo Marito este
     sepulcro. Adis!)


LPIDA DE ANGOSTINA.

Lindando con Navarra, por la parte de Maran, est, en jurisdiccin de
Angostina, la ermita de San Bartolom, en cuyo altar, en el ngulo de la
mesa, estaba la lpida.

Dicha ermita carece de mrito artstico; pero ofrece algn inters, por
haberse utilizado en su construccin lpidas romanas. Una de ellas, en
piedra caliza, de 0,50 por 0,36, que por disposicin del prroco fu
trasladada al Obispado, y de orden del Obispo cedida al Museo de
Vitoria, conserva casi ntegra la inscripcin, que dice as:

milius Maternus Flori filius ann (rum) XX h(ic) s(itus) e(st).

(Emilio Materno, hijo de Floro, de veinte aos. Aqu yace.)


RULA DE ARAYA.

Fu donada al Museo por el Senador D. Carlos de Ajuria, y es, con la
estatua ya descrita, lo ms interesante de la coleccin.

Es de piedra arenisca: alta, o,68; ancha, 0,56; gruesa, 0,27.

[Illustration: Arula de Araya.


(_Fot. L. Elorza._)]

Se hall con otras tres en El nacedero, de donde fluye el ro
Ciraunza,  120 metros sobre la fbrica metalrgica de Araya. Las letras
casi se hallan desvanecidas por la accin del agua, en donde el ara
estuvo sumergida.

    C /// PITO /. AR
    NYM////// IS
    //////// SVIT
        IBENS MER
    ITO.

     C(a)pito ar(am) nym(ph)is d(e) s(uo) po(suit) (l)ibens merito.

(Capitn, gustosamente y con motivo, puso a sus expensas esta ara a las
ninfas.)

El lugar donde se hallaban las piedras--dice el Sr. Baribar--es por
dems escabroso y esquivo, al pie de una roca que se alza, vertical y
desnuda, sobre la lmpida, fresca y copiosa fontana.

Con esta dedicatoria son cinco los nmenes a quienes en lava se renda
culto durante la poca romana: dos de la mitologa grecorromana, las
ninfas en Araya y Donela en Irua, y tres de la mitologa indgena:
Uvarna, en Zambrane; Tullonio en Alegra de Duranci, y Sandao Baelisto,
en Angostina, segn anota Hbner en su tantas veces citado
_Supplementum_.

Dedicatorias semejantes a las de Capitn se han descubierto en rulas de
los baos de Montemayor (Cceres), descifradas por el Padre Fita en el
_Boletn de la Academia de la Historia_.

Otra lpida a las ninfas apareci en Quintanilla de Somu (Burgos), y
tambin, en el propio _Boletn_, la ha traducido el sabio epigrafista.


LPIDA DE ASSA.

Donada por D. ngel Len Lores. Es de piedra caliza, de 0,75 por 0,56,
con hermosos caracteres del siglo I.

Se hall en Assa, a ocho kilmetros de Laguardia, en la frontera de
Navarra. Estuvo en la derruda ermita de Santa Mara, de donde fu
llevada a la llamada Casa del monte, y de all al Museo de Vitoria,
donde se conserva.

A la cabeza de la lpida, en una extensin de 45 centmetros, obsrvanse
vestigios de dos sencillas grecas, entre las cuales, rebajada a cincel,
hay una faja, donde acaso esculpi el cuadratario las siglas D. M.

La lectura de las tres primeras lineas se hace sin gran dificultad. La
laguna del ltimo rengln la llen felizmente el Sr. Baribar, siendo
aceptada por el P. Fita y por Hbner, segn consta en el _Boletn de la
Academia_.

La inscripcin, conjeturalmente complementada, dice as:

         d.                 m.
      a VRELL            BOVTI
     . FLACCI           ATTESV
    CLO/. F. AN            XXX
  h s. e. flaccVS          PAT
          h. m. f. c.

D(is) M(anibus) Aureli Bouti() Flacci Attesuclo f(ilia) an(norum) XXX
h(ic) s(ita) e(st). (Flacc)us pa(ter) h(oc) m(onumentum) f(aciendum)
c(uravit).

(A los manes de Aurelia Boucia, hija de Flaco Atesuelo, de treinta aos
de edad. Aqu yace. Su padre Flaco cuid de que se le hiciese este
sepulcro.)

Tales son las reliquias que lava conserva de la dominacin romana en el
Museo que tan diligentemente ha formado el Sr. Baribar. Ni en nuestras
excursiones por casi todo el territorio, ni en las detenidas pesquisas
que a travs de una extensa bibliografa llevamos hechas, nos fu
posible encontrar ms. Despus de todo, esta misma escasez de monumentos
romanos viene a corroborar los autorizados juicios del seor Amador de
los Ros sobre que los romanos no pudieron dejar claras e inequvocas
reliquias de su grandeza all donde no les fu posible asentar su planta
vencedora ni hacer su dominacin respetable y duradera, y a justificar
en cierto modo la observacin de Tito Livio, que nos sirvi de
orientacin y lema.

[Illustration]

[Illustration]




CAPTULO IV

MONUMENTOS DE LA CIVILIZACIN CRISTIANA

     As, pues, del siglo IV al XI se efectu en todo el mundo antiguo
     un trabajo enorme, doloroso, prdigo en vidas de hombres y de
     Imperios, pero que realiz algo tan firme, que todava dura y
     parece destinado a permanecer.

     (ALFREDO RAMBAUD Y ERNESTO LAVISSE.--_Historia Universal, Los
     orgenes._)


[Illustration: E]l paso de las nuevas civilizaciones visigoda y rabe
por el territorio alavs fu, como haba sido el de la romana, casi
exclusivamente militar.

La invasin de las huestes godas sorprende a los vascos en momentos de
crisis honda, cuando aun convalecientes de sus duras batallas con los
romanos, no haban tenido tiempo de constituirse y de organizarse.

Al comenzar el siglo V, aun subsiste el rgimen embrionario del
patriarcado y de la tribu. Vascfilos tan eminentes como D. Ladislao de
Velasco, D. Miguel Rodrguez Ferrer y D. M. de Larramendi, interrogaron
vanamente a la esfinge histrica. Ni el monumento ni el archivo han
podido suministrar aquellos elementos categricos equivalen a la
afirmacin.

Cmo se gobernaban estos pueblos? Quin los rega? Cules eran su
religin, sus costumbres, su agricultura y sus ejrcitos? Ante el
silencio de la Historia, la Leyenda, menos prudente o ms efusiva, nos
habla de los primitivos seores vascos, de solar y fuero, que rigen
pueblos de vasallos labradores, se ocupan en la caza, guerrean con
seores fronterizos y hasta reciben embajadas de los jefes galos.

Las hordas de Alarico, al franquear las gargantas del Pirineo, tal vez
oyeron ya los sones de aquella trompa pica que haba de sonar luego en
Roncesvalles. El seor de Altabiscar, hroe de un poema, es acaso
tambin el smbolo de una poca de la Historia.

Sea como fuere, la investigacin tiene que consignar su esfuerzo intil.
La civilizacin goda no deja en lava ms rastro que la llamada
fortaleza de Victorica, construda por Leovigildo--segn cree el seor
Pirala en el tomo correspondiente de _Espaa; sus monumentos y artes, su
naturaleza  historia_,--y algn que otro vestigio arquitectnico, de
los que, segn Amador de los Ros, han surgido de entre las ruinas de
ciertas construcciones romnicas, inequvocos, aunque ya dbiles
reflejos, del arte latino-bizantino.

Otro tanto cabe decir de la dominacin rabe. En las crnicas del
Tuldense, del obispo D. Sebastin, del monje de Albelda y del arzobispo
D. Rodrigo, que son, como se sabe, asilos ingenuos y zonas neutras en
donde se entrevistan la Leyenda y la Historia, no hay una sola pgina
que registre un solo monumento rabe en la regin.

El testimonio del arzobispo D. Rodrigo es tan rotundo como categrico:
Los sarracenos--dice el Prelado--se apoderaron de toda Espaa, menos de
algunas pocas reliquias que se conservaron en las montaas de Asturias,
Vizcaya, lava, Guipzcoa, Roconia y Aragn.

A lo largo de cancioneros y de cronicones, vemos cmo Alfonso III,
perseguido por los rabes, se refugia en lava.

Las guerras fronterizas de castellanos y navarros sobresalen, dividen y
perturban a los vascuences. Sanchos y Alfonsos se alan o guerrean con
los seores de lava, que unas veces son de unos y otras de otros. Las
villas y lugares alaveses se incorporan o se desmembran, segn los
pactos o las declaraciones de guerra de cada ao y aun de cada mes. La
regin, por el fatalismo topogrfico y por la independencia de sus
moradores, no descansa de su avatar blico. La agricultura, la caza, la
pesca, el pastoreo, el trfico industrial y comercial, la explotacin de
bosques y minas, todos los dones prvidos que desfilan por las escenas
de _La Paz_, en Aristfanes, han desaparecido de lava. Durante un siglo
y otro siglo, la comarca es como una clnica de enfermedades de la
guerra...

Qu artes se podran desarrollar all donde las trompas y atambores, el
relinchar de los caballos y el recio estruendo del chocar de armas y
escudos no cesaban ni un da su rumor?

El Islam amenaza la independencia de toda la Pennsula; el Califato
cordobs crece y se ensancha, como un ro desbordado; la inundacin que
viene de Andaluca, sube con Almanzor hasta las mrgenes del Duero...
Por valles y montaas, huestes de Len y de Castilla, posedas del
espanto de la derrota, irrumpen en el territorio vasco, rotas las mallas
y destrozadas las lorigas, pidiendo asilo y hermandad.

Desde aquel instante--anota con su buen sentido proverbial el Sr.
Amador de los Ros,--hermanados con los naturales en la empresa de
rechazar el yugo del enemigo comn, por un mismo sentimiento y una misma
esperanza, quedaba establecida entre castellanos, navarros y vascuences
una alianza tanto ms sincera y durable cuanto mayores iban a ser los
obstculos que el podero rabe opusiera al triunfo de aquella generosa
esperanza y de aquel nobilsimo sentimiento.

Ruda, terrible y cada da mayor era la lucha trabada entre el creciente
imperio mahometano y las despedazadas reliquias del visigodo; frecuentes
y desoladoras las invasiones sarracenas que partiendo del suelo andaluz,
arrojaban una y otra vez sobre los valles vascongados el removido
oleaje de la conturbada poblacin cristiana; ms grande, ms insistente
y abrumador el peligro que a todos amenazaba y afliga, y no menores,
por tanto, la mutua lealtad y confianza que de todos solicitaban la
salvacin y defensa de aquellos baluartes que les haba brindado la
Naturaleza.

Recoganse, merced a este rudo golpear del Califato andaluz, los
antiguos moradores del suelo vasco, en lo ms cerrado de sus asperezas;
tomaban asiento los hijos de la Espaa central en los valles y llanuras
ms cercanos a las regiones centrales donde nacieron, no sin que
penetraran a veces en el centro mismo del territorio, y ponanse todos
bajo la bandera de la independencia arbolada por los Reyes de Asturias,
animados sin tregua unos y otros por el heroico anhelo de redimirse y de
redimir a la patria de la servidumbre islamita.

Esto nos dice la Historia y esto nos revelan tambin, con viva aunque
muda elocuencia, los monumentos arquitectnicos.

Publanse desde entonces las montaas del pueblo vasco de ermitas,
pobres, agrestes, desprovistas de ornato y de reducidas dimensiones; sus
valles ostentan en cambio gallardas baslicas, enriquecidas con todas
las galas de un arte que haba realizado o realizaba an las ms
preciadas conquistas en otras comarcas.

Por qu fases haba pasado el espritu religioso de lava antes de que
su conversin al cristianismo le llevase a elevar estas ermitas y
baslicas cristianas?

Difcil es--nos dice el Sr. Carreras y Candi en su _Obispado y fueros
de lava_--el estudio y conocimiento de la religin que profesaban los
beros o cskaros, aborgenes.

Difcil es seguir la evolucin religiosa de los antiguos tiempos cuando
falta toda fuente histrica. Dentro del terreno de la hiptesis es
creble que, tanto el paganismo romano como el cristianismo, se
introduciran por lava de las provincias vascongadas.

De los primitivos siglos cristianos no ha quedado ni en lava ni en
territorio vasco, un solo monumento que pueda decirnos en qu poca se
introdujeron all las doctrinas de Jesucristo.

Por su parte, el P. Enrique Flrez, en su _Espaa sagrada_, habla de que
en la divisin de Constantino, al tratar de los cinco metropolitanos de
Espaa, se incluyen obispados en esta regin.

Don Ladislao de Velasco, en _Los Eskaros_, refirindose al santo ms
antiguo de lava, San Prudencio, dice que unos le hacen figurar en el
siglo III, otros en el IV y as sucesivamente hasta el siglo XII.

A pesar de esta incertidumbre, acaso no sera descaminado el asentar que
el primitivo rito vasco fu el rito celta, el cual dur hasta la venida
a Espaa de Santiago apstol. Discpulos de Santiago tal vez fueron
iniciadores de los primeros cultos y tal vez la primera generacin
cristiana alz en lava, como en otras partes, el primer testimonio de
su ardor nefito: los calvarios. Los panoramas, tan propicios para
representar el Monte de las Calaveras; la abundancia de rboles, tan
prvida para suministrar las cruces; el contraste de aquella raza
belicosa, ruda y feroz, con la divina suavidad evanglica del Sermn de
la Montaa.

Espaola, porque en su unin con castellanos y navarros haba echado
frente al moro los cimientos de la Reconquista, que inici Asturias;
cristiana, porque Santiago o sus discpulos labr o labraron su alma
ingenua con los cinceles catequistas; al comenzar el siglo VIII comienza
lava a incorporarse a la cultura de su tiempo.

Testigos del primer movimiento de la cultura eskara en las vas de
civilizacin propiamente espaola--escribe Amador de los Ros--haban
sido las construcciones romnicas, de entre cuyas ruinas hemos visto
brotar inequvocos, aunque ya dbiles reflejos, del arte latino
bizantino.

Intrpretes de aquella ms amplia y duradera alianza deban ser, y lo
fueron realmente por tres centurias, los monumentos del estilo ojival,
que se levantaban a la sazn con el imperio de las artes y que
empezaban a enaltecer las antiguas ciudades de la Iberia central, con
maravillas tales como las iglesias metropolitanas de Burgos y Toledo.

Y, cosa muy digna en verdad de tenerse en cuenta, tratndose de las
artes espaolas, mientras en el transcurso de las tres indicadas
centurias impone el arte ojival, en sus distintos desarrollos, su no
dudoso sello, su frmula, as a las construcciones religiosas como a las
civiles y militares que se alzan en el estado vascongado, ni en uno solo
de aquellos templos, castillos y casas seoriales, por ms que apunte
alguna vez en las ltimas, domina la influencia del estilo mudjar, que,
arraigando en Toledo, Zaragoza, Crdoba, Valencia y Sevilla, se
generalizaba en toda Espaa, con tal eficacia y predominio, que
constitua una verdadera manifestacin de arte, trascendiendo a todas
las esferas de la industria.

No existen, en efecto, en las ciudades, villas, pueblos y anteiglesias
de lava, Guipzcoa y Vizcaya, templos como la iglesia parroquial de
Santiago, en Toledo, o la baslica de la Seo, en Zaragoza; fortalezas y
torres como las de Cervantes, San Romn y Santo Tom, en la ciudad de
Wamba, o las de Santa Catalina, San Marcos, San Miguel y San Nicols, en
Crdoba; alczares como el de D. Pedro I, en Sevilla; el de los Ayala,
en Toledo; el de los Mendoza, en Guadalajara, o el de Segovia, en que
pareci apurar sus riquezas aquel maravilloso estilo arquitectnico.

En cambio pueden reconocerse sin fatiga en las tres provincias hermanas
los pasos del arte ojival, mal llamado gtico, en no escasas
construcciones y monumentos secundarios, pertenecientes a sus tres
principales edades, no sin que preponderen los que representan el
crecimiento de la monarqua espaola bajo el glorioso cetro de los Reyes
Catlicos.

Ni es de desdear, en orden a los monumentos ojivales del territorio
vasco, el que, as como los de las regiones colindantes de Aragn y
Castilla se hermanan estrechamente con los erigidos en estas comarcas,
pronnciase, sobre todo en los que visiblemente pertenecen al ltimo
perodo y existen en la zona ms inmediata al Pirineo, cierta influencia
ultramontana, merecedora, en verdad, de atento estudio.

Algo de esto nos dicen tambin las construcciones del Renacimiento, no
faltndonos, por cierto, respecto de algunas, el testimonio histrico
que acredite y esclarezca esta enseanza, deducida inmediatamente de las
observaciones arqueolgicas.

Pero el conjunto general de aquellas fbricas arquitectnicas, aun en
lo que tienen de derivado de ciertas reacciones operadas en las esferas
del gusto, en das ms cercanos a los nuestros se consocia y aun hermana
con el aspecto universal de las varias manifestaciones artsticas que la
Espaa central ofrece en los mismos perodos; y en esta relacin
trascendental no es dudoso que si la proximidad de Francia, pueblo de no
insignificante iniciativa en todas las esferas de la actividad humana,
influye alguna vez en el proceso de la cultura vascongada, refljase en
ella ms viva y directamente y con ms constante perseverancia la idea
de la civilizacin propiamente espaola.

En la historia monumental y artstica de lava no existen, por lo tanto,
en maneras bien definidas, puras y _per se_, las huellas visigodas del
arte latino-bizantino, ni tampoco las huellas rabes del mudjar. Si
algn vestigio del latino-bizantino aparece en ciertos relieves del
prtico de Armentia, aparece mezclado y domeado por el romnico
espaol. Si algn labrado mudjar se distingue en ciertas casas
seoriales de Vitoria, se distingue con gran trabajo entre las
floraciones ojivales del edificio. Ni el rabe, ni el godo han logrado
ms que el romano. A las tres civilizaciones opuso lava igualmente su
independencia montaraz. De ninguna de las tres guarda ms que reliquias
transportables, como aquellas piedras viajeras de que habla Plinio el
viejo.

A cuatro pocas arqueolgicas reducimos la historia de lava: la POCA
ROMNICA, que, segn el Sr. Apraiz, podramos llamar indgena; la
POCA OJIVAL, que al decir de Amador de los Ros, por carecer de un
templo de primer orden, careci del primer elemento educador y dej en
brbara libertad a los retocadores, reconstructores y profanadores; la
POCA DEL RENACIMIENTO, donde junto a los templos y colegiatas aparecen
ya, decorados y exornados con las galas maravillosas del plateresco,
ciertos palacios seoriales, y la POCA MODERNA, que aun cuando
bastardeada por la servidumbre a que la utilidad ha sometido a la
belleza, se purifica de estas culpas de leso arte con la grandiosa
Catedral nueva de Vitoria, en construccin tan avanzada ya, que al cabo
de unos pocos aos alzar sus agujas y rosetones ojivales, maravillando
a Espaa y al mundo.

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POCA ROMNICA


Ya hemos testimoniado con la autoridad erudita del Sr. Carreras Candi la
carencia de fuentes histricas en todo cuanto se refiere a la cronologa
de los primeros siglos cristianos de lava.

No podemos aceptar--dice--como afirmacin histrica, que se viene
copiando por la mayor parte de los autores, la de que en el siglo VIII
huyeron los hispanogodos de la dominacin sarracena refugindose en
territorio alavs. Como no hubo persecucin religiosa al ocurrir la
invasin rabe, ha de rechazarse la existencia de tales fugitivos.

Con respecto a los primeros establecimientos cristianos--aade--daremos
los siguientes datos:

En el ao 804 se estableci en Aes el Monasterio de SAN VICENTE DE
ANNIES, que posteriormente se sum con el de San Milln.

A mediados del siglo X fundse el monasterio de Santa Mara de
Estbaliz.

En el siglo XII, sin que se conozca con certeza la fecha de su
fundacin, ya existan los monasterios de San Clemente y Santa Cecilia
de Obaldia, en Madaria; en Aprregui, el de Santa Mara de Barica; en
Zuazo, el de San Miguel; en Zuya, el de Santa Mara de Oro; en Gurendes,
el de San Vctor y San Salvador; en Maarrieta, el de Santa Gadea; el de
Santo Tom, en Rivabellosa; el de Yula, de Salvatierra, y los de
Albniz, Lasarte, San Romn y las abadas de San Andrs de Bolvar y
Santa Pa de Cicujano...

Un prestigio arqueolgico, D. ngel Apraiz, que ha estudiado
prolijamente la cuestin, como historiador y como arquelogo, nos dice
en el interesantsimo trabajo El romnico en lava, publicado el 30 de
agosto de 1911 en la revista de San Sebastin _Euskal-Erria_:

Existe un arte alavs. Por todos los montes y valles de nuestra tierra
se encuentran esparcidos restos de una arquitectura, religiosa en su
casi totalidad, que con las tradiciones a ella unidas y la significacin
de sus monumentos, puede constituir, ante una mirada inteligente y
amorosa, la completa resurreccin de un glorioso pasado.

Forma tal arte, producido en los siglos XII y XIII, hermosa ejecutoria
de la nobleza de este pueblo, del cual certifica en tan remotas fechas
la vigorosa fe y la cultura que se extenda a los ms apartados rincones
de este suelo.

Como se ve, entre la afirmacin del Sr. Carreras Candi, que habla de
Armentia, como existente ya en el siglo X, y la del Sr. Apraiz, que fija
las producciones romnicas alavesas en los siglos XII y XIII, surge, a
primera vista, el abismo de dos siglos.

Sin embargo, para quien ahonde en la cuestin, tal vez haya una
explicacin satisfactoria. En las iglesias y baslicas romnicas ms
antiguas se han registrado, como observa el Sr. Amador de los Ros,
vestigios indudables, aunque ya dbiles reflejos, del arte
latino-bizantino, anterior en dos y tres siglos al romnico.

Quin dice que la baslica de Armentia, por ejemplo, no sea, al
construirse en el siglo X, un arte latino-bizantino, ya adulterado por
las primeras manifestaciones prerromnicas? Quin, en cambio, puede
negar que iglesias como las de Tuesta y Leorza, son romnicas aun cuando
en ellas aparezca el arte ojival?

Sabido es que el romnico, estilo de una civilizacin incierta, arte de
transicin, como la poca que lo engendra, tiene diversas
manifestaciones que hemos de detallar oportunamente. Ahora slo nos
toca, en sus apreciaciones generales, sealar el contraste entre la
afirmacin del Sr. Apraiz, al asegurar que existe un arte alavs y las
diversas frmulas romnicas que por tan vario modo acusan la carencia de
esta su pretendida uniformidad. Entre la baslica de Armentia (siglo X)
y la de Estbaliz (siglo XII) el estilo romnico pasa de una niez
ingenua, ruda y lbrega, a una florida y gallardsima juventud.

Invocando la autoridad que en cuestiones histricas y arqueolgicas
reconoce el mundo erudito a los Sres. D. Federico Baribar, D. Jaime
Verstegui y al padre jesuta Indalecio Llera, el citado Sr. Apraiz
realiz un trabajo utilsimo, en el que se describen y registran con
exposicin de croquis, medidas y relaciones con otros monumentos,
discutiendo los problemas que plantea el romnico, unas setenta muestras
de ese arte que por toda nuestra tierra se extiende con variedades que
lo llenan de encanto y de vida.

Ese trabajo, que el Sr. Apraiz remiti a un certamen, est indito. Pero
el autor, amablemente, nos ha suministrado un ndice, en el interesante
estudio, ya citado, El romnico en lava, que apareci en la revista
_Euskal-Erria_. Adems, las bondades del Sr. Baribar nos permiten
incluir entre nuestras fotografas, las 70 a que se refiere el seor
Apraiz y muchas ms, que personalmente obtuvimos en nuestras excursiones
por la provincia, unas y otras de monumentos romnicos, que son, como se
sabe, los ms numerosos en lava, y, por tanto, en nuestro Catlogo
provincial.

En el arte romnico alavs--escribe el Sr. Apraiz,--entre la vieja
baslica de Armentia (que no lo es tanto como se ha pretendido) y la de
Estbaliz, cuya terminacin debe pertenecer al siglo XIII, se nos
muestran con su ingenuidad de obras primitivas, entre otras, la actual
ermita de San Martn de Avendao, que evoca una leyenda de venganzas
como la de los hroes griegos, y cuyo sistema constructivo al estilo de
la llamada Escuela Provenzal, es muy curioso; la ermita de San Juan de
El Burgo, y el bside de la parroquia de Trocniz, hoy muy transformada;
el Cristo de Labastida, cuya masa teida de siena por el sol de la
Rioja, se destaca sobre una colina escarpada, recordando el nombre
militar de la villa; la iglesia de Ezquerecocha; la de Hueto de Arriba,
con su pila bautismal llena de preciosos relieves de poca no muy
anterior a la que ese templo representa; la de Nanclares de la Oca y la
que fu parroquia de Urrialdo, envuelta con las tradiciones del
basilisco, en un muy adecuado ambiente.

Prxima a Estbaliz se alza la iglesia de Argandoa que, al igual de
otras abajo mencionadas, ostenta detalles idnticos a los de aquella
fbrica, privndola de cierta singularidad que en ella se ha pretendido
ver.

En la misma escuela podemos agrupar la bella ermita de San Juan de
Marqunez. Y contemporneas suyas deben de ser las ermitas de San Martn
y Santa Mara de Maestu, que con la parroquia de Leorza forma un grupo
interesante, pues en todas las ahora citadas, como en las que vamos a
enumerar, aparece el arco ojival, demostrativo de poca gtica, entre
otros caracteres genuinamente romnicos o transitivos.

As son: las iglesias de Abechuco y Betoo; las de Lasarte con
esplndidas estatuas en una ventana; las de Miano Menor, Olano, Aua,
Gamarra Menor y Urrnaga; las de Durana y Otazu, con hermosas portadas,
muy semejantes entre s; la de Arzubiaga, la de Ullvarri-Arrazua, en la
cual, sobre los arcos de su ingreso, aparece algn motivo realista; las
de Lezama, Amurrio, Unz, Oyardo, Gjuli, Guillerna, Catadiano, Pipan y
Heredia; la ermita de Nuestra Seora de Ayala, en Alegra, que conserva
un curioso prtico del mismo estilo; lo mismo que las parroquias de
Erenchun y Nanclares de Gamboa; las iglesias de Gaceo, de
Ullvarri-Via, Hueto de Abajo, Legarda, Mendiguren, Belunza, Bernedo y
Lubiano, y las aun ms pobres en ornamentacin de Gardelegui,
Abersturi, Mendizbal, Gojain, Nafarrete y Elosu.

Hay que aadir a este ndice de ejemplares romnicos las murallas de
Salvatierra y de Laguardia; las vrgenes de Yurre, de la Esclavitud, en
Vitoria; de Arriaga, de Ocn, de Anadoya y de Barajuen, y algunos
crucifijos y ornamentos que oportunamente describiremos por separado.

Se ve, pues, que la gran riqueza monumental de lava est principalmente
en sus iglesias romnicas, tan numerosas como en la regin donde haya
ms, aunque la mayora reconstrudas ojivalmente, y algunas de ellas,
como Armentia y Estbaliz, por la pureza de su estilo ingenuo,
verdaderamente admirable y dignas del estudio detenido que las hemos de
consagrar.

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POCA OJIVAL


Una observacin general formulada por el Sr. Amador de los Ros, y que
hemos comprobado personalmente en nuestras excursiones investigadoras,
nos da bien definida la poca ojival de lava.

Esta observacin dice que bastantes templos romnicos fueron
reconstrudos y exornados, al andar del tiempo, conforme al arte
singular, gallardo y elegante de la ojiva. Muchas bvedas y portadas
fueron sustituyendo fenestras y muros; muchas iglesias que aun guardaban
las reliquias estatuarias de su vieja construccin romnica alzaron la
gallarda nave ojival. Casi todos los monumentos romnicos del siglo XIII
fueron--dice el citado arquelogo--dolorosamente adulterados.

La falta de un templo ojival de primer orden--contina--que, como en
Burgos y Len, Valencia y Barcelona, Toledo y Sevilla, cimentara y
tuviera siempre despiertos entre aquellos naturales en una gran
metrpoli el respeto y la admiracin que infunden sin cesar en el nimo
aquellas sublimes construcciones, las ms adecuadas y aptas para
interpretar la creciente exaltacin del sentimiento religioso, fu, sin
duda, no pequea causa de que, cediendo ms de lo justo al espritu de
la novedad, apenas respetaran las siguientes edades los monumentos
debidos, durante el indicado siglo XIII, ya a la iniciativa de Reyes tan
ilustres como un Fernando _el Santo_ y un Alfonso X, ya al noble anhelo
de imitarlos mostrado por muy egregios magnates y valiosas
ricas-hembras, ya al celo paternal de muy insignes prelados.

Explica en gran manera esta falta de un elemento educador de tal estima
en el suelo eskaro, ms que en otra comarca, cmo porque no han podido
triunfar, no ya de las necesidades sucesivas de los institutos
religiosos, que pudieron a veces demandar satisfaccin legtima, pero ni
aun de los meros caprichos de los hombres y del tiempo, aquellas
construcciones que, a ser respetadas de lleno, nos haran hoy leer en
sus venerables muros, como en otros tantos libros sagrados, cuanto
hicieron el arte y la cultura de la Espaa central en beneficio del pas
vascongado bajo los gloriosos auspicios de los conquistadores de Crdoba
y Sevilla, de Murcia y de Cdiz.

No escasearon por cierto, dada la influencia caracterstica de la
poblacin vascongada, los edificios pertenecientes a la primera poca;
entre los que llevan en las historias locales la fecha referida, sera
notable injusticia olvidar los templos de Santa Clara (1232) Santo
Domingo (1235) y San Francisco (1248), construcciones erigidas en la
creciente villa de Vitoria durante el reinado del Rey santo, y que han
guardado hasta nuestros das algunos miembros arquitectnicos, tales
como las bvedas y las portadas, el noble sello de aquel arte juvenil y
grandioso que disputaba el dominio del mundo religioso al ya vencido
estilo romnico.

Tampoco fuera loable el pasar por alto en esta enumeracin, que tanto
dificultan las expresadas causas, las iglesias parroquiales de Santa
Mara de Suso y de San Ildefonso, en la dicha villa de Vitoria, con
otras de Vizcaya y Guipzcoa, que ora llamaron en torno suyo, como las
baslicas romnicas, la derramada poblacin de los valles, ora se vieron
desdichadamente abandonadas o trocadas en solitarias ermitas, y siempre
sujetas a la dura mano del infortunio.

Entre estas construcciones, que forman todava el mayor grupo de las que
guardan el inequvoco sello del siglo XIII, merece especial mencin la
iglesia de Santa Mara de Tolosa, antiguo asiento del arciprestazgo
mayor de Guipzcoa, y tan infelizmente tratada, que mova, al comenzar
el siglo XIX, a los redactores del Diccionario geogrfico-histrico a
manifestar que su construccin, aunque suntuossima en su gnero, ni
bien era gtica, ni bien regular, entendindose aqu por gtico lo
ojival o apuntado, error comn de que todava no se ven libres los
mismos escritores de Bellas Artes.

El siglo XIII, pues, parte en lava sus esfuerzos arqueolgicos
dedicando su mitad primera a cimentar y perfeccionar el arte romnico
que le entregara nio el siglo anterior, y su mitad segunda a preparar
el desarrollo natural e inevitable que iba a ostentar la ojiva durante
todo el siglo XIV.

En medio de las inconcebibles adulteraciones ya sealadas, muchos
templos reproducan los rasgos ms caractersticos de este admirable
estilo ojival. Cierta severa grandeza y virilidad, que se reflejaban y
traducan igualmente en la proporcin y el movimiento de las lneas
generales; cierta sobriedad no exenta de riqueza, que dejaba campear
libremente las grandes masas, sin el embarazo de ornamentos intiles;
cierta noble rudeza de ejecucin, que, sometida vigorosamente a la
supremaca de la idea, no deja an entrever sntoma alguno de
vacilacin.

A la dcimacuarta centuria caba, lo mismo en la Pennsula Ibrica que
en los dems pueblos meridionales de Europa--nos dice Amador de los
Ros,--el empeo de proseguir y llevar a su mayor grandeza aquella
revolucin artstica que iba a transformar el aspecto de las antiguas
ciudades.

Y mientras las incipientes poblaciones de las tres provincias hermanas,
lejos de repugnar el tributo de sus creaciones en el orden civil, se
acaudalaron de notables casas fuertes y palacios que ostentaban el sello
de aquel varonil estilo, enriquecindose tambin de muy notables templos
de nueva planta, o vean llegar a su trmino los comenzados en la ltima
mitad del siglo XIII.

Era as como las futuras ciudades de Vitoria y Ordua lograban
contemplar acabadas las obras de las antiguas iglesias que, bajo la
devocin de Santa Mara, se haban levantado en sus primitivos recintos,
acostadas a los muros de su defensa militar, no sin que las esperasen
en lo porvenir otras transformaciones o aditamentos; como la de San
Vicente Mrtir, de Arriaga, trocaba sus modestas galas romnicas, de que
guarda an notables ejemplos, por las bvedas y arcos de la ojiva; como
la parroquia de San Pedro, edificada en la villa de Inso, se
transformaba por completo, bien que guardando algunos vestigios de su
primitiva fbrica, hasta competir con Santa Mara de Suso en grandeza,
vencindola, sin duda, en la severidad de sus lneas.

Largo catlogo de iglesias parroquiales, monasterios, conventos,
colegiatas y abadas de estilo ojival, debe Espaa al reinado de sus
Monarcas predilectos, los Reyes Catlicos, y algunas de estas fbricas
bellsimas, ya rehechas sobre antiguas construcciones romnicas, ya de
nueva planta construdas, conserva la provincia de lava, sealndose
entre las primeras el lujoso y elegante prtico de Santa Mara de Suso,
y entre las segundas, la rica, espaciosa y seoril iglesia de San
Miguel, ambas en Vitoria.

Podramos, por consiguiente, resumir la poca ojival de lava en forma
semejante a la que empleamos al hacer el resumen de la romnica, esto
es, sealando el gran nmero de templos romnicos que fueron exornados
con decoraciones ojivales y las contadas fbricas de estilo que se
alzaron de nueva planta, juntamente con la carencia--ya anotada por
Amador de los Ros--de un templo ojival de primer orden.

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POCA DEL RENACIMIENTO


Sabido es que el Renacimiento lleg a Espaa con los claros e ilustres
varones de la fastuosa Corte de Carlos V.

Aquellas insignes plyades de poetas, pintores y escultores que haban
redactado en Italia el grandioso _Corpus artis_ del Renacimiento, y que
tienen su ms gallarda crnica contempornea en _El Cortesano_, de
Baltasar de Castiglione, traducido por Boscn y prologado por Garcilaso
de la Vega, introdujo en la Corte de Toledo los gustos, las maneras, la
indumentaria, la poesa, la pintura, la arquitectura, todo el espritu
gallardo, altivo, elegante, delicado y prcer de la esttica que
Leonardo haba formulado con la divisa del len milans: Gracia y
fuerza.

El testimonio, tan repetidamente invocado del Sr. Amador de los Ros,
nos releva con su prestigio y ciencia de todo comentario sobre el
particular. El notable y escrupuloso arquelogo enjuicia esta poca del
Renacimiento en lava del modo siguiente: Con el desarrollo postrero
del estilo, sin duda ms vario y fastuoso, aunque el menos razonado, del
arte ojival, enlazbanse, entretanto, la aparicin y el crecimiento de
otro arte que, as en la Pennsula Ibrica como en las dems naciones
occidentales, buscando la fuente de su inspiracin en la antigedad
clsica, vena a realizar en las esferas arquitectnicas la ambicionada
obra del Renacimiento.

Y no eran, por cierto, las tres provincias hermanas, que rechazaron en
otras edades, cual vitando y peligroso, cuanto pareca respirar
influencias extraas, las ltimas comarcas espaolas que reciban como
buenas las aplaudidas conquistas de Bruneschelli. Desde los primeros
aos del siglo XVI empezaron ya a iniciarse de un modo evidente
aquellas vigorosas y deslumbradoras influencias que iban a interpretar
en los valles del Pirineo el favor y ascendiente alcanzado en la corte
del emperador Carlos V y sostenidos en la de su hijo D. Felipe por muy
ilustres varones alaveses, guipuzcoanos y vizcanos.

Significbase este hecho, altamente expresivo en la historia de la
cultura vascongada, ya en la reconstruccin de antiguos templos y
baslicas, cual suceda por los aos de 1510 a 1519 en Arrazola y
Begoa, con las de San Miguel y Santa Mara, ya en la fundacin de
nuevas parroquias, como la de Santa Mara, en Ulibarri, la de San
Miguel, en Izpazter (1519), la de San Juan Bautista, en Lejona, y la de
Santa Mara, en Maaria, ya en la ereccin de capillas adheridas a los
antiguos templos, o en la construccin de nuevos coros, novedades de que
daban razn casi todas las grandes iglesias del pas eskaro.

Al lado de estas producciones, que guardan todava alguna parte de su
riqueza, alzbanse tambin otras ms sobrias y severas que, esclavas de
la majestad de la lnea, representaban en el territorio vasco a los
imitadores de Miguel ngel, de que se hacan en la Espaa central
denodados intrpretes los Toledos y los Herreras, y para muestra de
estas construcciones en lava, bastranos citar la Casa de
Misericordia, de Vitoria, fbrica de grandioso trazado y enriquecida de
colosales estatuas, empezada por los aos de 1590 y llevada a cabo,
aunque no por completo, en 1653.

Segua, pues, paso a paso la cultura de las provincias vascongadas,
reflejada en los monumentos arquitectnicos, el movimiento de la
civilizacin espaola, puesta siempre en contacto con la de las dems
naciones occidentales; pero esta conformidad no se mostraba slo en las
ya indicadas edades, que haban determinado el desarrollo y
florecimiento del ingenio espaol, merced al sucesivo engrandecimiento
del Estado, sino que apareca y aun se acentuaba con mayor fuerza en la
poca de triste decadencia que se inauguraba al cerrarse la segunda
mitad del siglo XVII.

Primero, con el extravo y amaneramiento incalificable que sucede a la
un tanto excesiva libertad del plateresco; despus, con el fro y
sistemtico compaseo de las cartillas violescas, que llegan a reducir
las creaciones de la arquitectura a meras frmulas algebraicas, vea
aquel pueblo, tan apasionado un da de su libertad y de su
independencia, sin protesta y tal vez no sin aplauso, afeadas y casi del
todo desnaturalizadas sus antiguas baslicas romnicas, sus templos
ojivales y aun sus construcciones del Renacimiento.

La sustitucin extraordinaria de portadas, calcadas sobre un mismo e
infelicsimo patrn; la construccin de torres o campanarios de costosos
mrmoles, pero sin proporcin ni elegancia alguna, y vaciados todos en
una misma turquesa; el blanqueo o enjalbegamiento universal del interior
de los templos, precedido las ms de las veces de la impa destruccin
de los ornatos que antes los enriquecan, infundiendo montona cuanto
dolorosa fisonoma a las obras de arte debidas a los siglos precedentes,
revelaban con muda elocuencia que, aherrojadas al carro de un nepotismo
centralizador, sufran las provincias hermanas, a pesar de la decantada
gida de sus fueros, la misma suerte que las restantes de la infeliz
Espaa.

Qu podramos aadir a tan escrupuloso, sabio y sagaz juicio sobre el
carcter y la historia de los monumentos alaveses, desde los primitivos
romnicos hasta los de final del siglo XVII?

Lo que slo nos resta, en la ojeada preliminar que escribimos, es anotar
algunas consideraciones sobre los monumentos posteriores al
Renacimiento, estudiando los que se deben a la poca Moderna, que no
trat en su estudio el Sr. Amador de los Ros, tal vez por estimarlos
insignificantes, y que acaso mereceran el olvido a no haberse iniciado,
muchos aos despus de la muerte del gran arquelogo, esa grandiosa y
admirable fbrica, verdaderamente monumental y artstica, de la nueva
Catedral de Vitoria, cuya primera piedra se bendijo solemnemente a 4 de
agosto de 1907, y cuyas obras, que llevan invertidas a la fecha siete
millones de pesetas y han de invertir an otros tantos, quedarn
terminadas dentro de pocos aos, para mayor honra de la ciudad, de la
provincia, de Espaa entera y del arte ojival florido, que tendr en la
Catedral nueva de Vitoria uno, si no el mejor, de sus grandiosos
monumentos.

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[Illustration]




POCA MODERNA


El parntesis de fatiga y de tosquedad que en el orden artstico se
inicia a la segunda mitad del siglo XVII, mantinese durante el XVIII y
el XIX con el abominable gusto de las decadencias.

Desde que los artfices platerescos abandonan sus andamiajes y buriles,
la Arquitectura es el desorden o la arbitrariedad. Sus dos musas--el
paganismo clsico y el cristianismo medioeval--vuelan hacia el Olimpo,
huyendo la tierra. Y la tierra, hurfana de gracias, pasa a ser feudo de
la extravagancia o del mal gusto, del churriguerismo y del barroquismo,
del pseudoclasicismo que levanta prticos jnicos ante una casa con
persianas, o del llamado estilo grecorromano, el ms vitando de los
hibridismos arquitectnicos.

Las agudas observaciones de Bayard sobre la personalidad de los estilos
son de una exactitud absoluta. Cada estilo tiene una cara, porque cada
estilo tiene su alma diferente.

El espritu religioso, que joven y viril venci a la Reforma, no ha
renovado los estilos porque no ha renovado los ideales. El siglo XVII
muere entre las carcajadas de Voltaire; el XVIII, entre los aullidos del
Terror. Y cuando el siglo XIX, recin nacido, intenta reaccionar contra
la Enciclopedia, las huestes de Napolen, entrando en lava, renuevan
ferozmente los ciclos blicos.

Tras la expulsin de los franceses, el pas queda fatigado, como
catalptico; pero bien pronto liberales y serviles inician con Fernando
VII la guerra civil que, durante otro medio siglo, ha de arrasar el
territorio en aquella contienda de horror y sangre entre el ros liberal
y las boinas del Pretendiente.

La arquitectura de la fe est ociosa en tan largo tiempo. Solamente como
una consecuencia y como un smbolo, en los fragores de la Independencia
y de las guerras carlistas, se insina la arquitectura civil,
testimoniando con sus hospitales, crceles, asilos, cuarteles, teatros,
plazas de toros y palacios de la Diputacin y de los Municipios la
realidad del arte social, arte que es para todos menos para el arte,
segn escribi a Ruskin su amigo y protegido Dante Gabriel Rosetti.

Entre las construcciones de esta poca, tan varias, tan desordenadas y
tan poco elegantes, en general, destacan el Hospital de Santiago, con su
capilla ojival moderna; la plaza Nueva y el Ayuntamiento, de un estilo
grecorromano acentuadsimo; el Palacio de la Diputacin, de sencillez,
ms que severa, adusta; la Crcel celular, primera que se construy en
Espaa; el Monasterio de la Visitacin, que reproduce en su fachada los
ojivales del siglo XIV; el Palacio episcopal, de un deplorable gusto
moderno; el Teatro, con bonita fachada de orden jnico, y algunos,
pocos, edificios ms, todos ellos alzados en la capital, Vitoria.

La Plaza de toros, el Matadero, los cuarteles de Artillera y de
Caballera, no ofrecen ms particular monumental y artstico que el de
su arte, absolutamente societario, en donde la belleza es mandataria de
la utilidad.

Mas de todos estos errores, abdicaciones o claudicaciones se purifica,
como en un Jordn, el arte alavs en las obras de su grandiosa Catedral
nueva, que dentro de unos aos alzar sus agujas y rosetones,
asombrando, como hemos dicho, a Espaa y al mundo con las maravillas
ojivales de su fbrica.

Como quiera que el orden alfabtico tiene, entre otros inconvenientes,
el gravsimo de que se han de mezclar por l, no solamente los estilos,
sino los historiales de monumentos heterclitos, sin que se pueda hacer
justicia de preferencia, ni anteponer lo principal a lo secundario,
hemos determinado prescindir de l, a lo menos en cuanto dice a
catalogar los monumentos y reliquias de arte de la capital, Vitoria, y
de las dos baslicas de Armentia y de Estbaliz, consideradas como
verdaderas joyas por los doctos, y de tal importancia, singularmente la
de Armentia, que pasan de veinte los libros a ella sola consagrados.

Con las tres excepciones razonadas, el Catlogo, en todo lo dems,
seguir el orden alfabtico, segn uso, costumbre y parecer de nuestros
consejeros y auxiliares.

[Illustration]

[Illustration]




VITORIA

SUS MONUMENTOS Y RELIQUIAS DE ARTE

IMPRESIN GENERAL


En llegando el tren a Vitoria, el viajero que lleve en si preocupaciones
arqueolgicas o prehistricas, recibe una impresin de modernidad
sorprendente.

Por la calle de la Estacin, ancha, igual y tirada a cordel, circulan
carruajes y automviles como por una gran va moderna. Los comercios,
lujosos, ostentan sus escaparates y anaqueles brillantes a la luz de
focos elctricos. Hay una profusin de transeuntes que, llenando
entrambas aceras, prestan animacin de urbe a la calle, en cuyos
edificios, casi iguales, de balconajes suntuosos y tachadas ricas, una
arquitectura burguesa hace la ostentacin de su dinero.

Un hotel, confortable, con su calefaccin central, sus telfonos y sus
baos, colma en nosotros el asombro. Qu venimos a investigar
arqueologa, aqu donde parece todo construdo ayer, donde, entre los
pregones de diarios con los ltimos telegramas, el rodar de los
carruajes y el bocinar de los automviles, no hay ms huellas histricas
visibles que esa pareja de miones, con sus bigotes veteranos y sus
boinas rojas?

Como el devoto y frvido Topsius, de _La Reliquia_, al entrar en su
hotel de Jerusaln, nosotros percibimos el ultraje de la civilizacin.
En el vagn que hace unas horas nos conduca, ordenando libros y planos,
mapas y folletos, hemos ido evocando el paso de la Historia por estas
tierras venerables. Tubalistas, iberos, celtas, romanos, visigodos,
rabes, todas las razas invasoras fueron surgiendo a nuestra fervorosa
evocacin. Desde el hombre de las cavernas, con sus pieles y su quijada
bblica, hasta los alarifes medioevales, con su tabardo y su montera,
las pocas histricas se nos aparecan como en sueos.

Saturados de la emocin por nuestros conjuros, pensando en dlmenes y
lpidas, en lucillos y en cresteras, en rulas y en capiteles, henos
aqu, desencantados del divino encanto, enfrente de esta realidad
civilizada y confortable del hotel, con alfombras ricas, damas lujosas y
camareros correctsimos bajo el frac.

Se nos anuncian las visitas de un familiar del seor Obispo, que viene a
darnos hora para la audiencia; del director de _La Libertad_, que se
apresura a saludar al compaero en periodismo; del Gobernador civil, que
en persona acude a ser ya nuestro inseparable consejero. Las cartas de
presentacin que previamente furonle enviadas por amigos nuestros de
Madrid, originaron la bondad de estas valiossimas visitas, en las
cuales se concert el programa de nuestras excursiones e
investigaciones.

Ya en estas entrevistas preliminares, sobre todo en las celebradas con
el gobernador civil, D. Salvador Aragn, con el obispo, D. Jos Cadena y
Eleta, y con el presidente de la Diputacin provincial e insigne poeta y
arquelogo, D. Federico Baribar, fu poco a poco resurgiendo la Vitoria
monumental y artstica que buscbamos.

Las primeras visitas a la Catedral vieja, con su portada y atrio ojival,
sus estatuas con doselete y sus capillas; los sepulcros de San Pedro,
labrados con suntuosidad florentina; la parte escalonada de la ciudad,
con recinto murado y calles estrechas por donde aun esperamos ver el
paso de las viejas merindades; la casa del Cordn, en cuyos umbrales oy
el cardenal Adriano la noticia de su eleccin para la Silla gestatoria;
toda la red gremial de calles que se llaman, como en los cronicones y
ordenamientos, de la Cuchillera, de la Herrera, de la Zapatera, de la
Pintorera, de la Correra; el palacio, con torren cuadrado y soberbio
escudo, ante cuya portada, de labrada piedra, tal vez se ha detenido el
nupcial cortejo de D. Pedro Martnez de lava y de D.^a Mara Daz de
Esquivel; los diversos conventos, colegiatas, asilos, hospitales,
asentados en edificios en donde un capitel, una fenestra, un arco o
simplemente un pretil, tienen poder y fuerza de conjuros, nos revelaron
bien pronto la Vitoria monumental y artstica que pasamos a describir.




CATEDRAL VIEJA

SANTA MARA DE SUSO

HISTORIA


Fu, segn el Sr. Carreras Candi, en su _Obispado y fueros de lava_,
uno de los templos-fortalezas que hacia los aos de 1181 fundara el rey
de Navarra D. Sancho, _el Sabio_.

La obra primitiva era romnica; pero ni de ella ni de la fortificacin
se conserva hoy nada.

Las obras del actual templo datan de la segunda mitad del siglo XIV.


ESTILO

Es ojival, aun cuando en la portada y atrio ofrece, por accin de varios
revoques, ciertas muestras de modernismo tan irrespetuoso como deforme.

[Illustration: VITORIA Vista exterior de la Catedral vieja.]

[Illustration: VITORIA Planta de la Catedral vieja. (Plano de D. Vicente
Lamprez.)]


DESCRIPCIN (Lminas 1 y 2)

La portada, bellsima, nos ofrece un arco triple de entrada con estatuas
bajo doseletes. La archivolta es sencilla y tiene primorosos remates
clsicos. Pero la torre que Amador de los Ros en sus _Estudios_
califica de desdichada, es ms que una desdicha, una verdadera
profanacin.

El prtico, espacioso, denota por sus inscripciones que se le incorpor
la antigua capilla de Paternina, y es muy labrado y elegante.

[Illustration: Lmina 1.

VITORIA Santa Mara de Suso (Catedral vieja): Portada.]

[Illustration: Lmina 2.

VITORIA Santa Mara de Suso (Catedral vieja): Prtico.]

El templo consta de tres naves. En la de la Epstola estn los altares
del Nacimiento de San Bartolom y de San Jos, de tallas muy poco
notables e imgenes lamentablemente modernas. En la del Evangelio hay
cinco capillas, que son: San Juan, Entierro, leos, Concepcin y
Victoria, esta ltima de la Casa de Verstegui.

En la nave del centro existe un altar frontero de Jesucristo, antes de
la Esclavitud. En esta capilla est el sepulcro de su fundador, don
Francisco de Galarreta, ministro de Espaa en Flandes, el cual sepulcro
tiene unos relieves italianos dignos de mencin.

En la parte central del crucero se levanta la capilla mayor con un
hermoso tabernculo y un retablo altsimo, obra del Santero de Payueta,
famoso escultor alavs.

Detrs del altar mayor estn los sepulcros de Martn Salinas, tesorero
de Isabel, _la Catlica_, y de su hijo, del mismo nombre, embajador del
Rey de Hungra.

Cerca del mismo altar se alzan dos elegantes plpitos labrados, y sobre
ellos se ven algunos trofeos militares de la primera guerra de frica;
la bandera del tercio alavs, y una espingarda y una guma, tomadas en
la batalla de Wad-Rs.

En el bside estn las capillas de San Ramn, San Marcos, el Pilar y el
Rosario; en esta ltima hay una lpida conmemorativa de la ereccin de
la Catedral, con la inscripcin en latn, vascuence y castellano.

En la sacrista hay un cuadro representando una Piedad  Descendimiento,
que por el asunto, por la ejecucin y por la soberana elegancia de
ciertas figuras, se atribuye a Van-Dyck. Tambin hay una Concepcin y
una Magdalena de Carreo.

La capilla de Santiago, ahora templo parroquial, tiene un altar estilo
Renacimiento, con dos cuadros, uno de la Virgen y otro del fundador, D.
Francisco Antonio de Echvarri, capitn general que fu de Nueva Espaa;
las tallas de un retablo de las nimas, de un San Judas y de una
Soledad, todas son del dicho Santero de Payueta, cuyo nombre fu
Valdivieso. En el guardajoyas hay una cruz de plata, cuyas soberbias
labores se atribuyen a Benvenuto.

La nica obra romnica que se conserva en este templo es una
sencillsima Virgen de la Esclavitud, escultura que guarda grandes
analogas con la de Nuestra Seora de Avendao, que se venera en la
ermita de San Martn, prxima a Vitoria. (Lminas 3 y 4.)




TEMPLO DE SAN VICENTE


HISTORIA

Tambin, como Santa Mara de Suso, fu de antiguo una fortaleza,
transformada en templo a principios del siglo XIII, y de la que fu
alcaide D. Juan de Mendoza.

El templo actual se edific en los comienzos del siglo XV.


ESTILO

Ojival, como el de Santa Mara de Suso, aunque menos exornado y rico.


DESCRIPCIN

Edificado el templo ex fortaleza en la parte ms alta de la ciudad, hay
que llegar a l subiendo la cuesta de su nombre.

La fachada es sencilla, casi pobre, y la torre, de construccin moderna
y estilo bizantino, se edific sobre la que serva de telgrafo ptico.

[Illustration: Lmina 3.

VITORIA Ntra. Sra. de la Esclavitud en la Catedral vieja.]

[Illustration: Lmina 4.

VITORIA Ntra. Sra. de Avendao en la ermita de San Martn.]

No tiene prtico, ni bside, ni crucero, y las tres naves de que se
compone son estrechas y reducidas.

Hay varios altares y capillas, de las cuales la ms hermosa se llama de
la Cruz o de los Pasos. El coro y los retablos carecen de valor
artstico.

El altar mayor es semichurrigueresco, y se compone de tres cuerpos, con
una iconografa detestable.

Son de notar en esta iglesia las pilas bautismales, dos hermosas conchas
de cerca de 70 kilos cada una. Entre ambas pilas hay sendas sepulturas,
en las que antes se enterraban en una los ajusticiados y en otra los
verdugos.

En la citada capilla de los Pasos se guardan los de las procesiones de
Semana Santa, alguno atribudo a Gregorio Hernndez, de bastante mrito.


TEMPLO DE SAN MIGUEL


HISTORIA

En el fuero dado a Vitoria por el rey D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra,
se menciona ya una capilla romnica fuera de las murallas de la antigua
Villasuso, la cual capilla se convirti en templo al ensancharse la
ciudad, y por la altura de su emplazamiento hubo que hacer grandes
desmontes y terraplenar gran parte de las viejas murallas, quedando, a
pesar de todo, muy sobre el nivel de las calles que la rodean.


ESTILO

Como las anteriores, ojival, pero ms moderno y elegante.


DESCRIPCIN

La fachada es airosa, y tiene una portada de gusto romnico. El prtico,
muy alto, luce una doble puerta dividida por un machn central, sobre el
cual, en su hornacina de jaspe, est la Virgen Blanca, patrona de
Vitoria.

Consta el templo de tres naves y crucero.

La puerta principal da a la nave de la Epstola, adornada con la estatua
de San Miguel, y el tmpano ostenta primorosas labores.

En esta nave de la Epstola estn los tres altares de la Virgen y el de
San Nicols, con tallas estimables, y una pila lustral labrada, de gran
mrito.

En la nave del Evangelio hay otros tres altares pequeos, con
enterramientos, y una capilla consagrada a la Virgen Blanca.

El altar mayor es magnfico. Se compone de un gran retablo de tres
cuerpos, todos tres con esculturas, hecho por Juan de Velzquez y
dirigido por Gregorio Hernndez. Se contrat en 1624, y fu entregado en
1632.

El estofado y pintado de las imgenes de San Miguel, la Concepcin y los
ngeles los hicieron Diego de la Pea y Diego Valentini Daz; el retablo
lo pint y dor el vitoriano Diego de Cisneros, y el zcalo, de mrmol
negro de Anda, lo hizo el cantero Sebastin de Amezti. Toda la obra
import 82.190 reales con 82 maravedises.

En la parte exterior del bside est la hornacina, en donde se guardaba
el clebre machete vitoriano sobre el cual juraba el sndico cumplir
leal y fielmente su cometido.


TEMPLO DE SAN PEDRO


HISTORIA

Es el templo parroquial de construccin ms moderna, pues se edific a
fines del siglo XV.


ESTILO

Ojival, con labores delicadsimas que le dan un mrito extraordinario.


DESCRIPCIN

La fachada, cuya puerta principal da a la calle de la Herrera, tiene un
prtico ancho adornado con doseletes, en cuyas hornacinas faltan las
estatuas. (Lm. 5.)

Se compone de tres naves y un crucero. A entrambos lados del crucero hay
dos capillas, la bautismal y la de los Reyes, sta de estilo plateresco,
donde hay algunos lienzos atribudos a Ribera.

A la derecha del altar mayor se encuentran las capillas del Amor
Hermoso, de la Soledad y del Pilar, con esculturas de Gregorio
Hernndez.

En la nave del Evangelio estn los altares de San Isidro, San Antonio y
San Cristbal, con tallas de algn mrito, y en la sacrista se guarda
una mesa de mrmol negro de Cuartango, larga de 13 pies y ancha de cinco
pies y medio.

Pero lo verdaderamente notable en la iglesia de San Pedro son sus
monumentos funerarios, de los cuales ha dicho Amador de los Ros:

[Illustration: Lmina 5.

VITORIA Portada de la iglesia de San Pedro.]

Ninguna iglesia vascongada ha atesorado tantos y tan preciosamente
artsticos como la iglesia de San Pedro, de Vitoria, que constituye en
este punto un interesante, aunque breve, museo arqueolgico.

En el altar mayor, a ambos lados y en las capillas laterales, puestos
sin orden, hay gran nmero de sepulcros de tres centurias: del siglo
XIV, del XV y del XVI.

Carcomidos los unos por el tiempo y por la humedad, rotos los otros por
la incuria humana, dos slos, de entre tantos, se conservan en buen
estado.

Son stos los sepulcros de D. Pedro Martnez de lava, guerrero insigne
que acaudill en la conquista de Granada las huestes alavesas, y de D.
Diego de lava y Esquivel, su hijo, obispo, sucesivamente, de Astorga,
vila y Crdoba, el cual tuvo no escasa intervencin en la Corte de
Felipe II.

Entrambos monumentos funerarios son de bronce y ejecutados
primorosamente con las ms ricas galas del Renacimiento.

A la rara importancia artstica de estas dos joyas tumulares consagr
Amador de los Ros los siguientes prrafos:

Levntase la capilla mayor de la iglesia de San Pedro sobre el
pavimento de la iglesia como unos 30 centmetros y elvase el
presbiterio sobre la misma en anloga proporcin, formando, en
consecuencia, dos distintos planos.

En el primero, bajo el arco apuntado que seala el intercolumnio, y al
lado del Evangelio, existe el sepulcro de D. Pedro Martnez; en el
segundo, ya tocando el retablo mayor, se halla el de su hijo D. Diego.

Compnese el sepulcro de D. Pedro de un lecho mortuorio, cuyo perfil
apenas puede gozarse, de borroso que est, y de la estatua yacente del
capitn insigne, cubierta de una completa armadura y sobre ella una
tnica o dalmtica; apoya su cabeza en un rico almohadn, ostentando en
la diestra la espada o montante (de que slo se ha conservado la
empuadura, que es preciosa) y dibujados de resalto sobre el pecho los
escudos de armas de su familia y de su esposa, doa Mara Daz de
Esquivel.

A los pies y sobre el lado derecho, siguiendo la antigua usanza, mrase
recostado un pequeo perro, el cual luce un collar elegante con los
escudos de la Casa. En el frente del expresado lecho se ve grabada una
leyenda castellana, que consagra la memoria del guerrero, declarando que
pas de esta vida a XX de Enero de MDXXX.

A esto se reduce, en suma, el monumento sepulcral de D. Pedro Martnez
de lava. La proporcin general de la estatua, el exquisito modelado de
la cabeza y manos, el gusto de la ejecucin en armas y tnica y el
acabamiento y gracia de todos los pormenores, lo elevan, sin embargo, a
la categora de una de las ms preciosas joyas que durante la primera
mitad del siglo XVI tributaron las artes italianas al Imperio de Carlos
V.

En un nicho, cerrado por sencillos balaustres de hierro y prximo al
altar mayor, cual ya indicamos, gurdanse los restos mortales del obispo
D. Diego de lava y Esquivel; y sobre el mencionado nicho, bajo un arco
redondo de sillera, contmplase el ya indicado sepulcro.

Frmase, como el de D. Pedro, de una cama o lecho funerario, y de la
estatua yacente del Prelado, vestido de pontifical. Mucha es la belleza
de este monumento, donde pareci el estatuario apurar as las grandes
mximas del arte, como las galas de ejecucin, y no faltar alguno que,
pagado del noble partido de los paos y dems ventajas del hbito talar,
prefiera la estatua del Obispo a la del guerrero. Nosotros nos
inclinamos, sin embargo, a esta ltima, por representar ms inmediata y
genuinamente los buenos tiempos de la escuela florentina.

Una y otra fueron fundidas en Italia; la de D. Pedro antes de 1540; la
de D. Diego, despus de 1526, en que el Obispo fallece; pues segn
expresa el epgrafe latino que exorna el sepulcro, fu costeada por su
sobrino y homnimo. De todos modos son las ms notables estatuas del
siglo XVI que hemos visto en el pas vasco.

Entre los varios monumentos mortuorios que adems de los dos citados
hemos dicho que hay en San Pedro, tambin merece mencionarse la estatua
de mrmol que se ve en la segunda nave.

Representa a un guerrero tendido en lecho funeral y cubierto todo de
armas, las cuales aparecen enriquecidas por bellos y gallardos relieves
y pertenecen a la mitad del siglo XVI.


CONVENTO DE SAN FRANCISCO


HISTORIA

Segn los cronistas de la Orden Fr. Lucas Vadingo y Fr. Francisco
Gonzaga, asegura la tradicin que este convento lo mand construir el
santo fundador cuando en su romera a Santiago pas por Vitoria, por los
aos de 1214.

Un documento que se conservaba en el archivo haca saber que ya exista
el edificio en el ao de 1248 reinante el rey don Fernando de Castilla,
don Diego teniendo a lava por mano del rey.

En sus comienzos fu una modesta iglesia romnica, que despus qued
reducida a capilla del convento.

No tard ste en tener poderosos protectores, como D.^a Berenguela
Lpez, hija de D. Diego de Haro, seor de Vizcaya, y doa Leonor, esposa
del clebre cronista Ayala, y con sus auxilios se construy un edificio
de mucha capacidad, con un templo de estilo ojival, con trece capillas,
siendo las mejores las de la Magdalena y la Asuncin. En todas ellas
existen an enterramientos de varios alaveses ilustres.

El retablo del altar mayor era una hermosa obra de dos cuerpos; el
primero, corintio, de 24 pies de altura, y el segundo de 16, de orden
compuesto, dirigidos por el artfice Victoriano Jos Moraza.

Junto a la cabecera del altar mayor haba una magnfica urna de
alabastro, cuya inscripcin, aunque borrosa, permita leer:

[simbol-cruz] AQI: YAZE: DONNA: ISABEL: QU: DIOS: PDONE: AMEN: NIETA:::
NOBLE: REI: DON: ALFONSO: DE: CASTIELLA: E: FIJA: DEL: CONDE: DON:::
LLO: E: MUGIER: QE: FUE: DE: PERO: VELAZ: DE: GUEVARA: FIJO: DE: DON:
BEL RAN: DE: GUEVARA: ET: FINO: XXX: DE: DECIEMBRE: ANNO: DEL:
NASCIMIENTO: DEL: SALVADOR: IHUXPO: DE: MIL: CCCC: I: ANNOS.

En el oratorio de lo que fu enfermera del convento se guardaba un
cuadro de la Pursima Concepcin de unos diez palmos de alto por siete
de ancho, debido al pincel de Carreo.

Fu este convento el principal que la Orden de San Francisco tena en el
Norte de Espaa y uno de los mejores que haba en nuestra nacin,
contando con magnfica biblioteca y ctedras de Teologa, muy
concurridas en su tiempo. Tambin se celebraron en l las juntas
generales de lava y sesiones del Ayuntamiento.

Al incautarse de l el Estado lo destin a cuartel, almacenes y hospital
de Ejrcito. Actualmente se ha transformado en cuartel de Infantera.




CONVENTO DE SANTO DOMINGO


HISTORIA

Lo fund el vitoriano Fr. Pedro Ochoa, reducindolo a forma de
monasterio el ao 1235.

Su local primitivo fu la casa-fortaleza, los palacios que el rey don
Sancho, _el Fuerte_, de Navarra, posea en Vitoria, y la ermita de Santa
Luca, prxima a ellos.

Su iglesia, de una sola y hermosa nave, se construy en estilo ojival
del siglo XV.

Aun se conservan entre la belleza de sus ruinas, arcadas de gallardos
capiteles que se alzan, sin techumbre, bajo el cielo azul; y apuntaladas
entre andamiajes con dos rdenes de columnas a cada lado, aun quedan las
magnificencias de su portada, testimoniando el primor de la fbrica
ojival.

El haber trado de Flandes, a principios del siglo XVI, el vitoriano D.
Diego Martnez de Maestre, la imagen de la Virgen del Rosario, di
bastante importancia al convento por la gran devocin que despert.
Aumentaron las limosnas y donativos que permitieron edificar el
claustro, mejorar las obras del templo y construir la bonita portada.

En lo que fu capilla del Noviciado haba hermosos cuadros de Ribera,
que hoy se conservan en la Diputacin, regalados por el ministro de
Carlos II, D. Pedro de Oreitia, natural de Vitoria, a quien se le
enterr en el templo.

Actualmente el convento de Santo Domingo, en ruinas, conserva todava la
portada y gran parte del primoroso claustro ojival.




CONVENTO DE LAS BRGIDAS


HISTORIA

Se llam antes de la Magdalena, y se ignora la fecha exacta de su
fundacin.

Por escritura otorgada entre la Cofrada de Arriaga y el Concejo de
Vitoria, en 24 de noviembre de 1291, pas la iglesia a ser del
patronato y seoro de la ciudad, y en ella los cannigos y
beneficiados de la colegiata dijeron misa los domingos y das festivos.

Despus de hacer en el edificio algunas obras de importancia, en 1589 se
establecieron en l cinco religiosas carmelitas descalzas, procedentes
del convento de San Jos, de Santa Ana (Burgos), previa capitulacin con
la ciudad.

No pudiendo los frailes carmelitas de Logroo trasladarse a Vitoria y
ocupar el convento de la Concepcin, se marcharon las monjas a la
capital riojana en 1651. Al siguiente ao, las monjas de Santa Brgida,
residentes en Valladolid, pidieron permiso a la ciudad para establecerse
en el abandonado convento, y habindosele concedido, lo ocuparon en 15
de marzo de 1653.

Poco tiempo despus aument bastante el nmero de religiosas, y de aqu
salieron algunas para Mjico y otros pases del Nuevo Mundo.

En 1784 se hicieron en el edificio importantsimas mejoras por el
arquitecto D. Justo Antonio Olaguibel.


ESTILO

Ofrece una fachada hermossima de estilo jnico. En el frontis, bajo la
sencilla cornisa que sustenta un escudo con las armas de lava, se mira
una portada de resalto que representa el milagro de Lzaro el leproso.
(Lm. 6.)

El edificio estaba en el lugar donde ahora se levanta la Catedral nueva.
Actualmente, reedificado en las Cercas Bajas, no conserva del antiguo
convento ms que la portada ya descrita.




CONVENTO DE SAN ANTONIO


HISTORIA

Se llam antiguamente de la Concepcin, y est en la plaza del General
Loma.

Lo fundaron D. Carlos de lava y D^a Mara Vlez de Ladrn de Guevara,
condesa de Tripiana, la cual mand en su testamento que se erigiese en
Vitoria un convento de religiosos recoletos de la Orden de San Francisco
por los aos de 1604.

En 15 de noviembre de 1627 los religiosos carmelitas de la provincia de
Castilla tuvieron pleito con los franciscanos, y lo ocuparon por
resolucin a su favor.

Recay el patronato en el Marqus de Mortara, como heredero de los
fundadores, y se continuaron las principales obras de fbrica bajo la
direccin de los arquitectos D. Juan Vlez de la Huerta y su hijo don
Pedro.


ESTILO

La fachada, de estilo grecorromano, tiene a entrambos lados del frontis
dos grandes hornacinas, con dos colosales estatuas de San Francisco y
San Antonio, atribuidas a Gregorio Hernndez. (Lm. 6.)


DESCRIPCIN

El templo es de una sola nave, con ocho altares.

En el altar mayor hay un retablo de talla dorada con varios huecos,
donde en su tiempo aparecan estatuas de la Virgen y de los Apstoles,
que han desaparecido y que, como el retablo y las estatuas de la
portada, se creen de Gregorio Hernndez.

[Illustration: Lmina 6.

VITORIA Convento de las Brigidas.]

[Illustration: Convento de San Antonio.]

A uno y otro lado del altar mayor se ven, en mrmol negro, los sepulcros
de D. Carlos de lava y de la Condesa de Tripiana, fundadores.

Hasta la exclaustracin hubo siempre en el edificio de 12 a 20
religiosos profesos y varios legos y novicios.

Al desamortizarse los bienes eclesisticos pas a ser propiedad de la
Condesa de Monte Hermoso, que lo destin a almacenes, y luego lo
ocuparon las monjas de Santa Clara.




CASA DE MISERICORDIA (Hospicio)


HISTORIA

Ocupa lo que fu antiguo Colegio de San Prudencio, fundado por el
vitoriano D. Martn de Salvatierra, obispo de Segorbe y Ciudad-Rodrigo,
quien por los aos de 1580 y 1602 hizo varias donaciones para construir
un buen Seminario; pero las obras no comenzaron hasta 1638,
dirigindolas el religioso franciscano Fr. Lorenzo Jordanes, reputado
como uno de los mejores arquitectos de su poca.


ESTILO

Drico-jnico, en donde resplandecen por su severidad grandiosa y su
elegancia austera los ideales arquitectnicos de Juan de Herrera y de
Toledo. (Lm. 7.)

[Illustration: Lmina 7. VITORIA Casa de la Misericordia.]

[Illustration: Portada de la iglesia de la Misericordia.]


DESCRIPCIN

La fachada principal es sencillamente un primor. Su primer cuerpo es
drico, con ocho columnas de piedra negra caliza, de Anda. El segundo
cuerpo es jnico, y tiene el mismo nmero de columnas.

El cimborrio, de forma octogonal, est adornado por columnas pareadas de
orden jnico. El vestbulo, amplio, hermossimo, es de un buen gusto,
verdaderamente notable.

En la capilla hay una estatua de D. Martn de Salvatierra, en piedra
blanca, con ropaje pontifical, colocada en un nicho junto al Evangelio,
y atribuida a Gregorio Hernndez.

El templo se compone de una rotonda y de una nave recta, con un coro
poco notable. Los departamentos para asilados y dems dependencias, aun
cuando estn dotados de todos los modernos adelantos higinicos, tampoco
son, artsticamente, dignos de singular mencin.




HOSPITAL CIVIL DE SANTIAGO


HISTORIA

Fu trazado y dirigido por el arquitecto D. Mateo de Garay.

Se comenz en 1803, y las obras se dieron por terminadas en 1807. Su
coste subi a ms de 400.000 pesetas.


ESTILO

Indeterminado, con remates, labores y ventanales de cierta elegancia.


DESCRIPCIN

Situado en el camino de Salvatierra, se compone de un extenssimo
paralelgramo, que en un principio constaba de dos martillos laterales y
una galera central; despus se le agreg un cuerpo saliente, de iguales
dimensiones que el primitivo.

Carece de fachada principal y la entrada la tiene por la parte Oeste,
donde hay una puerta sencillsima y un portal con columnas pareadas y
algn adorno.

La capilla, de construccin ms moderna, est fuera del edificio, con el
que se comunica por una galera cubierta.




PALACIO DE LA DIPUTACIN


HISTORIA

Los planos son del arquitecto D. Miguel de Saracibar. Comenzaron las
obras en 1833; surgi a poco la guerra civil y se suspendieron. Se hizo
la paz, y hacia el ao de 1844 se termin el primer cuerpo del edificio.
Luego se le aadi un segundo cuerpo, y por fin, hacia 1858, dise el
edificio por terminado.


ESTILO

Drico moderno, pero sin particular gusto ni elegancia.


DESCRIPCIN

Se asciende por una ancha escalera de piedra, con descansos y antepechos
laterales, vigilados por las estatuas de los ilustres alaveses lava y
Verstegui.

[Illustration: VITORIA Palacio de la Diputacin.]

La portada, de orden drico, como hemos dicho, se compone de seis
columnas de una sola pieza, que sirven de sostn a la gallarda
balaustrada, tallada en piedra, del piso superior. Sobre la cornisa de
la parte central se alza, esculpido tambin en piedra, el escudo de la
provincia.

A los lados sobresalen los cuerpos laterales, teniendo en cada uno de
los dos pisos que los forman tres balcones a la plaza, otros tres a las
calles laterales y uno a la escalinata. En los adornos que coronan los
balcones, y entre ondas de esculpido follaje, se ven los escudos de las
principales villas y pueblos. Las paredes de la fachada son de piedra de
sillera.

Tras de subir la escalinata y atravesar un corto vestbulo, se entra en
el saln de sesiones, que tiene una rotonda con precioso artesonado de
luz cenital.

Cerca del testero principal est la mesa y asiento del diputado general;
a los costados, y formando casi una elipse, los bancos de los antiguos
procuradores; en las paredes hay seis grandes hornacinas con las
estatuas de Vela Gimnez, Fernn Gonzlez, Alfonso XI de Castilla,
Isabel _la Catlica_, Carlos V y Felipe V: las seis de tamao natural.

Los respaldos de los escaos y la baranda tienen tallas de gusto.

En los cuerpos salientes de la planta baja estn, a la derecha, la
biblioteca y el archivo, y a la izquierda, los despachos del Presidente
y de la Comisin provincial. En el despacho presidencial estn el _San
Pedro_ y _San Pablo_, ambos maravillosos lienzos de Ribera, y en el
saln de sesiones, el verdaderamente excepcional y admirable lienzo del
mismo pintor, _Cristo en la agona_. La restauracin de este lienzo,
hecha con gran respeto y fortuna por Nicols Gato de Sema, cost ms de
25.000 reales.

Frente al palacio, en un jardn con verja, se alza la estatua de don
Mateo Benigno de Moraza; los dos primeros rboles de la entrada son dos
retoos del famoso rbol de Guernica.




PLAZA NUEVA


HISTORIA

Empez a construirse en 1781 y se acab en 1791. Fu dirigida por el
arquitecto D. Justo A. de Olaguibel.


ESTILO

Grecorromano, sin el menor adorno, de una sobriedad casi lgubre.


DESCRIPCIN

Se compone la plaza Nueva, como la Mayor de Madrid, por la que se dira
planeada, de cuatro lienzos grandes de sillera, sustentados por otros
tantos prticos, de numerosos arcos.

[Illustration: VITORIA Plaza Nueva y Ayuntamiento.]

Su planta es un cuadrado perfecto, de unos 61 metros de lado. Cada
lienzo mural tiene 19 arcos, y la elevacin de stos es de 12 metros.

Los prticos, de cuatro metros de anchura, estn bien enlosados, y
tienen bovedillas que dividen los pilares.

Todas las casas son de construccin igual: planta baja y dos pisos. Las
fachadas que dan a la plaza son de mampostera, y las laterales de
sillar. Los mejores comercios estn situados en los prticos, y los
soportales son el paseo predilecto de invierno.




AYUNTAMIENTO


HISTORIA

La misma que la de la plaza Nueva, puesto que su edificio est en el
centro del lienzo sur.

ESTILO

Se diferencia de los dems edificios de la plaza en que las columnas de
su prtico, que sobresale un poco de la lnea general, son de orden
toscano. Sostienen una balaustrada de piedra y sobre ella el balcn
corrido del piso principal. En el tico est el escudo de armas de la
ciudad, y debajo de l, una lpida con la inscripcin: Viva Alfonso
XIII!

La escalera es magnfica, y las dependencias, instaladas con cierto
lujo. En la sala capitular se guardan numerosas reliquias de las pasadas
guerras civiles, descollando entre todas la bandera que regal la Reina
Gobernadora a la milicia urbana por su heroico comportamiento al
rechazar las fuerzas carlistas, que, al mando de Zumalacrregui, haban
entrado en la ciudad el 16 de marzo de 1834.




CASA DEL CORDN


HISTORIA

En la calle de la Cuchillera, como su edificio ms caracterstico y ms
notable, est la llamada Casa del Cordn (lm. 8), cuya antigedad se
remonta al siglo XVI, y en la que el cardenal Adriano de Utrech recibi
la noticia de su elevacin al Pontificado cuando pensaba en rendir a
Fuenterraba.

ESTILO Y DESCRIPCIN

Ojival, de la poca florida, segn se advierte en los adornos de su
fachada, entre cuyos dos tpicos arcos, rodeados por un cordn de
piedra, hay una puertecilla con la inscripcin: Ave Mara, en
caracteres gticos.

Sobre uno de los arcos, y tambin rodeada del cordn, est la imagen,
esculpida en piedra, de San Francisco, arrodillado y recibindo la
inspiracin divina. Sobre el otro arco, tallado en piedra, se ve un sol,
y ms arriba de l, primorosamente esculpido, un escudo de armas.




PALACIOS DE VENDAO, LAVA Y OTROS


HISTORIA

Aun cuando en lamentable estado de ruina, en la citada calle de la
Cuchillera est el palacio de los Marqueses de Vendao, que tuvo un
magnfico torren cuadrado, de fortsima sillera, obra del siglo XV,
hoy derruda casi por completo.

[Illustration: Lmina 8.

VITORIA Casa del Cordn.]

El aspecto exterior del edificio es el de una fortaleza medioeval y
represent un papel importante en las discordias intestinas que tantas
veces ensangrentaron las calles de la ciudad. La construccin interior
tambin est en ruinas, transformada en inverosmil casa de vecindad;
pero, a juzgar por algn detalle que el ojo escrutador percibe, debi
ser suntuosa, y este palacio de Vendao uno de los mejores de lava y
aun del reino.

[Illustration: VITORIA Patio del Palacio de Vendao.]

Al lado de la Casa del Cordn hay otra, cuya fachada, estilo
Renacimiento, es curiossima, y ms abajo otras dos, con portadas en
piedra de bastante mrito.

[Illustration: Lmina 9.

VITORIA Palacio de lava.]

En la calle de la Correra tambin hay varias casas con escudos
interesantes de rancio abolengo.

En la de la Pintorera existe un palacio, de fachada plateresca, con un
hermoso escudo de armas labrado en su frontis. Se edific en el siglo
XVII sobre el propio solar en donde estuvo el palacio de los reyes
Alfonsos, _el Sabio_ y _el Justiciero_.

Especialmente digna de mencin entre tanto edificio notable es la
llamada de los lava, emplazada entre las calles de la Zapatera y de la
Herrera. Por lo que de ella resta se comprende que debi ser un
soberbio y esplndido palacio de hacia la mitad del siglo XV. (Lm. 9.)

La fachada que da a la calle de la Zapatera es de estilo serio, formada
de grandes sillares, y en ella hay dos amplias puertas con arcos
apuntados y ventanales con escudos de armas, follajes y labrados de
imponderable gusto. La otra fachada est formada por una galera ojival,
de arcos elegantes y columnas de esbeltez noble.

Toda esta parte alta de la ciudad, tan seoril, tan tpica y tan
melanclica est llena de ruinas verdaderamente interesantes.

Aun podramos glosar ciertos edificios, como la crcel, los mercados, el
teatro y la plaza de toros, si hubiese en ellos algo digno de mencin.
Pero son tan vulgares, que el buen gusto impone sobre ellos una previa
censura y ser prudente callarlos.




CATEDRAL NUEVA

(EN CONSTRUCCIN)


HISTORIA

La extensin de la Dicesis alavesa, que comprende, como se sabe, las
tres provincias vascongadas; lo insuficiente de la Catedral vieja, segn
vimos al describirla, y el propsito, ya de luengos aos, de dotar al
Episcopado y a Vitoria de una Catedral digna de tan amplia dicesis,
fueron razones que abonaron la actividad del prelado Sr. Cadena y Eleta,
el cual acometi la empresa magna de construir la nueva Catedral.
(Lminas 10 a 16.)

El 24 de febrero de 1900 convoc en el Palacio Episcopal a los
representantes de las fuerzas vivas y entidades intelectuales y
artsticas de la poblacin, exponindoles el proyecto, que fu acogido
con entusiasmo.

Se design una ponencia tcnica, compuesta de los arquitectos Sres.
Iiguez de Betolaza, Aguirre y Apraiz, los que dictaminaron como lugar
ms apropiado para el emplazamiento de la Catedral nueva el convento de
las Religiosas Brgidas, situado entre las calles del Prado, de Castilla
y de la Magdalena.

Se resolvi la celebracin de un concurso, y el 27 de febrero de 1906
public las bases la _Gaceta_. El coste de las obras se fijaba en cinco
millones de pesetas. El jurado, compuesto de los Sres. D. Augusto Font,
profesor de Composicin y Proyectos de la Escuela de Arquitectura de
Barcelona; de D. Ricardo Magdalena, arquitecto municipal de Zaragoza; de
D. Joaqun Pava, arquitecto de San Sebastin; de D. Fausto Iiguez de
Betolaza, arquitecto diocesano de lava, y de D. Jos Mara Basterra,
arquitecto de Bilbao, acord, por unanimidad, premiar el proyecto de los
Sres. D. Javier de Luque y D. Julin Apraiz, que es el que se est
ejecutando.

La colocacin de la primera piedra--con asistencia de los Reyes, del
Nuncio, a nombre de Su Santidad, de los Arzobispos y Obispos de Burgos,
de Sevilla, de Santander, de Pamplona, de Vitoria, de Len y de
Tarazona, y de todas las autoridades civiles, militares y eclesisticas
de la provincia,--fu una efemerides gloriosa, y la fecha del 4 de
agosto de 1907 va unida al nacimiento oficial de la grandiosa fbrica.

[Illustration: Lmina 10.

VITORIA Proyecto de la nueva Catedral en construccin.]


ESTILO Y DESCRIPCIN

Segn el proyecto de los Sres. Luque y Apraiz, el estilo de la nueva
Catedral ser el ojival puro del siglo XIII, con todo el adorno,
filigrana y riqueza de lneas que dicho estilo permite y sin perjuicio
de la severa gravedad que lo caracteriza.

[Illustration: VITORIA Catedral nueva: Detalle de un ventanal de la
cripta.]

La fachada principal, lo mismo que las laterales, situadas en los
extremos de la nave transversal del crucero, sern primorosos trabajos
de calado y crestera, de igual modo que los pinculos, ventanales y
agujas.

Tendr la Catedral una innovacin muy conveniente; la de que el coro
estar rodeando el bside, y as no quitar la vista del altar y capilla
mayor, como sucede en la Catedral vieja de Vitoria y en otras varias.

[Illustration: VITORIA Catedral nueva:

Detalles del prtico.]

La planta de la Catedral tendr la forma de una cruz latina. Le precede
un gran prtico, compuesto de tres bvedas, cuya magnificencia anunciar
la riqueza y grandiosidad interior.

Sobre los tramos extremos se alzarn las dos torres que, desde su planta
a la cspide, tendrn 97 metros de altura y sern muy ligeras y
afiligranadas. El cimborrio, tambin bellsimo, est, por su estructura,
inspirado en el clebre de Burgos.

El prtico da acceso por tres grandes puertas al interior, que se
compone de cinco naves.

El coste de la Catedral ser de siete a ocho millones de pesetas.

Se instalar calefaccin por el sistema de vapor y tuberas de agua
condensada.

El alumbrado elctrico ser esplndido, conforme a los ltimos
adelantos.

Las cinco naves han de ser muy espaciosas; la central, de 14 metros de
anchura, de eje a eje; las dos laterales inmediatas, de ocho metros, y
las otras dos laterales alejadas, de seis metros y medio.

[Illustration: VITORIA Catedral nueva:

Capitel del prtico.]

[Illustration: Lmina 11.

VITORIA Detalles del prtico de la Catedral nueva.]

[Illustration: Detalle de un capitel de la nave baja.]

El futuro templo ocupar una extensin total de 118 metros de largo por
48 de ancho.

Adosada a la Catedral, y en el lado correspondiente a la calle de la
Magdalena, por la cual tendr su entrada principal, se construir la
parroquia, que ocupar una extensin de 40 metros de largo por 24 de
ancho.

A la derecha de la entrada de la parroquia se hallar la capilla
bautismal y siguiendo la misma lnea y hacia el fondo, el comulgatorio,
la sacrista, el archivo parroquial, la colectura y un vestbulo.

En el costado izquierdo de la parroquia se habilitarn, entre otras
dependencias, el vestuario, sala de monaguillos, despacho del Director y
saln de ensayo de los msicos. En el fondo, detrs del altar mayor, un
hermoso patio y a continuacin el almacn y taller.

En la parte posterior izquierda, o sea con orientacin al Medioda, se
construir el claustro, que ser cuadrado, tendr grandes arcadas y
ocupar una extensin de 900 metros cuadrados. En el fondo del claustro,
la sacrista de cannigos y la sala capitular.

Detrs de la sala capitular el archivo y la secretara; a la derecha, el
despacho del Secretario, con antesala y vestbulo, y a la izquierda, la
sala particular del Obispo, con antesala y vestbulo tambin.

En total, el claustro y sus dependencias ocuparn una extensin de 1.600
metros cuadrados.

Entre las adosadas a los muros y las aisladas, el templo constar de 82
grandes columnas.

[Illustration: Lmina 12.

LA IRA LA CARIDAD LA FALSA AMISTAD LA PEREZA

VITORIA Capiteles simblicos de la Catedral nueva.]

La cripta ocupa la extensin de la girola, y tanto las torres como el
cimborrio y el crucero rematarn en cruces de hierro esbeltas y
airossimas.


LA CRIPTA.

La cripta de la nueva Catedral, que hemos visitado varias veces,
acompaados del arquitecto, Sr. Luque, el cual, con el Sr. Apraiz, es
autor, como ya se ha dicho, del proyecto en obras, se destina a panten
de los Obispos de la dicesis vascongada, y est situada debajo del
espacio que en la Catedral propiamente dicha constituir la girola.

Es la cripta de forma semicircular, y se compone de la nave de
circulacin y de siete capillas, entre las cuales se destacan por su
arte primoroso y suntuario las del Rosario, la de Vizcaya, la de la
Virgen de Begoa y la capilla de Navarra.

En la capilla central se ha colocado el altar del Cristo de la Buena
Muerte, labrado todo en mrmol de Carrara por el notabilsimo escultor
D. Emilio Molina. En los entrepaos estn los sepulcros de los Prelados
y varios bocetos en barro que dan perfecta idea de cmo quedarn el da
en que estn terminados.

El estilo general de la cripta es el mismo que ha de presidir en toda la
obra, o sea el ojival del siglo XIII, con las influencias modernas que,
necesariamente, han de prestarle los progresos artsticos conseguidos.

Todos los arcos ojivales son rebajados, de una gran robustez, y estn
reunidos en los centros de las bvedas por 14 enormes claves de
afiligranadas y variadsimas traceras.

[Illustration: Lmina 13.

VITORIA Grgolas de la Catedral nueva.]

[Illustration: Lmina 14.

VITORIA Catedral nueva: Friso de un ventanal ornamentado con motivos de
la guerra de Melilla.]

[Illustration: Lmina 15.

VITORIA Cripta de la nueva Catedral.]

[Illustration: Lmina 16.

VITORIA Catedral nueva: Estado de las obras en octubre de 1912.]

Los capiteles de las columnas, que son, como las bases, de mrmol de
Escobedo, representan: los unos, asuntos religiosos, como los
Mandamientos, las Obras de misericordia, los Pecados capitales; los
otros, asuntos profanos, escenas y pasajes de historia y guerra; y
algunos estn compuestos de figuras grotescas y animales fantsticos,
entrelazados por hojas de cardo, laurel, roble, etc., segn el
simbolismo del capitel.

La cripta recibe luz durante el da por 21 vidrieras (tres por cada
capilla), cada una de las cuales reproduce un pasaje bblico. Por fuera,
los arcos de cada ventanal estn tambin decorados en delicadsimas
tallas de hojarascas y figuras grotescas del propio estilo.

El pavimento de la cripta es de mrmol blanco, contorneado por fajas del
mismo material y de color salmn.

La cripta es aneja  la Catedral, y cuando el templo est acabado se
descender a ella por un tramo de escalera que, arrancando detrs de la
capilla mayor conducir a la mesilla que actualmente sirve de prtico de
ingreso, y en la cual la escalera se bifurca en otros dos tramos que
terminan en el suelo de la cripta.

Esta escalera va provista en toda su longitud de un monumental pasamanos
de mrmol de Escobedo con tracera ojival y cubierta por bvedas de
crucera rampantes. La clave de la bveda de la escalera est exornada
de los atributos episcopales.


JUICIOS SOBRE EL PROYECTO.

El juicio que tan grandiosa fbrica ha merecido a las autoridades ms
doctas, nos excusa de todo comentario.

La impresin que lo hasta ahora construdo, la cripta, nos produjo las
varias veces que la visitamos, es de grandiosidad, de suntuosidad, de
austeridad, de elegancia, de arte majestuoso, severo y rico.

Crticos de arte tan reputados como los Sres. D. Jos Ramn Mlida, D.
Francisco Alcntara y D. Rafael Domenech, juzgaron la instalacin de
fotografas y modelos en yeso de las obras de esta Catedral nueva en la
Exposicin de Arquitectura de Madrid, por abril de 1911, como algo
extraordinario por su arte y su magnificencia. Y la Sociedad Central de
Arquitectos, en oficio suscrito por su presidente, Sr. Lamprez, se
dirigi con tal motivo al Presidente de la Junta de Obras de la nueva
Catedral de Vitoria, felicitndole calurosamente por lo grandioso y
acabado del proyecto, el cual, terminado en su ejecucin, ser, como tan
repetidamente hemos dicho, honor de Vitoria, de su dicesis y de Espaa
entera.




BASLICA DE ARMENTIA


HISTORIA

En lo ms alegre, sano y pimo de la llanura de lava--segn Ibez en
su _Vida de San Prudencio_--est situada Armentia, aldea del
Ayuntamiento de Vitoria, a dos kilmetros de la capital.

La tarde en que, guiados por el Gobernador de la provincia, don Salvador
Aragn, visitamos la admirable baslica, pudimos gratamente testimoniar
el ambiente de campo y de gloga que D. Federico Baribar seala en su
_Epigrafa armentiense_.

El casero--dice el Sr. Baribar--disperso en planos distintos, es
ventilado y sano, y el paisaje que le sirve de fondo, abierto,
amensimo, con alternativas de tierras de labor, cerrados bosques y
todas las incomparables bellezas de la Llanada de lava.

A las casas y palacios han sucedido nogales gigantescos; a las calles y
plazas, muros de madreselvas y abillurris, y setos de perenne brusco. No
hay bullir de gentes como cuando aquello fu refugio de cristianos
batidos por los rabes; pero tampoco deprimente silencio; al contrario,
las simpticas voces de los campos suenan por all libres y seoras,
descollando entre todas, dulcsima y perpetua, la de la fuente que brota
en Mendibe, y corriendo por el pueblo, se para a veces y forma remansos
apacibles.

De dnde viene el nombre de Armentia? Para Hernao, Larramendi y otros
convencidos tubalistas, es simplemente variante del de Armenia, e
impuesto por el propio Tbal, estirpe obligada de otras poblaciones
espaolas. Ibez dice que Armentegui quiere decir en vascongado lugar
de armenios, y que en las llanuras de lava estableci Tbal su
colonia, cuya capital fu Armentia.

Para el Sr. Baribar la composicin del vocablo Armentia da una
etimologa razonable. En vascuence _arr_ es piedra y _mendi_ monte; y el
artculo _ad_, sufijado o pospuesto, dieron el trmino de Armentia, que
significa monte pedregoso o cantera, aludiendo a alguna notable en
aquel lugar.

Segn el Sr. Carreras Candi, en su _Obispado y fueros de lava_, hacia
el ao 871, aparece ya como Obispo de lava o de Armentia, puesto que
con entrambos nombres figura el prelado Bivere, oriundo de una noble
familia leonesa, refugiada en lava.

Bivere--escribe el Sr. Carreras Candi--debi ejercer muchos aos el
episcopado o hubo algn Obispo intermedio del cual nada se sabe hasta
ahora. Despus, en la cronologa episcopal hasta el siglo XII Armentia
es sucesivamente incorporada y desmembrada de la Sede de Calahorra,
hasta que D. Rodrigo de Cascante, al firmar en 1181 el Fuero que otorg
a Vitoria D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra, se titul _Armentiensis
episcopus_.

Consagrada la baslica bajo la advocacin de San Andrs--dice el Sr.
Amador de los Ros,--y mientras Calahorra est en poder del sarraceno,
Armentia es respetada desde los ltimos das del siglo VIII como una
nueva dicesis. Slo en 1088, muerto el obispo Fortunio II, uno de los
sabios Prelados que defienden en Roma el Rito Isidoriano, es agregada
por autoridad de Alfonso VI a su antigua matriz, rescatada ya Calahorra
del poder rabe.

Desposeda de la silla episcopal, fu convertida la baslica de
Armentia en colegiata, cuyo carcter conserv hasta 1498, en que
trasladaron ttulo y autoridad los Reyes Catlicos a la parroquia de
Santa Mara de Suso, armados al propsito de una bula pedida a Alejandro
VI.

As pas la importancia jerrquica de la baslica de San Andrs de
Armentia; trescientos sesenta y tres aos ha servido de parroquia,
cuatrocientos diez fu colegiata; sobre dos siglos alcanz la categora
de sede episcopal.


ESTILO Y DESCRIPCIN

Ha conservado en tantas vicisitudes la integridad y la pureza de su
primitiva construccin? Las investigaciones arqueolgicas del seor
Amador de los Ros han realizado en este punto una empresa tan ardua
como inmejorable. Gracias a los desvelos del insigne erudito podemos hoy
trazar la historia de este glorioso monumento, verdadera joya romnica,
aun cuando profanada por dos reconstrucciones incalificables e
increbles.

[Illustration: Planta de San Andrs de Armentia.

(Plano de D. Vicente Lamprez.)]

Desde el siglo VIII, en que se construy, hasta los aos de 1776, en
que, segn la Academia de la Historia, se mud enteramente el semblante
de la antigua fbrica, en el largusimo trayecto de diez centurias, la
baslica de Armentia ha sido despojada y trastornada de modo brbaro.

[Illustration: Lmina 17.

ARMENTIA Vista exterior de la baslica.]


FACHADA.

La fachada principal, esto es, la imafronte--dice el Sr. Amador de los
Ros,--tal como haba llegado a los tiempos modernos, constaba de dos
cuerpos; encerraba el primero la portada, compuesta de un arco
adintelado, sobre el cual se levantaba un tmpano de medio punto, ornado
de relieves y coronado por bella cimbra; mostraba el segundo cuerpo, en
su centro, al Salvador, rodeado de los Apstoles, en figuras de alto
relieve, y vease a los lados otros relieves, que en ms antiguas
esculturas representaban pasajes del Nuevo Testamento.

Qued la imafronte, en 1776, despojada de toda decoracin y cerrada
enteramente al acceso pblico; los miembros arquitectnicos y los
relieves que la enriquecan fueron trasladados a un prtico violesco,
de cinco arcos redondos, el cual ofrece ahora entrada a la iglesia, y
colocados all con cierto desorden, que produce, en verdad, muy extrao
efecto. (Lm. 17.)

Entretanto, las impostas que, adornadas de un falso ajedrezado o de
vstagos y flores, y siempre dispuestas en bisante, sealaron la
divisin de los referidos cuerpos, y los canecillos y modillones, que
recibieron y formaron el primitivo tejaroz, fueron distribudos en la
nueva fachada de 1776, ya para recibir las jambas de las ventanas, ya
para servir de asiento a la cornisa que sostiene la armadura de aquella
desdichada construccin, arrimada a la antigua baslica, para dar posada
al prroco. Esta singular dislocacin de miembros arquitectnicos
aumenta por extremo el raro y desagradable efecto del prtico.


PRTICO.

Fijando en l la investigadora mirada no es difcil reconocer, sin
embargo, que esas inarmnicas incrustaciones, en que se muestra cierto
loable respeto a los restos de la baslica, cuyo exterior se destrua,
dan claro testimonio de tres diferentes edades artsticas, las cuales
abarcan por entero la poca ms floreciente de la historia de Armentia.

[Illustration: Lmina 18.

ARMENTIA Prtico de la baslica.]

Comprubase esta observacin en el muro lateral de la cabeza del
prtico, dentro de dos arcos de medianas dimensiones que all pudieron
armarse.

Vese la parte central de los mismos ocupada por preciosos fragmentos de
los relieves que, antes de 1776, llenaban las extremidades del segundo
cuerpo de la imafronte, y que pertenecieron, sin duda, a la primera
construccin de la baslica, debida a los cristianos acogidos en el
suelo alavs durante la segunda mitad del siglo VIII o primeros aos del
IX. (Lm. 18.)


RELIEVES DEL PRTICO.

Difcil es determinar hoy lo que estos relieves individualmente figuran,
reducidos como estn a inconexos fragmentos y asentados en el muro de
una manera tan fortuita.

Como se ha insinuado ya, todos estos relieves representan pasajes de la
vida de Jesucristo; y por la disposicin especial del conjunto; por la
rara proporcin de las figuras, que revela un arte que se transforma o
tiende a desaparecer; por la rudeza del diseo; por el plegado
caracterstico de los paos, y, finalmente, por la manera tradicional de
ejecucin y la forma tpica de producir el claroscuro, no vacilamos en
colocar tan singulares esculturas bien andado ya el referido siglo IX.

As, pues, los relieves pertenecieron a la baslica, que ya era Catedral
en tiempos de Alfonso, _el Casto_, en los ltimos das del arte latino
bizantino y primeros del romnico. (Lm. 19.)

[Illustration: Lmina 19.

ARMENTIA Relieves del prtico de la baslica.]


LPIDAS E INSCRIPCIONES DEL PRTICO.

Al estilo romnico, en las dos pocas de su largo desarrollo, pertenecen
las columnas y capiteles, que indican su mayor florecimiento, y los
arcos, que muestran su decadencia, iniciada ya en ellos la manifestacin
ojival.

Mustranse los fustes adornados por monumentales estatuas adheridas, que
hacen oficio de caritides, como en la Cmara Santa de Oviedo y en otras
construcciones religiosas de los siglos XI y XII; apntanse los arcos
ligeramente, como en algunas iglesias parroquiales de Asturias y
Castilla y en todas las que se construyeron en Sevilla y Crdoba, recin
conquistadas por San Fernando. La baslica, pues, haba experimentado
dos transformaciones dentro de los siglos XI y XII. Qu documentos
positivos podan confirmar esta deduccin arqueolgica? Con slo volver
la vista a los relieves y miembros arquitectnicos incrustados en el
muro longitudinal, nos era dado, por fortuna, hallar camino para
autorizar histricamente la hiptesis.


LOS TMPANOS.

Contmplase, en efecto, en la parte central, el gran tmpano que hasta
1776 decor el segundo cuerpo de la imafronte; en l se halla
representado el Salvador rodeado de los doce Apstoles. Jess, cuya
figura es harto mayor que las de sus discpulos, aparece como stos, en
pie, vistiendo amplia tnica talar y cubriendo sus hombros afibrado
manto.

Para quien, guiado de espritu investigador y crtico haya estudiado los
monumentos que se erigen en Asturias, Len y Castilla durante los siglos
XI y XII, no puede ser dudoso que este interesante relieve si no
pertenece de lleno a la gloriosa era del imperio espaol, inaugurada
por un Fernando I y cerrada por el no menos esclarecido Alfonso VII
(1038 a 1157), lleva impreso profundamente el sello de aquel arte que
tantas maravillas haba producido en la baslica de San Juan Bautista,
consagrada desde 1032 al preclaro Isidoro de Sevilla, y en la ya
referida Cmara Santa de la Catedral ovetense, ampliada por la
magnificencia de Alfonso VI.

A la derecha de este gran tmpano mrase asimismo el de la portada, que
constitua la decoracin del primer cuerpo del imafronte; el arquitecto
de 1776 armle all de tal manera, que semej con l cierta especie de
sepulcro, en cuyo centro coloc un bulto o estatua yacente del siglo
XIV. Delante, sin exceder de la lnea del muro, ponale varias columnas
ochavadas, que tom tal vez de otros monumentos interiores del
trastornado templo. (Lm. 20.)

Sobre este remedo de enterramiento, que no han vacilado en sealar como
tal sepulcro entendidos investigadores, asentse, pues, el referido
tmpano, obra en verdad muy digna de detenido examen.

Frmalo un arco de medio punto, orlado en su periferia externa de una
franja enriquecida de vstagos serpenteantes y de flores, que acusan su
origen bizantino, y enriquecido en la interna por una inscripcin de
caracteres latinos, todava isidorianos, la cual ofrece la leccin
siguiente:

[Illustration: +REX SABBAOTh MAGNVS DEVS EST ET DICITVR AGNVS]

Ocupa el semicrculo una tabla de piedra, dividida en dos zonas; hllase
la superior ennoblecida por la representacin simblica del inmaculado
Cordero, y la Cruz dominicana, encerrado todo en un nimbo sencillo con
este expresivo verso leonino, grabado en su contorno:

[Illustration: Lmina 20. ARMENTIA Lucillo del prtico de la baslica.]

[Illustration: +MORS EGO SVM MORTIS VOCO R AGNVS SVM LEO FORTIS]

El primer verso--escribe el Sr. Baribar--alude, sin duda, a las
profticas palabras de Oseas (c. 13, v. 14); _Ero mors tua, o mors_. En
el segundo, el len simboliza a Cristo: _Ecce vicit leo de tribu Juda,
radix David_. (De _Apocalipsis_, v. 5.) Este victorioso len, de la
tribu de Jud, descendiente de David, siempre se ha entendido que es del
Salvador del mundo.

El cordero, representacin proftica de Jess, desde el Gnesis y el
xodo, y su ms augusta figuracin en la ley de gracia, es emblema
frecuente en los monumentos cristianos y presta al de Armentia
extraordinario realce. El verso grabado en el nimbo consuena con el _Ego
sum resurectio et vita_, palabras de Jess antes de que resucitara a
Lzaro.

A una y otra parte del nimbo se ve arrodillada una figura, coronadas las
dos por nimbos aconchados; la de la derecha del espectador es de Isaas,
ostentando un pergamino, donde se lee: PAX VOBIS; y la de la izquierda
un San Juan Bautista, presentando el mote: ECCE AGNUS DEI. En la faja
que separa las dos zonas hllase esta leyenda, que tambin forma un
verso leonino:

[Illustration: +PORTA P HANC CELI FIT PERVIA CUIQVE FIDELI]

La traduccin de Baribar, corrigiendo las de Amador de los Ros y
Becerro de Bengoa, que leyeron e interpretaron equivocadamente, es as:
Por sta se hace accesible a todo fiel la puerta del cielo, en
relacin con el versculo del Gnesis: Aqu est la casa de Dios y la
puerta del cielo, palabras de Jacob, muy frecuentes en las portadas de
los templos en aquella poca.

[Illustration: Lmina 21.

ARMENTIA Puerta de entrada a la baslica.]

En el centro de la zona interior del tmpano, se ve el divino monograma
de Cristo, nimbado como el Cordero y exornado del alfa y omega,
pendientes de los brazos superiores del aspa. Sostienen el nimbo dos
ngeles, cuyos pies se pierden entre nubes, como para mostrar que
descienden del cielo, y en la mitad de la faja, en caracteres iguales a
los de la periferia, esta inscripcin, que Amador de los Ros da
incompleta, y Baribar, tras eruditas disquisiciones, tampoco pudo
interpretar completamente:

[Illustration: HUJUS OPERIS AUTHORES RODERICYS EP (...)]

Hay otros epitafios de menor significacin e importancia, por los
cuales, como por los citados y descifrados anteriormente y por la
dispersin arbitraria de los miembros decorativos del prtico, se
confirma, sin duda de ningn gnero, la primera modificacin de la
baslica, realizada en el siglo XII.


INTERIOR DE LA BASLICA.

Descriptos la fachada y prtico, penetramos en la baslica por una
puerta--colocada tal vez desde la restauracin, hecha por el obispo D.
Rodrigo de Cascante--en el hastial o muro del lado derecho del crucero,
o sea en el extremo izquierdo del prtico actual. (Lm. 21.)

Esta puerta se halla exornada con sencillas jambas latinas, que la
adintelan; el dovelaje est enriquecido por una gallarda serie de hojas
de acanto, perfectamente adheridas a la forma general del arco, que es
de medio punto.

[Illustration: Lmina 22.

ARMENTIA Interior de la baslica.]

[Illustration: Lmina 23.

ARMENTIA Detalle del crucero de la baslica.]

La sencillez y belleza de esta decoracin; la especial manera de su
talla y la naturaleza misma de sus elementos en relacin con la forma
total de la portada, hicieron sospechar a Amador de los Ros si esta
puerta sera la primitiva de la imafronte.

Apenas se penetra en el templo, recbese una impresin de estupor.
Quin dir que aquel templo fu romnico? Primero, la desproporcin
entre la portada y el prtico, entrambos de pequea altura, y la altura
elevadsima de su bveda. Despus, la discordancia arquitectnica de lo
de afuera con lo de adentro.

Cualquiera--anota Amador de los Ros,--acostumbrado a estudiar las
baslicas romnicas de los siglos XI y XII, al penetrar en la de
Armentia juzgara que iba a encontrarse debajo de una media naranja o de
un suntuoso domo. Esta racional esperanza queda, sin embargo,
desvanecida apenas se entra en el recinto.

El templo est cubierto de bvedas ojivales, que, como en Las Huelgas de
Burgos, en la de Santa Mara de Vadedios (Asturias), en la de San
Vicente, Cristeta y Sabina, de vila, revelan ya el triunfo de un nuevo
y fastuoso estilo arquitectnico. (Lm. 22.)

El crucero ostenta asimismo un agrupamiento de tres bvedas apuntadas,
elevndose la central sobre las laterales, bien que mucho menos de lo
que haba menester para constituir el caracterstico cimborrio de las
grandes construcciones del mencionado estilo. Era esto una falta del
artista o el resultado de una transformacin? (Lm. 23.)

Las investigaciones personales del Sr. Amador de los Ros dieron ya por
resuelto este interesante problema. El insigne arquelogo lo explica
as:

A la verdad, aunque alterada la planta, pues que ante el arco triunfal
se coloc, sin duda, en 1776 un retablo que cierra el antiguo
presbiterio formado por el bside, no es difcil reconocer que la
disposicin general de la baslica y su decoracin hasta el arranque de
las precitadas bvedas han triunfado de las ltimas transformaciones.

[Illustration: Lmina 24.

ARMENTIA Capiteles bajo el coro de la baslica.]

Elvanse, en efecto, en la interseccin sobre caracterstico basamento
ocho columnas dispuestas de dos en dos y coronadas de grandes y tallados
capiteles de follajes, aves y cuadrpedos, hasta recibir una imposta
general de falso ajedrezado; y no cabe dudar que toda esta obra es
fruto, y muy apreciable, del ltimo desarrollo en que el estilo romnico
despleg cierta grandeza y magnificencia. (Lm. 24.)

De all en adelante, nada armoniza ya con esta construccin, incluso el
coro, exornado de columnas pareadas y de capiteles que parecen pugnar
por asocirsele.

La iglesia, tal como hoy existe, ofrece huellas, signos, pruebas
indudables de dos construcciones diferentes, correspondiente cada cual 
un diverso estilo. Por si ello no bastase, el Sr. Amador de los Ros, en
unin de alaveses tan ilustres como D. Sotero Manteli, D. Ricardo
Becerro de Bengoa, D. Cristbal Vidal, D. Obdulio Perea y otros,
investig personalmente sobre las bvedas del cuerpo de la iglesia y del
crucero.

Sus hiptesis fueron confirmadas. La armadura total que cubre al
exterior la fbrica no era la de la antigua media naranja, ni la del
cuerpo de la baslica en restauracin por D. Rodrigo de Cascante; el
muro sobre que haba estribado el primitivo cerramiento de la iglesia,
alzbase ms de dos metros sobre las bvedas ojivales; y sobre la
central del crucero se levantaban por completo los cuatro tmpanos, que
recibieron un da el anillo del domo. Tambin en las enjutas se
apoyaban los cuatro evangelistas simblicos, cuyas estatuas tocaban con
sus cabezas el mencionado anillo, haciendo, por tanto, el oficio de las
trompas sobre las cuales descansaban, como se sabe, las ms antiguas
construcciones de este gnero.


LOS EVANGELISTAS.

Constituyen el tetramorfo ms interesante de las iglesias romnicas, y
como los evangelistas de los frescos de San Isidoro, de Len, ostentan
cada uno la cabeza nimbada del animal cuya propiedad simbolizan.

San Juan est representado por un guila, smbolo del arrebatado y
majestuoso vuelo de su lenguaje; San Marcos, por un toro, que representa
la fortaleza indomable del estilo; San Mateo, por un ngel, que
personifica su candidez encantadora, y San Lucas, por un len, que
retrata su generosa energa. (Lminas 25 y 26.)


LOS DOS ESTILOS.

Del minucioso examen realizado por Amador de los Ros, primero, y
despus por Daz de Arcaya, por Baribar y por el arquitecto diocesano
Sr. Iguez de Betolaza, resulta comprobado hasta la evidencia que la
actual baslica se compone de dos cuerpos, correspondientes cada cual a
un estilo caracterstico e inconfundible.

El primer cuerpo o zona de la construccin es romnico, y el segundo
cuerpo y las bvedas, de estilo ojival. Y la razn de que las bvedas y
el crucero, siendo ojivales, tengan tan poco desarrollo, est bien
apuntada por Amador de los Ros. Concibirase--escribe,--concibirase
en verdad holgadamente, siguiendo las leyes de su respectivo desarrollo,
una baslica romnica dentro de un templo ojival; pero un templo ojival
dentro de una baslica romnica, ni se concibe sin una dolorosa historia
de guerras con otras dicesis, como la de Armentia con Calahorra, ni se
contempla sin la fatiga que produce en el nimo de todo ilustrado
espectador, la iglesia de San Andrs, sucesora de la antigua Catedral
alavense.

[Illustration: Lmina 25.

ARMENTIA

El Tetramorfo: San Juan con la cabeza de guila.

El Tetramorfo: San Marcos con la cabeza de toro.]

[Illustration: Lmina 26.


ARMENTIA

El Tetramorfo: San Mateo con la cabeza de ngel.

El Tetramorfo: San Lucas con la cabeza de len.]

[Illustration: Lmina 27.


ARMENTIA bside de la baslica.]

Tenemos, pues, como reliquias del romnico, la imafronte, el prtico,
los tmpanos del domo, las estatuas y el bside, y como testimonio de
la reconstruccin ojival, las bvedas y el crucero. Es decir, los dos
cuerpos de la baslica; los dos siglos que se la disputaron: el XI y el
XII. (Lm. 27.)




BASLICA DE ESTBALIZ


HISTORIA


NUESTRA VISITA.

Uno de los ms bellos panoramas que hemos visto es el que contemplamos
desde la colina donde se alza la baslica de Estbaliz.

Llegamos al mediar la tarde de un da esplndido de otoo. El coche que
nos conduca desde Vitoria hizo las dos escasas leguas de camino en
media hora, y durante tan corto tiempo las sensaciones fueron tantas y
tan intensas, que al llegar ante la baslica hubimos de implorar
descanso a nuestros guas.


EL PANORAMA.

Por qu las sensaciones? Porque unas horas antes intentbamos respirar
en el irrespirable ambiente de Madrid, y horas despus, en pleno monte,
bajo la libertad de un cielo altsimo y entre robles, hayas y maleza,
pudimos olvidar el Congreso por la Horaciana y la conversacin de los
polticos por las estrofas de _Garca del Castaar_.

Desde la altura en que se asienta el templo, al sol poniente del otoo,
el campo se extenda, verde y frtil, en inmensas llanuras plcidas. Los
expedicionarios, todos a nuestro modo artistas, hubimos de gustar el
divino silencio del paisaje, sintiendo el alma de las arboledas, como
Rousseau o como Amiel.

El llanete, como atalaya, domina la campia de Vitoria, pintorescamente
sembrada de aldeas, pueblos, villas, bosques, alqueras, maizales,
huertos.... No recordamos de un paisaje igual o parecido, a no ser el
que se divisa desde las torres del Generalife en la histrica vega
granadina.


LOS JUICIOS DE DIOS.

Largo rato permanecimos gustando las bellezas del panorama, y bien
pronto surgi la evocacin, animndolo y como resucitndolo. Fue all,
en aquel mismo carrete, delante de la airosa fbrica cuya portada es
vieja, de diez siglos, donde se celebraban los juicios de Dios.

Precisamente el da 1. de mayo, de sol  sol, el Justicia y cofrades de
Arriaga presidan la patriarcal ceremonia.

Aquel da--nos dice el Sr. Carreras Candi--las campanas de Estbaliz no
sonaban como en seal de luto. Los que acudan al juicio de Dios iban
acompaados de sus amigos y parientes, atravesando los caminos
diligentemente, a fin de estar en el santuario al amanecer.

A esa hora el abad de Estbaliz, que ya estaba en la puerta de la
baslica, saludaba a los que venan a presidir:

--Dios guarde al Justicia mayor y cofrades del campo de Arriaga.

Los que llegaban respondan:

--Dios guarde al seor abad de Estbaliz.

Unos y otros, los cofrades como el abad, tomaban asiento en un banco de
piedra situado al final de una explanada frente a la puerta del templo,
y el Justicia mayor deca:

--Pueden llegar a m los agraviados.

Los querellantes se acercaban a decirles quin o quines les haban
ofendido y las razones que tenan para batirse. El tribunal examinaba
las armas para ver si eran o no de las admitidas por la ley. Luego, el
abad, dirigindose a la congregada multitud, deca:

--En nombre de nuestra santa religin, yo os requiero que penetris en
la iglesia.

[Illustration: Lmina 28.

ESTBALIZ Fachada del medioda de la baslica.]

Entraban todos y comenzaba la misa. Una vez terminada, el abad
exhortaba varias veces a los rivales para que se reconciliasen, y si no
lo lograba, salan todos del templo, cuyas puertas cerrbanse, quedando
dentro solamente el abad.

La lucha se efectuaba entonces peleando los contendientes hasta que el
tribunal la daba por concluda.

Al ponerse el sol, el Justicia mayor deca a grandes voces:

--Quedan conclusos los agravamientos y desafos hasta que el sol de
mayo vuelva a surgir entre esos montes.


LA BASLICA.

Se ignora a ciencia cierta el ao de su fundacin. Ni Amador de los
Ros, ni Carreras Candi se atreven a fijarla con exactitud. Sin embargo,
por documentos irrefutables se sabe que exista ya en el siglo XI,
erigida como monasterio, o de los cannigos regulares de San Agustn o
de los monjes de San Benito, nicas rdenes religiosas existentes en la
Pennsula en aquella poca.

Segn una escritura del ao 1074, Alvar Gonzlez hizo donacin del
altar de la derecha del monasterio de Santa Mara de Estbaliz. Otro
documento de por entonces hace referencia a un Conde, bajo cuya
proteccin estaba el templo.

Andando ya el ao de 1138 la ricahembra D.^a Mara Gonzlez Lpez, hija
tal vez de Alvar Gonzlez, dona, con otras posesiones, todo el
Monasterio al Superior de los benedictinos de Njera.

Durante cerca de tres siglos el monasterio fu propiedad de estos
benedictinos, los cuales, en precio de dos mil maravedises de renta
sobre las alcabalas de Njera y mil florines de oro del cuo de Aragn,
al contado, ponanlo con todas sus pertenencias en poder de D. Fernn
Prez de Ayala, hijo y heredero del Gran Canciller de Castilla, a 5 de
julio de 1431.

Haban hecho en la fbrica estos monjes alguna obra o modificacin
importante antes de enajenar la donacin de la ricahembra alavesa?

Amador de los Ros se inclina a creer que, a excepcin de algunos
miembros decorativos, los cuales dan razn de la centuria oncena, en que
se erigi, sin duda, todo cuanto constituye desde el siglo XI la iglesia
de Santa Mara de Estbaliz fu debido a los abades de Njera.


ESTILO Y DESCRIPCIN DEL TEMPLO


LA FACHADA.

La fachada principal, o sea la del Medioda, se compone de tres cuerpos
diferentes. El primero lo constituye la portada; el segundo, un
riqusimo ventanal; el tercero, es el de la espadaa o campanario.
(Lmina 28.)

La puerta es un primor de elegancia y buen gusto. Hllase decorada por
gallardas columnas, cuajadas en su totalidad de entrelazos, dados y
flores cuatrifolias de apacible relieve; de capiteles que se alzan entre
hojas bellamente picadas y pjaros bizarramente esculpidos; de
baquetones que se desenvuelven con notable galanura y gracia, formando
en semicrculo la archivolta y en el extremo superior de la misma, de
una proporcionada cimbra, ennoblecida de follajes tallados
asombrosamente. (Lminas 29 y 30.)

Esta primera zona o cuerpo est cerrada por una imposta suntuossima,
todava dispuesta en bisante y exornada de vstagos serpenteantes, hojas
y flores esculpidas con valenta, con lo que se completa la decoracin
fastuosa del primer cuerpo.

Menos rico y proporcionado el segundo, ostenta, cobijada por un arco
redondo, una ventana destinada a dar luz al crucero. Son las jambas que
la decoran muy sencillas y sencillsimos tambin los volteles que
describen sus intrads.

[Illustration: Lmina 29.

ESTBALIZ Puerta del hastial del sur de la baslica.]

[Illustration: Lmina 30.

ESTBALIZ. Detalle de la portada de la baslica.]

[Illustration: Lmina 31.

ESTBALIZ Interior del bside de la baslica.]

La ventana sustituy sin duda a los caractersticos rosetones de que
hacan gala los templos romnicos, y por las proporciones de su abertura
cree Amador de los Ros que cuando se traz no se cubra ya aquel
espacio con lminas de yeso ni con otras cristalizaciones naturales.

El tercer cuerpo es la espadaa o campanario, que se compona de tres
arcos; pero que por haber destrudo el central una centella, quedaron
reducidos a dos. No ofrece el menor particular, ni por los arcos, ni por
las campanas.

El muro que forma en toda su extensin el cuerpo de la iglesia
mostrbase enteramente liso y nicamente animaban su tejaroz algunos
modillones y canecillos semejantes a los de Armentia.


LOS BSIDES.

Son tres, y corresponden a la fachada de Levante. Semejantes a los de
Armentia, presentan la disposicin, decorado y formas generales de esta
clase de cerramientos en las baslicas romnicas de tres naves,
construdas durante el siglo XII; mas abiertos los arcos de las
fenestras, que daban templada luz al santuario, parecen indicar, segn
observaciones de Amador de los Ros, que se acercaba el momento en que
la aplicacin del vidrio iba a transformar aquellas construcciones
impulsando el desenvolvimiento de un nuevo y ms grandioso estilo
arquitectnico. (Lm. 31.)


INTERIOR DEL TEMPLO.

No tiene, como la de Armentia, prtico. Entre la puerta ya descrita y el
interior del templo, hay un recinto, como de dos varas en cuadro, de
paredes lisas, cerrado por puertas de madera, lisas tambin.

Entrando ya en la iglesia, se advierte a simple vista su carcter
completamente romnico. La planta, como la de Armentia, es de cruz
latina, y tambin de una sola nave, aun cuando est cerrada por los tres
bsides ya descritos.

[Illustration: ESTBALIZ

Capiteles del crucero de la baslica.

(Lado del Evangelio.)]

El desarrollo de su alzado hasta el arranque de los arcos, determinado
por una cornisa muy saliente, ajstase a las prescripciones del estilo
romnico en su postrera poca; embasamento, columnas, capiteles,
muestran, por cierto, extremada variedad y pertenecen al gusto
predominante en la parte romnica de la baslica de Armentia; y los
arcos torales, elevndose ligeramente sobre el medio punto, acentan ya
de un modo inequvoco el desenvolvimiento natural de la ojiva, que
siguen de igual modo las bvedas.

[Illustration: ESTBALIZ

Capiteles del crucero de la baslica.

(Lado de la Epstola.)]


LA VIRGEN.

La Virgen de Estbaliz se levanta sobre un altar lleno siempre de cirios
y de flores, produciendo, por la desproporcin y tosquedad de su
tallado, cierta impresin de primitivismo.

Est sentada en un silln, teniendo en su regazo al Nio Jess y
sostenindolo con su mano izquierda. Mide 1,18 metros de altura por 0,30
centmetros de ancho, y el pintado y la talla de sus ropas acusa una
antigedad que se remonta al siglo XII.


EL FRONTAL.

En el altar donde se alza la Virgen, situado a la derecha del
presbiterio, y nico de la iglesia, hay un frontal notabilsimo.

Consiste en una gran tabla de mrmol, enriquecida de labores caladas,
que descubren a simple vista ser derivaciones, no muy lejanas, del arte
latino-bizantino, cuyo florecimiento, como se sabe, se realiza bajo la
dominacin visigoda, despus de la conversin de Recaredo.

El mrmol, trabajado primorosamente, est, como decimos, cuajado de
calados lindos, en dos circunferencias tangentes, muy caprichosas y
notables.


LA PILA BAUTISMAL.

Tambin es una obra de arte por su riqueza y delicadsimas labores, la
pila bautismal, de una sola piedra, tallada en doce arcos separados por
columnitas, representando extraos mascarones y descansando sobre tres
columnas de caprichosos capiteles. Se desconocen el artfice y la
antigedad; pero se juzga, generalmente, obra muy posterior a la del
templo. (Lm. 32.)

[Illustration: Lmina 32.

ESTBALIZ Pila bautismal de la baslica.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 33.

ABERSTURI Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]




ABERSTURI


EL LUGAR.

A unos siete kilmetros de Vitoria, en un paraje poco frtil, entre
tierras de labranto y monte bajo, est el lugar de Abersturi,
compuesto de 40 edificios, con escuela incompleta y unos 200 habitantes.


LA IGLESIA.

Su iglesia parroquial, de entrada, est bajo la advocacin de San
Esteban. Adems tiene dos ermitas: una en el mismo pueblo y otra en el
sitio que se denomina de Uriarte, distante poco ms de un kilmetro.

La iglesia est clasificada entre las romnicas por D. ngel de Apraiz,
en su autorizado estudio sobre _El romnico en lava_.

Es una fbrica cuya antigedad data de los comienzos del siglo XII. Muy
pobre de ornamentacin, lo nico verdaderamente notable en ella es la
portada, exornada con tres rdenes de columnas a cada lado, sencillas,
con los capiteles desnudos y una archivolta muy severa y muy
caracterstica. (Lm. 33.)

El interior del templo es, igualmente, sobrio y acusa por la sencillez
de sus elementos y la adustez de sus bvedas, el carcter arqueolgico
de la centuria que lo construy.




ALEGRA


LA VILLA.

Situada en la llanura de lava, como a tres leguas de Vitoria, entre
huertas, poblados y alamedas frtiles; su nombre es adecuado al paisaje
risueo y encantador.

Tiene en la actualidad unos 140 edificios y cerca de 700 habitantes. Su
parroquia, dedicada a San Blas, es de entrada, y pertenece al
arciprestazgo que da nombre a la villa; adems tiene las ermitas de
Nuestra Seora de Ayala, de San Miguel de Henayo, de Nuestra Seora de
Larraza, de San Julin, de San Pedro Larraz y de San Martn, y un
convento de religiosas clarisas, cuya fundacin data de 1581.


RUINAS DE LA FORTIFICACIN.

En un cerrete prximo a la iglesia de San Blas quedan an vestigios del
recinto amurallado que, flanqueado por cuatro grandes cubos en los
ngulos, y por otros cuatro menores en los centros, defenda a la villa
de las incursiones enemigas.

Notabilsima era esta obra de fortificacin, pues la base de
circunferencia de los cubos grandes llegaba a 37 metros, y la de los
pequeos a ocho. De cubo a cubo haba siete metros de distancia, y el
permetro de la fortificacin alcanzaba 124. Haba 15 troneras con
emplazamiento para la artillera gruesa, y el recinto tena tres puertas
empotradas en el muralln.


HISTORIA

Se ve, pues, que la villa alcanz tiempos memorables y que su historia
es digna de recordacin.

En la antigedad Alegra se llam Dulanci, y por sus cercanas pas la
famosa Va romana de Astorga a Burdeos, registrada en el _Itinerario_ de
Antonino.

En diferentes excavaciones se han encontrado monedas de Augusto y de
Tiberio, y alguna lpida.

Por privilegio que otorg en Sevilla D. Alfonso XI, dado a 20 de octubre
de 1375, se deca:

[Illustration: Lmina 34.

ALEGRA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Exterior.]

[Illustration: ALEGRA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Fachada del sur y
bside.

(_Fotografas L. E._)]

_Y porgue la dicha villa sea mejor poblada, e los moradores de ella
valan ms  hayan mejor con qu nos servir, tenemos por bien que la
dicha villa haya nombre Alegra de Dulanci...  que hayan el fuero de
las leyes, segn que le haban primero, porque sean mantenidos en paz e
en justicia,  que se juzguen todos por l los que moraren,  que los
alcaldes dende que libren  judguen los pleitos criminales e civiles por
el dicho fuero._

Adems, el propio Alfonso XI les concedi que sus vecinos nombrasen
todos los aos alcalde y merino del pueblo, y pudiesen tener todos los
lunes un mercado franco.

Don Fernando, _el Catlico_, les confirm estos privilegios en 1480, y
aos despus, en 1501, la reina D.^a Isabel compraba en 600.000
maravedises las fortalezas de Alegra a la casa de Lazcano.

En la guerra con la primera Repblica francesa, por los aos de 1795, el
ejrcito francs, vencido en Azcrate, fu perseguido hasta Alegra y
obligado a abandonarla.

En la guerra civil de los siete aos, el 27 de octubre de 1834, se libr
tambin en la villa un combate sangriento, que ocasion la clebre
derrota de los liberales al mando del brigadier O'Doyle, por los
carlistas que mandaba Zumalacrregui. Las bajas liberales fueron ms de
1.000 muertos, y las de los carlistas, ms de 700.


ERMITA DE NUESTRA SEORA DE AYALA.

El monumento ms caracterstico y notable de esta villa histrica es,
sin duda, la ermita de Nuestra Seora de Ayala, uno de los contados
templos romnicos que se conservan sin huellas de reconstruccin, ni en
su fachada, ni en su prtico. (Lm. 34.)

Tanto el citado Sr. Apraiz, como D. Federico Baribar, la diputan por
una verdadera joya. Y el ilustre arquitecto D. Vicente de Lamprez, que
tan sabia y prolijamente la describi, tambin proclama las bellezas
caractersticas de su prtico.

Por la parte del Medioda, entre un verde pretil de rosales y los
penachos de ramaje de algn rbol, blanquea la gentil arcada de su
prtico.

Forma el prtico como el primer cuerpo de la fbrica y est adosado a
ella, ms bajo, y recubierto de un tejado sin cornisa, ni canecillos, ni
impostas de ninguna especie. (Lm. 35.)

Tres arcos de elegante y severa faz, apuntados ligeramente en ojiva dos
de ellos, y el tercero, desarrollado en la natural curva romnica,
prestan su luz al prtico de la ermita. Los dos de los extremos,
tapiados en su base por gruesos muros, ostentan verjas de barrotes
primitivos; el arco central tiene tres escalones que dan acceso al
interior del prtico.

Los pilares de tan severa arcada forman un haz macizo de columnas
sencillas, rematadas en capiteles muy de la poca, y el tono general de
la fachada, por la disposicin de sus elementos y el orden primitivo de
la sillera, es de un carcter sorprendente.

El interior del prtico (lm. 36) ofrece las bellezas de sus tres arcos
y la adustez de sus paredes lisas. El lienzo que es frontero de la
arcada nos presenta la puerta del Santuario (lm. 37), enriquecida con
cinco rdenes de columnas que descansan en basamentos de rica talla y
terminan en capiteles de un ajedrezado pursimo.

El interior del templo ofrece ya, en el desarrollo de sus columnas y en
la resolucin de sus bvedas, la influencia ojival. La nave donde, en un
altar de talla relativamente moderna est Nuestra Seora de Ayala, no
conserva apenas carcter romnico. (Lm. 38.)

En el bside semicircular (lm. 39) abre una ventana de arco muy
abocinado y ojival.

Cuanto a la imagen, por su expresin, pintado y talla, parece una
escultura del siglo XV.

[Illustration: Lmina 35.

ALEGRA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Prtico.

(_Fot. L. E._)]

_Lmina 36._

[Illustration: ALEGRA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Interior del
prtico.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 37.

ALEGRA Ermita de Ntra. Sra. de Ayala: Puerta de entrada al templo.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 38.

ALEGRA Ntra. Sra. de Ayala: Interior de la ermita.

(_Fot. L. E._)]


OBJETOS ARTSTICOS.

Existen en la ermita, a uno y otro lado del altar de Nuestra Seora, dos
lienzos de factura muy diferente, pero de cierto mrito los dos. El de
la izquierda representa la Coronacin y el de la derecha la Concepcin
de Nuestra Seora. A pesar de los buenos oficios del arcipreste de
Alegra, D. Galo Ladrn de Guevara, y de nuestros esfuerzos propios, nos
fu imposible discernir sobre los autores, aun cuando no fuera
arriesgado el asentar que son por su factura dos lienzos de distinta
mano, por ms que en el asunto y ejecucin parezcan de la misma escuela
espaola.

Hay adems en la iglesia parroquial de San Blas un hermoso relieve
policromado, en piedra, representando a Nuestra Seora del Rosario,
sentada, con el nio en su regazo, a la manera de las _Madonas_ de
Rafael.

El perfil aguileo de la Virgen, la gracia con que se desrizan sus
trenzas sobre el plegado del manto, la actitud risuea y graciosa del
Nio Jess, asentado uno de sus pies sobre la cabeza de un angelito, de
los dos que rematan el relieve por su parte inferior, as como la paloma
que en lo alto presta al cuadro su candor simblico, avaloran
extraordinariamente esta obra, que est preciosa y noblemente ejecutada,
as en la parte de relieve como en la del policromado, cuyo autor y
poca, aunque desconocidos, creemos sean del siglo XVI.

En la dicha iglesia parroquial nos mostr su amable Arcipreste unos
santorales, con las hojas de piel, verdaderamente extraos y curiosos.

A ms, en la parroquia de Echbarri-Urtupia, hay un cuadro en relieve
sobre madera, con varias figuras representando la Purificacin, y un
copn, de plata, con tallas de indudable mrito.

[Illustration: Lmina 39.

ALEGRA Ntra. Sra. de Ayala: Abside.

_(Fot. L. E.)_]

En la parroquia de Argomniz se guarda un Crucifijo con diadema, que
tiene carcter de las tallas del siglo XIII.

Ni la iglesia parroquial, donde no hay nada de notable ms que el
relieve de piedra ya descrito, ni las ermitas de San Miguel de Henayo,
de Nuestra Seora de Larraza, de San Julin, de San Pedro Larraz y de
San Martn--todas ellas muy semejantes por su insignificancia,--ni el
convento de las Clarisas, donde no fu posible alcanzar visita, a pesar
de los buenos oficios del Arcipreste, merecen singular mencin.

nicamente hay que citar, ms por su antigedad y valor histrico que
por sus excelencias artsticas, la Casa-Ayuntamiento, que ostenta en su
fachada los tres arcos de un prtico severo y el escudo de esta gloriosa
villa, que D. Alfonso, _el Justiciero_, mand poblar.




AMURRIO


EL PUEBLO.

Se llega a Amurrio de Vitoria por la carretera de Bilbao. A la entrada
del pueblo hay un precioso grupo de _chalets_, de tipo suizo, que le dan
un aspecto extico.

Est situado Amurrio en una llanura rodeada de montaas; tiene 98 casas
y cerca de 500 vecinos, que se dedican a la agricultura y ganadera.

Se compone este Municipio de los lugares, aldeas y barrios de Amurrio,
Aldama, Alday, Alturriaga, Arisqueta, Arrechoncho, Arrieta, Berganza,
Cerrajera, La Calle, Landaburo, Larra, Mendjur, Olaco, Onsoa, Ore,
Oscate, Pardio, Sagalbar, Sargarribay, San Roque, Saracho, Ugarte y
Zamora, los cuales, esparcidos por el trmino, en la llanura de sus
prados, ofrecen un hermoso y pintoresco panorama.


HISTORIA

La fundacin de Amurrio es antiqusima, tomando parte en las obscuras
epopeyas de los primeros tiempos de la invasin goda. Los anales y
cronicones registran este nombre de Amurrio junto al de merindades y
cofradas de la Reconquista, sobresaliendo el nombre del fundador de la
casa-solar de Mariaca, D. Juan de Mariaca, de quien, segn el Sr.
Carreras Candi, se registran hazaas comparables a las de Hrcules.

Hasta el ao 1839 existi en Amurrio una torre antiqusima que
perteneci al Duque de Berwick, el cual perciba por juro los frutos
decimales.

En 1813 se reuni all la divisin espaola, al mando de D. Pedro Girn,
encaminndose a Vitoria para tomar parte en la batalla de este nombre.

Durante la guerra civil Amurrio sirvi ms de una vez de cuartel general
a las tropas del Pretendiente.

[Illustration: AMURRIO Capiteles de la portada de la iglesia.]


MONUMENTOS.

Entre sus edificios notables merecen ser citados: el palacio de Guinea,
del antiguo linaje de los Cejudo, que tiene una fachada con notables
prticos ojivales y dos escudos labrados primorosamente en piedra; el
Ayuntamiento, construccin de severas lneas grecorromanas, con tres
arcos de entrada al prtico en su planta baja, y otros tres que dan al
balcn de su planta principal; y la iglesia parroquial hermoso
testimonio romnico, notabilsimo por su fachada, con tres columnas
rematadas en capiteles muy caractersticos y una archivolta valentsima,
de airosas curvas y elegante sencillez.


OBJETOS ARTSTICOS.

Segn nuestras investigaciones, refrendadas por el autorizado testimonio
del prroco D. Faustino de Mendieta, no existen tallas, ni lienzos, ni
ornamentos, dignos de mencin, fuera de un cliz, con un sol entre dos
guilas, repujado con gracia y delicadeza.




ANDAGOYA


EL LUGAR.

Est en el Municipio de Cuartango, enclavado en paraje agreste, a la
izquierda del ferrocarril de Miranda a Bilbao, cerca de las canteras de
Anda y entre pinos y robledales.

Tiene unos 24 edificios y 120 vecinos. Su situacin es pintoresca, y sus
vecinos, muy industriosos.


HISTORIA

En lo antiguo del valle de Cuartango y todos sus lugares, entre ellos el
de Andagoya, formaron hermandad con la cuadrilla de Zuya, y
pertenecieron al seoro de los Condes de Salvatierra.

Uno de stos, D. Pedro de Ayala, que se ali a la causa de los
Comuneros, fu despojado del seoro por el emperador Carlos V, y para
que Andagoya no volviese al poder de ningn Seor, sus habitantes
compraron al Monarca los derechos.

Se gobernaba por dos alcaldes, ambos con iguales atribuciones,
nombrados: uno, por los labradores, y otro, por los nobles. stos
celebraban sus juntas en la hoy derruda iglesia de San Vitores, y el
estado llano, en la que ahora es parroquia de la Asuncin.


MONUMENTOS.

A ms de las iglesias desaparecidas de San Vitores y San Mams, se
registra la subsistente de Nuestra Seora de la Asuncin; como las
anteriores, de carcter romnico, pero bastante ms pequea, sin
prtico, con el bside medio derrudo, notable nicamente por la Virgen,
hermosa talla del siglo XIII.

Nuestra Seora est sentada dentro de la hornacina en un silln, y tiene
en su regazo al Nio-Dios, con la diestra erguida en actitud proftica y
un libro en la siniestra mano. (Lm. 40.)

Ambas imgenes estn primorosamente talladas, sobre todo el Nio Jess,
cuyo pelo, rizado en forma de diadema, denota el buen gusto del
artfice.


OBJETOS ARTSTICOS.

Fuera de la citada talla, ninguno hay digno de especial mencin.




ANGOSTINA


EL LUGAR.

A la orilla izquierda del Ega, y a dos kilmetros de Bernedo, de cuyo
Municipio forma parte, est el lugar de Angostina, compuesto de 70 casas
y unos 130 vecinos.

[Illustration: Lmina 40.

ANDAGOYA Imagen de Nuestra Seora.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 41.

ANGOSTINA Imagen de Nuestra Seora.

(_Fot. L. E._)]


HISTORIA

Agregado desde su fundacin a la merindad de Bernedo, su historia
arranca del fuero que  esta villa otorg D. Sancho, _el Sabio_, de
Navarra, por los aos de 1118.


MONUMENTOS.

Su nico monumento digno de mencin es la ermita de San Bartolom, donde
se guarda una imagen de Nuestra Seora, tan semejante a la de Andagoya
que se dira una rplica.

Iguales actitudes, la misma sensacin de naturalismo, se diferencian
solamente en que el cetro que ambas sostienen en la mano diestra es en
la de Angostina ms floreado y el rostro de facciones ms bastas. En
todo lo dems ambas imgenes son de tan asombroso parecido y de un
bizantinismo tan pronunciado, que su clasificacin no ofrece dudas de
ninguna clase. (Lm. 41.)




AA


EL LUGAR.

Distante dos kilmetros de El Burgo, a cuyo Ayuntamiento pertenece,
consta de 17 casas y unos 75 habitantes, lo cual dice su
insignificancia.


MONUMENTOS.

Merece mencionarse la ermita de Santa Luca, adonde acuden los romeros
de toda la comarca en peregrinaciones famosas.

[Illustration: Lmina 42.

AA bside de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

Es un templo, como los anteriores, pequeo, de pronunciado estilo
romnico, que tiene bside ojival, de notabilsimas fenestras, y portada
severa y elegante, igualmente ojival. (Lminas 42 y 43.)

Las columnas de esta portada ostentan capiteles exornados de
interesantes mascarones, y en la archivolta, enriquecida de cordelajes,
aparece ya la elegancia de las ojivas.

La ermita en su interior no ofrece nada de particular, ni en imaginera
ni en ornamentos.




ARCINIEGA


LA VILLA.

En la llanura que se extiende al pie de la sierra de la Encina, muy
poblada de huertas y arbolado, est la villa de Arciniega.

Se compone de 152 edificios y de unos 500 habitantes, los cuales se
dedican principalmente al pastoreo.


HISTORIA

Segn un privilegio de D. Alfonso, _el Sabio_, otorgado en 1272, se
concedi a los pobladores de la puebla de Arciniega el fuero e las
franquezas que han Vizcaya e el concejo de Vitoria.

Los Reyes Catlicos confirmaron el privilegio en 1480.

Cuando, en la guerra de la Independencia, los franceses suprimieron el
fuero, representantes de todo lava, reunidos en el monasterio de
Arciniega, nombraron diputado general de su provincia a D. Miguel
Ricardo de lava.

[Illustration: Lmina 43.

AA Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

A ms de los edificios modernos levantados por las Hermanas Carmelitas y
de la Compaa de Mara, y por los Hermanos Maristas y de las Escuelas
Cristianas, todos sujetos al arte social de que hablbamos en el
prlogo para lamentar que anteponga la utilidad a la belleza, existen en
la histrica villa monumentos de arqueologa muy notables.

El convento de las Agustinas, fundado en 1586 por Pedro Ruiz de
Montellano y su esposa, Ins de Oribe, ostenta una portada de estilo
jnico y un sobrearco con un notable escudo en piedra.

Los dos palacios de lava y de Murga, entrambos con fachadas platerescas
y relieves muy elegantes en sus escudos, tienen an restos de murallas y
algn cubo con aspillera casi intacto.

La ermita de la Virgen de la Encina, que se alza en la sierra, es un
templo ojival relativamente espacioso, con sus tres naves, su crucero y
un retablo magnfico, en el que se destaca la Virgen, menos apreciable
en su talla descuidada y en el estofado de sus telas.


OBJETOS ARTSTICOS.

Al lado del Evangelio hay un tmulo en piedra, labrada primorosamente, y
sobre l, de rodillas, vestido de pontifical y a su tamao, est la
estatua del que fu obispo de Salamanca y de Canarias don Cristbal de
la Cmara y Murga, hijo de Arciniega.




ARGANDOA


EL LUGAR.

Como a siete kilmetros de Vitoria, junto a la carretera de Estella,
entre lamos y frutales, est Argandoa, lugar compuesto de unas 16
viviendas, agregado a la capital con sus 75 habitantes.


LA IGLESIA.

Su parroquia, de categora rural, pertenece al arciprestazgo de Armentia
y est consagrada a Santa Columba. Adems, en el casero que llaman
barrio de Arriba, hay una ermita dedicada a San Miguel.

Prxima a Estbaliz--nos dice D. ngel Apraiz en su curioso estudio _El
romnico en lava_--lzase la iglesia de Argandoa que, al igual de
otras mencionadas abajo, ostenta detalles idnticos a los de aquella
fbrica, privndola de cierta singularidad que en ella se ha
pretendido.

La iglesia de Argandoa, efectivamente, es ms rica, ms elegante, ms
airosa de portada y bside que muchas iglesias romnicas de lava, las
cuales, en su mayora, son la sobriedad, cuando no la pobreza misma.
Pero acaso no pueda sostenerse, sin evidente exageracin, su cotejo con
la baslica de Estbaliz, fuera de cierta semejanza en la esbeltez de su
portada y en el exornado de sus columnas.

Esta portada, no tan ricamente labrada como la de Estbaliz, carece de
las hojas, pjaros y flores que tanto avaloran la baslica; pero ofrece
en los dados de sus columnas y en el entrelazo y figuras de sus
capiteles una suntuosidad realmente inesperada por la insignificancia y
pequeez del edificio, que en todo lo dems--amn de su bside, muy
hermoso y bien conservado, con ricas fenestras,--que en todo lo dems,
repetimos, no ofrece nada digno de mencin. (Lminas 44 y 45.)

[Illustration: Lmina 44.

ARGANDOA Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 45.

ARGANDOA bside.

(_Fot. L. E._)]




ARZUBIAGA


EL LUGAR.

Es una agrupacin de siete viviendas, con unos 26 habitantes,
perteneciente al Municipio de Arrazua.


LA IGLESIA.

Su iglesia, de categora rural de segunda clase, est dedicada a la
Asuncin, y tiene una riqusima portada, muy parecida a las de Estbaliz
y Argandoa, por la riqueza de sus capiteles, labrados con entrelazos y
figuras del mejor romnico alavs. (Lm. 46.)




BELUNZA


EL LUGAR.

Lugar con 27 casas y 136 almas, situado en un repecho frtil del trmino
municipal de Urcabustaiz.


LA IGLESIA.

Su iglesia parroquial, de pintoresco aspecto, rural de segunda clase,
pertenece al arciprestazgo de Ayala, y es de las ms notables por el
buen gusto que preside las labores de su portada, por las elegantsimas
fenestras de su bside, por la severidad de su prtico, y por todo el
conjunto seoril, rico y fastuoso de este templo romnicoojival. (Lm.
47.)

[Illustration: Lmina 46.

ARZUBIAGA Portada de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

El prtico, formando un cuerpo aadido, se apoya sobre el cuerpo de la
torre y sobre el bside; es bajo, recubierto por un tejado moderno, y
ofrece una bonita arcada del ms puro romnico.

La portada del templo, donde se inicia ya la ojiva, es de finas labores,
acaudaladas primorosamente por la riqusima archivolta, de notable
resolucin y elegantes curvas, y por sus catorce columnas, de capiteles
sorprendentemente calados por hojas, flores, animales y figuras
extraas. (Lminas 48 y 49.)

Las columnas, finas, esbeltas, giles, son lisas y de extraordinaria
distincin. Los capiteles, en sus calados admirables, nos ofrecen las
flores cuatrifolias, caractersticas de la transicin romnicoojival.

Cuanto al bside, acaso es, con los de Estbaliz y Armentia, el ms
notable de cuantos figuran en este CATLOGO. Su primera particularidad
es que no cierra, sino que prolonga el templo. La primitiva construccin
debi ser, como todas las de esta ndole, un cuerpo auxiliar con sus
tres fenestras: la del centro y las de ambos lados o fachadas. Ms
tarde, y con el fin sin duda de agrandar el templo, unieron a este
primer cuerpo del bside otro segundo, como se prueba por las cimbras
del tejado, por las fenestras y por los lienzos interiores.

De todas suertes, este bside de Belunza es notabilsimo, y la pureza de
sus arcos fenestrales, romnicos sin detrimento ni corrupcin alguna, de
lo ms notable del templo. (Lm. 50.)




BERNEDO


EL PUEBLO ACTUAL.

Est emplazado en una altura, dominando el valle del Ega, y su comarca
es rica en pastos, por lo que sus vecinos se dedican a la ganadera
principalmente.

[Illustration: Lmina 47.

BELUNZA Vista general de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 48.

BELUNZA Portada de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 49.

BELUNZA Detalle de la portada de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 50.

BELUNZA

Ventana del sur de la iglesia.

Ventana del bside de la iglesia.

(_Fotografas L. E._)]

Dista unos 38 kilmetros de Vitoria y tiene 156 edificios con 300 almas.


HISTORIA

Se ha dicho que esta villa es de origen griego; pero el Sr. Carreras
Candi, en su tantas veces citada obra _Obispado y fueros de lava_, lo
niega, as como el que se llamase Veleia y la fundaran los mismos
griegos focenses establecidos en Marsella.

Los datos ms antiguos se refieren al fuero que le concedi don Sancho,
_el Sabio_, de Navarra, casi igual al que haba concedido a las villas
de Antoana y de Laguardia, por los aos de 1182.

Este fuero de Bernedo se conserva en la Cmara de los Comptos, de
Pamplona, y en l se prohibe el empleo de las pruebas del hierro
caliente y del agua hirviendo, como tambin los desafos y los juicios
de Dios. El Rey manda que los agravios y pleitos se diriman con la
presencia de testigos trados por las partes que se querellen.

Bernedo, como se atestigua an por su castillo en ruinas y por sus
lienzos de muralla en pie, fu plaza fuerte de importancia. El
gobernador de Navarra Alfonso de Novelay concedi al vecindario en 1306
la exencin de pagar por cuanto sacasen del reino. A consecuencia de
haber mandado Carlos II de Navarra que volviesen los habitantes a pagar
portazgo, acudi la villa al rey D. Pedro de Castilla, el cual respondi
as al pliego que le enviaron a Valladolid, donde se encontraba a la
sazn:

_A lo que me pidieron por merced en razn de portazgo que el Rey de
Navarra dicen que puso en Bernedo... a eso respondo que yo enviar mi
carta al Rey de Navarra sobre esto e le enviar rogar que si nuevamente
fu puesto el dicho portazgo que lo faga tirar, e creo que lo far..._

En los pactos hechos en Burgos, entre los Embajadores de Carlos, _el
Malo_, de Navarra, y el rey D. Enrique II de Castilla, Bernedo fu
entregada en rehenes al Monarca castellano y hasta 1476 no se incorpor
definitivamente a la Corona de Castilla.

[Illustration: Lmina 51.

BERNEDO Portada de la Iglesia.

(_Fot. L. E._)]

Autorizado por la villa, Diego Martnez de lava pidi que se la
concediese el fuero, ordenanzas y privilegios que gozaba Vitoria, a lo
cual accedieron los Reyes Catlicos por los aos de 1491.

En 1521 era gobernador de la fortaleza el dicho Martnez lava, quien en
la guerra de Comunidades permaneci fiel al Emperador. Poco despus se
nombr castellano perpetuo a D. Jos Toms de Rivas y Berstegui, y, por
fin, al mediar el siglo XVI, pas al marquesado de Legarda.


MONUMENTOS.

Hasta hace dos siglos, y en uno de los cerros inmediatos, se alzaba la
iglesia de San Esteban, en la que, con arreglo al fuero local, se
prestaban los juramentos en juicios civiles y criminales.

Actualmente, no hay ms monumento digno de mencin que la iglesia
parroquial, de entrada, perteneciente al arciprestazgo de Campezo, y que
est dedicada a la Natividad de la Virgen.

Esta iglesia es tan semejante a la de Belunza, que se dira una
reproduccin. Su portada es ms fastuosa, y la riqueza de sus arcos y
capiteles, cuajados de figuras apostlicas, de grifos, de flores y de
vstagos, acusa, ms que en la de Belunza, la magnfica influencia
ojival. (Lm. 51.)




BETOO


EL LUGAR.

Se halla a dos kilmetros de Vitoria, cruzado por la carretera de
Vergara, en un paraje llano de tierras labrantas, con abundancia de
aguas y rboles.

Es una aldea de 28 viviendas y unas 150 almas, famosa en nuestros das
por la caza de codornices y aves de invierno.


HISTORIA

Betoo es una de las llamadas aldeas viejas y figura en el _Catlogo
de San Milln_ con el nombre de Betonn.

Durante toda la Edad Media sigue la suerte de la Cofrada de Arriaga, y
por fin los Reyes Catlicos la incorporan definitivamente a Vitoria.


MONUMENTOS.

Existen en Betoo la ermita de Santa Eufemia, que debi ser construda a
comienzos del siglo XIII y que hoy, por sus retoques y desmembramientos,
apenas tiene otra importancia que la histrica, y la iglesia parroquial,
adscrita al arciprestazgo de Armentia, que perteneci al patronato de
las monjas dominicas de San Juan, y que hoy est bajo la advocacin de
San Esteban. Es de ornamentacin ms pobre que las anteriores, pero de
un estilo romnico ms puro. Su portada, donde los capiteles apenas
tienen otro adorno que unas hojas, nos ofrece unos arcos ms acentuados
y una severidad ms caracterstica. (Lmina 52.)


OBJETOS ARTSTICOS.

En la iglesia de San Esteban hay dos arcones de curiosas tallas y
relieves, y en la de San Andrs, de la inmediata aldea de Bolivar, se
guardan en otra arca, no menos primorosamente tallada, los restos de San
Segismundo, rey de Borgoa.

[Illustration: Lmina 52.

BETOO Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]




CATADIANO


EL LUGAR.

Situado a la izquierda del ro Bayas, en un paraje pintoresco del
trmino municipal de Cuartango, es una pobre aldea de 16 viviendas y de
unas 60 almas.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, es pequea, desnuda de
ornamentacin, y caracterizada nicamente por el bside, el cual ofrece
una fenestra romnicoojival, cuyas columnas esbeltsimas rematan en
labrados capiteles con jimias, canecillos y monstruos primorosamente
labrados.




CICUJANO


EL LUGAR.

Hllase en un paraje agreste, de montaosas lejanas, y se compone de 23
casas y 80 almas. Es cabecera del Ayuntamiento de su nombre.


MONUMENTOS.

La iglesia, dedicada a la Degollacin del Bautista, es rural, de segunda
clase, y pertenece al arciprestazgo de Maestu.

Adosado al cuerpo de la torre hay un prtico de construccin bastante
ms moderna. La nica particularidad notable del templo es su portada,
tan pobre de ornamentacin como rica por su severidad y sencillez, de
carcter romnico.

[Illustration: CICUJANO Iglesia.]




CONTRASTA


LA VILLA.

En las estribaciones de sierra Anda, casi lindando con Navarra, en
tierras montaosas y de labor pobre, est la villa de Contrasta, que
tiene actualmente 78 edificios y ms de 300 almas.


HISTORIA

Es, como villa fronteriza, de un historial interesante y agitado.
Poblada por Alfonso, _el Sabio_, que la otorg fuero, confirmado ms
tarde por Alfonso XI en carta dirigida desde Toro al merino mayor de
lava, Juan Ruiz Gauna, en 1344, y por Enrique II en las Cortes de Toro,
sostiene aos y aos pleito con San Vicente de Arana, a la que
considera aldea suya, que, de orden del rey Alfonso XI, es ya
considerada como independiente.

Don Enrique, _el de las Mercedes_, para premiar servicios que en la
batalla de Njera hubo de prestarle Rui Fernndez de Gauna, le di a
Contrasta en seoro. Luego pas la villa al marquesado de Campovillar.


MONUMENTOS.

Fu riqusima en monumentos la villa de Contrasta. Palacios, templos,
fortalezas y ermitas tuvo en nmero y calidad, y hoy las ruinas de los
ms y el testimonio de alguno en pie, publican la memoria de su podero.

Lo que ahora, a la entrada de la villa, son las eras, no ha ms de un
siglo eran palacios ostentosos.

Lo que ahora, en el cerro de Elizmendi, es la ermita de Nuestra Seora,
fu, segn el Sr. Carreras Candi, construccin romana, que consista en
un cuadriltero de piedra labrada.

Para hacer la actual ermita, se cort el cuadriltero en semicrculo, a
fin de colocar en l el altar mayor y adosarlo a la nueva obra.

Cuando se haca esto, pudo notarse, tanto por la argamasa con que
estaban unidas las piedras, como por algunos relieves y lpidas
sepulcrales, que la construccin se haba levantado con materiales
procedentes de obras de poca romana. Las paredes estaban llenas de
inscripciones tan borrosas, que apenas se han podido descifrar cuatro de
veinte.

La ermita, adems del altar mayor, tena otros dos altares: los de San
Salvador y San Adrin, trados de las ermitas que con dichos nombres
existieron, la primera hasta el siglo XVIII, y la segunda hasta el ao
1827. Uno de ellos est formado por un notabilsimo trptico. (Lm.
53.)

[Illustration: Lmina 53.

CONTRASTA

bside de Ntra. Sra. de Elizmendi.

Trptico del altar.

(_Fotografas L. E._)]

Hay adems en los alrededores de Contrasta vestigios y ruinas de otras
ermitas, dedicadas a San Esteban, San Martn, San Salvador, San Vicente,
San Cristbal y Ostia.

Lo nico subsistente de tanto y tanto monumento es la iglesia, situada
en el centro de la villa, con sus restos de fortaleza y sus bastiones.

El bside es de poca altura, y tiene un tejaroz de imposta ajedrezada,
con canecillos toscos, de un admirable y raro primitivismo.

El interior del templo-fortaleza es rgido, sombro, amenazador y
lbrego. La escasa luz que entra por las aspilleras del bside y por
algunos ventanales de la nave, apenas si permite ver los cuatro altares
de la Concepcin, Virgen del Rosario, nimas y San Sebastin.


OBJETOS ARTSTICOS.

En el altar mayor hay un retablo verdaderamente notable. Trtase de un
soberbio dptico del siglo XIV, con remates mordidos y tres pisos en
cada lado, representando, junto a escenas bblicas, los ms extraos y
confusos simbolismos. Por la soltura del tallado, el pulimento de las
peanas y arquillos, la rara perfeccin de las figuras y la elegante
asimetra de los huecos, se dira este hermoso dptico obra
probablemente de Miguel Zitoz o de Antonio del Rincn.




DONS


RUINAS Y CAPITELES.

El pueblo ya no existe, pero aun no hace diez aos, en una meseta de los
montes de Enca, cerca del Puerto de San Juan, entre Salvatierra y
Onraita, a la cual meseta se llega por una senda temerosa, cuya
pendiente disimulan bojes, enebros y madroos, subsistan los muros del
derrudo templo y el dovelaje de la puerta del Medioda, con sus tres
capiteles sobre fustes cilndricos.

Estos curiosos capiteles, bellsimos ejemplares romnicos, se conservan
y guardan en el Museo de Vitoria.

[Illustration: DONS Capiteles de la desaparecida iglesia.]




DURANA


EL LUGAR.

Al pie del cerro de Urcagacha, en la confluencia del ro Zadorra con el
Urquiola, muy cerca de la va frrea de Vitoria a Salinas de Lniz, est
Durana, pintoresco y frtil lugar de unas 30 viviendas y 120 almas.


HISTORIA

Incorporada a la Hermandad de Mendoza, form en una de sus cuadrillas,
unindose y desmembrndose de aquel seoro en las contiendas de
Castilla y de Navarra.

A comienzos del siglo XVI pasa a poder de los Condes de Salvatierra, uno
de los cuales, que tom el partido de los Comuneros, fu derrotado por
las tropas imperiales al mando de D. Juan Manrique de Lara, en 1521, a
la entrada del soberbio puente de siete arcos de piedra que hay sobre el
Zadorra.

[Illustration: Lmina 54.

DURANA Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

Adems de este puente histrico, tiene Durana el templo parroquial,
edificado en una altura que domina el casero y que, bajo la advocacin
de San Esteban, pertenece al arciprestazgo de Armentia.

Lo ms notable de esta construccin, cuyo carcter romnicoojival
subsiste en toda su pureza, es la portada, de elegante severidad, con
los capiteles llenos de pjaros y flores y una arcada riqusima de
ornamentos. (Lm. 54.)




EL BURGO


LA VILLA.

A diez kilmetros de Vitoria, en la carretera de Alegra y en un paraje
abundantsimo en rboles y fuentes, est El Burgo, villa de 24 casas y
unas 100 almas.


HISTORIA

Figura El Burgo en las aldeas viejas de la famosa _Reja de San Milln_
con el nombre de Burgella y perteneci a la Hermandad de Hiraszaeza.
Alfonso XI, para engrandecerla, le otorg el ttulo de villa y ttulos
jurisdiccionales sobre varios pueblos inmediatos, por Real privilegio
fechado en Sevilla a 20 de octubre de 1337.

Los Reyes Catlicos, a 8 de enero de 1483, la incorporaron a Vitoria,
que tuvo desde entonces seoro y jurisdiccin sobre El Burgo, hasta en
los nombramientos de sus alcaldes.


MONUMENTOS.

Su capilla del cementerio, como casi todas las rurales de lava, es
digna de mencin por su carcter romnico. Est bajo la advocacin de
San Pedro, y en la capilla de la Virgen, que corresponde al bside, se
inicia ya la influencia ojival en la bveda de cascarn, que aun cuando
de pequeas dimensiones es muy caracterstica.

El bside, notabilsimo, tiene bajo una severa imposta que sigue todo el
tejaroz, canecillos y mascarones, de algn mrito. (Lm. 55.)




EL CIEGO


LA VILLA.

A 43 kilmetros de Vitoria, casi lindando con Logroo, en la comarca ms
feraz del antiguo condado de Trevio, est El Ciego, villa industriosa y
rica que tiene cerca de 300 viviendas y ms de 1.500 almas.


HISTORIA

El Ciego perteneci a Navarra, y en el apeo o censo de 1366 se le
llamaba Il-Ciego y tena 15 fuegos de pecheros, seis de hijosdalgo y uno
de clrigos. Felipe II le concedi el ttulo de villa, permitindola
separarse de la jurisdiccin de La Guardia a la que perteneci hasta
entonces.

En El Ciego naci el famoso cronista, obispo de Mondoedo, don Manuel
Navarrete Ladrn de Guevara, tan ponderado en el prlogo del _Quijote_.

[Illustration: Lmina 55.

EL BURGO

bside de la capilla del cementerio.

Interior de la capilla del cementerio.

(_Fotografas L. E._)]

[Illustration: EL CIEGO Iglesia parroquial.]


MONUMENTOS.

Las ermitas de Nuestra Seora de la Plaza, de San Roque y de San
Vicente, distribudas por el trmino, carecen de importancia artstica,
y nicamente puede mencionarse por su categora histrica la de San
Vicente, situada a orillas del Ebro, que antiguamente fu parroquia y
cuyo estilo es tambin romnicoojival, aunque insignificante de
ornamentacin.

La iglesia parroquial, perteneciente al arciprestazgo de La Guardia, es
un amplio edificio, flanqueado por dos airosas torres de tres cuerpos, y
de bastante elevacin.

El templo, propiamente dicho, consta de otros tres cuerpos, donde se
mezclan los estilos grecorromano y drico-jnico, caractersticos del
siglo XVIII. La portada, severa y dura, est exornada por dos rdenes de
columnas gruesas y lisas, con sus correspondientes estatuas colocadas en
hornacinas a uno y otro lado.

El interior no ofrece ms cosas notables que la prolijidad de sus
retablos churriguerescos, alguno de los cuales llena un lienzo mural de
arriba a abajo.


OBJETOS ARTSTICOS.

En la ermita de San Vicente hay un Cristo tallado en madera, que parece
del siglo XV, y en la parroquia de San Andrs, un viril con las aureolas
de plata, algunas de las cuales rematan en miniaturas representando
escenas de la Pasin.




EGUILETA


EL LUGAR.

Est situado entre bosques de hayas, a cinco kilmetros de Vitoria, con
la cual comunica por la carretera de Campezo. Es un lugar de 16
viviendas y unas 60 almas. Pertenece al Ayuntamiento de Alegra.


MONUMENTOS.

En los despoblados de Ayala, Henayo, Holga, Ilrraza y Larrara,
contiguos todos a Eguileta, hay cuatro ermitas insignificantes.

El solo monumento digno de mencin es la parroquia, dedicada a San Ramn
Nonnato, verdaderamente admirable por la pureza de su estilo romnico,
que a travs de los siglos se ha conservado intacto, as en la portada
como en el interior.

[Illustration: Lmina 56.

EGUILETA Interior de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

La nave, baja y lbrega, tiene un crucero ejemplarsimo, y en el altar
mayor luce un notable trptico que por su ejecucin y la limpieza de sus
tallas parece de la escuela flamenca. (Lm. 56.)




ERENCHUN


LA VILLA.

A unos 20 kilmetros de Vitoria, en la antigua Hermandad de Iruraiz,
enclavada en parajes montaosos, est la villa de Erenchun, con 30 casas
y unas 150 almas de poblacin.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, dedicada a San Andrs, y las ermitas de la
Asuncin y de San Juan Bautista.

Las ermitas son insignificantes, aun cuando tienen cierto mrito
artstico por conservar intactas sus fachadas romnicas, sobre todo la
de la Asuncin.

La iglesia de San Andrs tiene derecho a figurar en este CATLOGO, aun
cuando slo fuera por su prtico, que, descontando los relieves del
apostolado, ya descritos en el de Armentia, es tan caractersticamente
romnico como aqul y ms rico y fastuoso en sus arcadas. (Lmina 57.)




ESTABILLO


LA VILLA.

Situada en las cercanas del Zadorra, junto a la carretera de Vitoria a
Miranda; es una villa con 53 edificios y 120 almas de poblacin. Su
trmino es feraz y el paisaje risueo y pintoresco.

[Illustration: Lmina 57.

ERENCHUN Prtico de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: ESTABILLO Portada de la iglesia parroquial.]


HISTORIA

Estabillo form Hermandad con Armin y es una de las villas ms
antiguas de lava.

En la _Reja de San Milln_ se cita una escritura del ao 871, por la
cual se ceda al monasterio de San Vicente de Ocoizta--hoy Acosta--las
iglesias de Santa Engracia y de San Martn, que existan en Estabillo.

En el ao de 1270 era una aldea del condado de Trevio, que gozaba fuero
de villa.

La Hermandad de Estabillo perteneci al seoro del Duque de Fras, el
cual no tena sobre ella ms derecho que el de percibir anualmente 25
fanegas y ocho celemines de trigo y 205 reales de velln con 30
maravedises.

La Hermandad se gobernaba por dos alcaldes ordinarios, dos regidores y
dos procuradores generales, elegidos por los respectivos Cuerpos.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial del arciprestazgo de la Ribera, puesta bajo la
advocacin de San Martn, es uno de los pocos ejemplares que con los de
Oyon, Salvatierra y algn otro, representa en lava el soberbio arte
plateresco.

Cierto es que carece de la suntuosidad y magnificencia que en los
grandes templos de este sin par estilo siembra en portadas, tmpanos y
archivoltas la rica sementera de sus filigranas.

Pero aun cuando no tiene rosetones, ni doseletes, ni franjas, ni
piones, ni agujas de crestera, ni riqueza de estatuas, ni calados, la
gracia fina y delicada de sus hacecillos de columnas; el primor de los
arcos concntricos de su fachada, los dos mediorrelieves de su tmpano y
la elegante sencillez de su archivolta, avaloran notablemente esta
modulacin del Renacimiento, en su forma menos suntuosa, pero tambin
menos decadente.

El interior del templo no responde al estilo ni a la expresin de su
fachada. Las naves, el crucero y los retablos son de una abrumadora
vulgaridad, donde se mezclan abigarradamente los estilos en una especie
de aquelarre de revocos, desmembraciones y alteraciones que producen
triste impresin.




EZQUERECOCHA


EL LUGAR.

Situado a 20 kilmetros de Vitoria, en la frtil llanura del Municipio
de Iruraiz; se compone de 18 casas y tiene 80 almas de poblacin.

[Illustration: EZQUERECOCHA Ventana del abside.]


MONUMENTOS.

La iglesia, dedicada a San Romn, es rural, de segunda clase, y
pertenece al arciprestazgo de Salvatierra.

Como tantas de la provincia, es romnica, del siglo XIII, y aun cuando
su portada no ofrece grandes particularidades, su bside, en cambio, es
verdaderamente notable, por la riqueza de sus fenestras.

Las fenestras son dos, y estn labradas con tan exuberante fantasa, que
cada uno de sus cuatro arcos tienen exorno variado, y las ocho columnas
de esta admirable arquera rematan cada una en sus capiteles con un
motivo diferente. De entre tanta y tanta fenestra romnica como hemos
visto en la provincia, ninguna supera, y pocas se pudiera decir que
igualan, a las dos del templo de Ezquerecocha, verdaderas y raras joyas
de un estilo.


OBJETOS ARTSTICOS.

El retablo del altar mayor de esta iglesia ofrece la rarsima novedad de
ser tallado en piedra, aunque la talla es tosca y las figuras, que
representan pasajes de la vida y muerte de Jess, no presentan gran
mrito ni mucho gusto.




GACEO


EL LUGAR.

Lindante con el anterior, forma parte del mismo trmino municipal y
tiene aproximadamente el mismo nmero de casas y de vecinos.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial de Gaceo, perteneciente como la anterior al
arciprestazgo de Salvatierra, est bajo la advocacin de San Martn, y
tambin es romnica, aunque ms pobre de ornamentacin. (Lm. 58.)

[Illustration: Lmina 58.

GACEO Iglesia.

(_Fot. L. E._)]


OBJETOS ARTSTICOS.

Se guarda en esta iglesia un trptico de cierto mrito por la limpieza
de su talla y una capa encarnada con broches de oro, representando a San
Miguel y al dragn.

[Illustration: GCETA Detalle de la portada de la iglesia.]




GCETA


EL LUGAR.

Est en tierras fragosas, inmediatas a los robledales de Gacetabaso, y
se compone de unas 15 viviendas con 60 almas de poblacin.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, del arciprestazgo de Alegra, est dedicada a San
Martn, y pertenece al perodo de transicin entre el romnico y el
ojival.

Su portada, de severas columnas rematadas en capiteles con entrelazos,
es notable por los adornos de su arquera, que acusan ya la influencia
del nuevo estilo.


OBJETOS ARTSTICOS.

Merecen anotarse unos juegos de revestir, con las casullas bordadas al
realce en oro y plata, y un arcn vestido de tapicera, con extraas
escenas campestres.

Particularmente el arcn, por cierto muy bien conservado, se hace notar
por el contraste de sus asuntos con el lugar y aun con el uso de
cajonera que, desde largos aos, probablemente desde siglos, viene
prestando en dicha iglesia.




GAMARRA-MAYOR


EL LUGAR.

A unos cuatro kilmetros de Vitoria, en la hermosa y feraz llanura que
riega el Zadorra, est la aldea de Gamarra-Mayor, con 37 viviendas y
unas 100 almas de poblado.


MONUMENTOS.

Su iglesia parroquial, del arciprestazgo de Alegra, est dedicada a la
Asuncin de Nuestra Seora, y es tambin de carcter y estilo romnicos.

En esta iglesia es de notar una capilla fundada y dotada por el hijo de
la aldea D. Francisco de Gamarra, cuyo sepulcro, con una estatua de
tamao natural, de rodillas y en actitud de orar, tiene una lpida que
dice:

_Aqu yace el seor don Francisco de Gamarra, natural de este lugar,
capelln del rey don Felipe III, cura de su real palacio, obispo de
Cartagena y despus de vila._




GAMARRA-MENOR


EL LUGAR.

A un kilmetro de la anterior est la aldea de Gamarra-Menor, con siete
viviendas y unas 28 almas de poblacin.

[Illustration: Lmina 59.

GAMARRA-MENOR Puerta de la ermita.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

Tiene un puente moderno, magnfico, de siete ojos y macizos pilares
sobre el Zadorra. En l tuvo lugar uno de los ms sangrientos episodios
de la batalla de Vitoria.

La ermita de San Juan, adscrita a la iglesia parroquial de
Gamarra-Mayor, es notable por su portada, severa, sin adornos, de una
gran pureza romnica. (Lm. 59.)




GARDELEGUI


EL LUGAR.

En la llanura de Vitoria, a kilmetro y medio de la capital, en terreno
abundante de aguas y rboles, est el casero de Gardelegui, con nueve
viviendas y unas 50 almas de poblacin.


MONUMENTOS.

Inclumos en este Catlogo su iglesia parroquial, del arciprestazgo de
Armentia, y dedicada a San Pedro, no ciertamente por los mritos
artsticos de tan pobre fbrica, sino por su historial arqueolgico.

Gardelegui, en efecto, es una de las aldeas viejas includas en la
_Reja de San Milln_ con el nombre de Gardelihi. Su iglesia, pues, tiene
lo menos una antigedad de once siglos, antigedad atestiguada por los
documentos y refrendada por la sencillez de su construccin.

Nada, por cierto, ms sencillo que este templo, con apariencias de
mesn, cuyas bardas terrosas, mal cubiertas por tejadillos sin cornisa,
nada tienen que ver con el arte, y en cuyo portaln de posada nadie
puede ni remotamente sospechar que el prtico estrecho y mezquino
alberga en la puerta de entrada una decoracin de piedra, tan
caractersticamente romnica, que acaso pueda disputarse, con la de
Tuesta, por el ms memorable testimonio del arte y del espritu de la
Reconquista. (Lm. 60.)




GAUNA


LA VILLA.

A 14 kilmetros de la capital, forma, con la ya descrita villa de
Erenchun, el Municipio de Gauna, abundantsimo en aguas y alamedas.
Gauna se compone de 23 viviendas y unas 130 almas de poblacin.

[Illustration: GAUNA Palacio de los Condes de Salvatierra e iglesia
parroquial.]

[Illustration: Lmina 60.

GARDELEGUI Iglesia.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

Perteneci al antiguo seoro de los Condes de Salvatierra, uno de cuyos
palacios, reconstrudo y transformado en Ayuntamiento, ostenta an su
escudo en piedra, enfrente de la iglesia, en la plaza pblica.

La iglesia, de construccin antiqusima, pues debe remontarse al siglo
X, tiene tambin todo el carcter de sencillez y de primitivismo pobre
que hemos registrado en la de Gardelegui.

Sin embargo, la de Gauna, ms posterior, sin duda, en un siglo, ofrece
en los dos arcos de su prtico mayores amplitudes decorativas, y en la
elevacin de su nave ms grandeza.

Es un monumento estimable por su venerable antigedad y por testimoniar
en su construccin el carcter de aquel estilo romnico tan sobrio, tan
hidalgo y tan espaol.




GOJAIN


EL LUGAR.

Tan insignificante, que slo tiene cinco casas y unos 20 vecinos; est a
dos kilmetros de Villarreal, en las estribaciones del puerto de
Arlabn, entre matorrales y barrancos.


MONUMENTOS.

Inclumos en el Catlogo su iglesia, dedicada a Santa Ana y adscrita a
la parroquia de Urbina, porque, como las de Gardelegui y Gauna, la de
Gojain es vieja, de once o doce siglos.

Gojain es otra de las aldeas viejas includa en la _Reja de San
Milln_ con el nombre de Gohiain, y la portada de su iglesia, que no
tiene el menor adorno ni el relieve ms ligero, es otro gloriossimo
testimonio del arte arquitectnico espaol. (Lm. 61.)

[Illustration: Lmina 61.

GOJAIN Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]




GUILLERNA


EL LUGAR.

A unos 20 kilmetros de Vitoria, en las vertientes de la sierra de
Maracalde, est el lugar de Guillerna, compuesto de unas 18 viviendas y
70 almas de poblacin.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial del arciprestazgo de Cigoitia, dedicada a Santiago
Apstol, es del perodo romnico avanzado y tiene en los adornos de sus
fenestras la influencia ojival de los primeros tiempos. (Lmina 62.)




GUEVARA


LA VILLA.

Clebre villa histrica, en otro tiempo pobladsima e influyente, y hoy
reducida a un casero de 16 viviendas, diseminadas en la llanura de
Ozaeta, con 70 vecinos y una iglesia pobre y mezquina.


RUINAS DEL CASTILLO.

Guevara, de antiqusimo abolengo, fu cuna de los Ladrn de Guevara, y
di nombre a su marquesado, vinculado desde hace muchos aos en la casa
de Oate, cuyos primognitos son Marqueses natos de Guevara.

No quedan testimonios arqueolgicos ni artsticos de esta villa
histrica, ms que las ruinas del que fu clebre castillo, descrito
as en el _Semanario Pintoresco_, como una copia del famoso castillo de
Sant'Angelo, en Roma:

En el macizo de los muros y torreones exteriores corren galeras
embovedadas que reciben claridad por las saeteras destinadas a la
defensa, abiertas hacia el interior.

En la cortina del frente, a la derecha, se ve el arco que forma la
entrada principal, donde existi sin duda una rampa levadiza que
reforzaba la puerta. Otro portillo, de cinco pies de altura y tres de
ancho, abierto al Norte, serva de puerta de socorro.

El gran torren central es imponente por su masa. Tiene una sola
entrada y a la altura de 14 pies se halla en la pared interior un
boquete al que se suba por una escalera de madera.

Desde este portillo hasta la mayor elevacin, que alcanza 130 pies, se
ascenda por una cmoda escalera de piedra, dispuesta en caracol, que
daba entrada a varias estancias abovedadas, en las que se reconoca su
destino para cuerpo de guardia, cocina y habitaciones del gobernador del
castillo.

Haba dentro del recinto magnficos aljibes para abundante repuesto de
agua, que, a pesar de la gran altura, alimentaba un manantial.

All vi abandonado en la pradera de la que fu plaza de armas, un can
hecho de chapas de hierro batido, reforzado con aros; tena seis pies de
largo y 11 pulgadas de dimetro igual en toda su longitud cilndrica;
monumento curioso de los primeros ensayos de la artillera y digno, por
esta circunstancia, de figurar en un museo.

Las ruinas, todava en pie, redcense a unos lienzos de muralla que, de
trecho en trecho, se alzan en el cerrete donde el castillo se asent,
hasta comienzos del pasado siglo en que, cuando la guerra de la
Independencia, fu acabado de derruir por los franceses.


RUINAS DEL PALACIO.

Tambin hay, mejor conservadas dentro de su extincin parcial, ruinas
del que fu palacio de los Marqueses de Guevara, las cuales dan idea por
su extensin de la magnificencia del edificio primitivo.

[Illustration: GUEVARA Ruinas del Palacio de los Marqueses del mismo
ttulo.]




GJULI


EL LUGAR.

Situado entre encinares y monte bajo, este lugar de 17 casas,
diseminadas una a una por el llanete, se compone de 60 vecinos.


MONUMENTOS.

Adems de una ermita dedicada a San Antonio Abad, pequea e
insignificante en todos sus aspectos, Gjuli tiene digna de mencin su
iglesia parroquial, puesta bajo la advocacin de Santiago, y adscrita al
arciprestazgo de Ayala.

[Illustration: Lmina 62.

GUILLERNA Ventana de la iglesia.

GJULI Ventana de la iglesia.

(_Fotografas L. E._)]

Esta iglesia es romnicaojival y su bside ofrece en el caracterstico
ornato de las fenestras los ms precisos e inconfundibles elementos de
transicin. (Lm. 62.)

[Illustration: HUETO DE ABAJO Portada de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]




HUETO DE ABATO


EL LUGAR.

A la derecha de la carretera de Vitoria a Zuazo, en tierras labrantas
muy feraces, est el lugar de Hueto de Abajo, que con el de Hueto de
Arriba y la villa de Mrtioda forma Municipio.

Hueto de Abajo, cabeza de este Municipio, se compone de 20 viviendas y
tiene unos 75 vecinos.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, del arciprestazgo de Armentia, est puesta bajo
la advocacin de San Vicente, y data de principios del siglo IX, puesto
que en el _Catlogo de San Milln_, Hueto figura con el nombre de Oto y
forma parte de la merindad llamada Divina del seoro de la Casa de
Mrtioda.

La iglesia es, pues, romnica y as lo dicen su portada y su interior
que tienen, como las fenestras de su bside, todos los elementos
caractersticos de las primeras construcciones de aquel arte. (Lm. 63.)




HUETO DE ARRIBA


EL LUGAR.

A menos de un kilmetro del anterior, ofrece el mismo aspecto pobre y
rstico, aun cuando tiene ms viviendas--25--y casi el doble nmero de
habitantes, que pasan de 100.


MONUMENTOS.

Su iglesia parroquial, perteneciente, como la anterior, al arciprestazgo
de Armentia, y dedicada a la Natividad de Nuestra Seora, es tambin de
la misma antigedad, aun cuando ms pobre de ornamentacin en sus
portadas y en las fenestras de su bside. (Lm. 64.)


OBJETOS ARTSTICOS.

En la iglesia de Hueto de Arriba hay una pila bautismal de gran mrito
artstico. Figura una gran copa de mrmol blanco, que tiene ms de un
metro de altura y parece por las labores que la adornan obra del siglo
XII o XIII.

[Illustration: Lmina 63.

HUETO DE ABAJO bside.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 64.

HUETO DE ARRIBA

bside de la iglesia.

Pila bautismal.

(_Fotografas L. E._)]

El hemisferio o recipiente aparece dividido en tres zonas; la superior
ostenta, separadas por finas columnitas, numerosas figuras apostlicas,
unas en pie y otras arrodilladas, todas en oracin y labradas muy
toscamente.

En la franja central hay ocho cuadros, separados tambin por columnitas,
cada uno con un dibujo diferente, a cul ms delicado y fino,
representando hojas, flores y animales, de una gracia de ejecucin que
contrasta notablemente con la tosquedad primitiva de la franja anterior.

La ltima franja asentada sobre el pie de la copa, es de bastante menos
mrito, pues slo tiene algn relieve insignificante.

De todos modos, la pila bautismal de Hueto de Arriba es positivamente
una verdadera joya artstica. (Lm. 64.)




IGOROIN


EL LUGAR.

Forma parte del Ayuntamiento de Laminoria y se compone de seis viviendas
diseminadas en un paraje quebrado, seco y pobre.


MONUMENTOS.

La iglesia, del arciprestazgo de Maestu, dedicada a San Miguel, es digna
de mencin nicamente por su portada, de un estilo romnico
caracterstico, que se acusa en la sobriedad de su arquera, desnuda de
ornamentacin y en la ausencia de todo miembro decorativo de su fachada,
adusta y solemne en su pobreza. (Lm. 65.)

[Illustration: Lmina 65.

IGOROIN Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]




LA BASTIDA


EL LUGAR.

A 41 kilmetros de Vitoria, y al pie de la sierra de Toloo, en paraje
agreste, vecino de montes y encinares, est La Bastida, villa de cerca
de 400 casas y ms de 2.000 vecinos.


HISTORIA

Fu antiguamente plaza de armas importante, como puede advertirse en
nuestros das examinando en los vecinos riscos de Toloo las ruinas del
castillo de su nombre.

Hasta el ao 1200 perteneci La Bastida al reino de Navarra, y en dicha
fecha es incorporada al de Castilla. Por privilegio de Fernando, _el
Santo_, en 1242, se concede a sus habitantes _que hayedes aquellos
montes para cortar y para facer como soliades haber en das del rey don
Sancho y en das de mi abuelo el rey don Alonso_.

Otro privilegio del mismo Rey, dice: _Sean de la villa de La Bastida no
slo los trminos que posey en tiempo del rey de Navarra don Sancho,
sino es tambin los que obtuvo en vida del de Castilla don Alonso._

Cuando en 1288 fu D. Alonso de la Cerda proclamado Rey de Castilla,
sigui su partido la villa, y Sancho IV la recuper castigando
cruelmente a sus principales caudillos.

En el Congreso de Olern de 1388 el rey Carlos II de Navarra pidi que
La Bastida volviese nuevamente a su corona. En 1370 don Enrique II de
Castilla la don a su repostero mayor D. Diego Gmez Sarmiento,
juntamente con su castillo, vecinos y moradores, ventas, aldeas,
alcabalas pertenecientes al Rey, con el seoro y jurisdiccin criminal
y civil, donacin que fu confirmada por D. Juan I en 1379.

Del seoro de Diego Prez Sarmiento pas la villa al condado de
Salinas, pero como el Conde, en 1554, nombrase un corregidor contra el
deseo del vecindario y ste acudiese a la Chancillera de Valladolid,
ocurri que la Chancillera conden al Conde a no poner nunca en la
villa Alcalde mayor que conociese en previa instancia; y aunque le
autorizaba a enviar jueces de residencia por espacio de treinta das,
ordenaba que no se molestase en nada al Alcalde mayor elegido por el
vecindario. Del Conde de Salinas pas al seoro de Hjar, ltima Casa
solariega que la domin.


MONUMENTOS.

Una excursin por La Bastida y sus alrededores, paseando la villa
histrica, el cementerio antropoideo de San Martn de los Monjes, las
ruinas del castillo de Toloo, el claustro derrudo del que fu convento
de San Francisco, y a dos kilmetros de las ruinas del convento, los
restos de algn arco de los diez que formaban el acueducto por donde se
traan al convento las aguas de la sierra, nos refrend la sensacin de
riqueza arqueolgica que la lectura de historias y cronicones nos haba
dado.

La Bastida es, con Armentia, Estbaliz, La Guardia y Salvatierra, lugar
propicio a la investigacin del arquelogo y a las evocaciones del
poeta, y uno de los florones artsticos de lava.


RUINAS DEL CONVENTO Y DEL ACUEDUCTO.

Como a un kilmetro hacia el Sur de la villa, en parajes tan solitarios
como melanclicos, estn las ruinas del antiguo convento de San
Francisco, llamado de San Andrs de Murga por haberse construdo en el
mismo lugar donde se alzaba la ermita de este nombre, cedida en 1477 por
el obispo de Calahorra D. Pedro de Castro.

En pie no quedan ms que los lienzos del claustro y el esqueleto de su
arquera; alguna torre que sonre por sus ventanas derrudas, como una
calavera por su desdentada boca; tal cual machn robusto, afianzado a la
eternidad como el brazo de un titn al suelo; aqu un muro, donde las
claraboyas desoladas producen el dolor de pupilas ciegas; all un ara de
altar por donde, como en la oda de Rodrigo Caro a Itlica, crece y se
extiende el jaramago...

Las crnicas nos hablan de que el convento fu uno de los ms grandes
que tenan los franciscanos en la provincia de Cantabria; de que lleg a
reunir 50 religiosos y a ser famosa escuela de Teologa y Artes; de que
el edificio tena un templo muy capaz, y, en fin, de la riqueza
artstica de este monumento fenecido.

Hasta bien entrado el siglo XIX, por los aos de 1835, el convento de
San Andrs de Murga estuvo regido por franciscanos; despus, cuando la
primera matanza de frailes, los del convento de San Andrs huyeron y
qued abandonada la hermosa fbrica al furor y a la tea de las guerras
civiles, que dejaron en pie las ruinas que hoy visita melanclica y
desoladamente todo viajero evocador...

Del acueducto restan, como dijimos, uno solo de los diez puentes que lo
componan y varios pilares de sillera, que denotan la consistencia y
solidez de construccin tan interesante, por ser tal vez la nica de
este gnero en toda la provincia de lava.


ERMITA DEL CRISTO.

En lo alto de un cerrete que domina la poblacin, est la interesante
ermita del Cristo, que fu durante mucho tiempo la iglesia parroquial.

[Illustration: Lmina 66.

LA BASTIDA Puerta de la ermita de El Cristo.

(_Fot. L. E._)]

Por su situacin; por el espesor de sus bvedas; por los machones que de
trecho en trecho sostienen el terreno donde la fbrica se asienta; por
el carcter agrio, seco, realmente militar de la fachada; por las
aspilleras que sustituyendo a los ventanales hay en sus muros, es
indudable que esta ermita del Cristo fu uno de los templos-fortalezas
que, como Santa Mara de Suso, de Vitoria, y alguno ms, fundara el rey
D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra.

Da cierta autoridad a estas conjeturas el examen de la portada,
magnfico, soberbio ejemplar romnico, donde el viejo estilo espaol se
manifiesta en toda su elegante severidad. Las columnas son bajas--seis a
cada lado--y descansan sobre cenefas de sillera, y los capiteles, que
forman como un tercio de los fustes, estn labrados de hojas, vstagos,
canes y baquetones de rara y caracterstica labor.

Los arcos desenvuelven severamente su curva romnica, en toda su pureza
espaola, sin el menor adorno ni el ms ligero rastro de ajeno estilo.
(Lm. 66.)

La portada, por consiguiente, es un rarsimo y pursimo ejemplar
romnico. El interior del templo no es menos caracterstico, con su
bveda baja, sus machones recios, su aspecto lbrego y sombro de
calabozo o de catacumba. En la sacrista se atesoraban numerosos y
valiosos objetos artsticos, que desaparecieron cuando la ermita fu
saqueada en la primera guerra civil.


IGLESIA PARROQUIAL.

Est situada en el centro de la villa, en uno de los frentes de la plaza
Mayor.

Su fbrica es de piedra de sillera y su estilo caracterstico de fines
del siglo XVII y principios del XVIII, mezcla el grecorromano con el
drico en forma de agradable ornamentacin.

La portada, flanqueada por dos columnas embutidas que se elevan hasta el
tejado, forma un arco de altsima cimbra que deja tres zonas o cuerpos.
La del piso bajo o entrada al templo, tiene dos puertas divididas por un
machn, completamente desprovistas de adorno. Sobre las puertas corre
una barandilla que separa a este cuerpo bajo del piso principal, donde
se ostenta una estatua de Nuestra Seora, encuadrada por columnitas
dricas.

El tercer cuerpo, rematado por el arco, no tiene ms adorno que una
ventana, guarnecida de un frontis liso.

El interior del templo es de una sola nave amplsima y tiene algn
adorno de relativo mrito. La torre, baja, pero airosa, forma una
especie de templete a la italiana, rematado en una terraza octogonal
verdaderamente curiosa.


SAN MARTN DE LOS MONJES.

De la antigua ermita de este nombre, situada en las afueras de la villa,
queda en pie solamente un lienzo de dos arcos romnicos, separados por
un machn lleno de aspilleras, que denotan el templo-fortaleza de los
tiempos del rey D. Sancho, _el Sabio_, de Navarra. (Lm. 67.)

Delante de esta arcada en pie, extindese el notable y raro cementerio
antropoide, cuyos sillares, levantados por la excavacin, dejan al
descubierto numerosas sepulturas, de carcter aborigen. (Lm. 68.)


OBJETOS ARTSTICOS.

Como la villa fu saqueada por los franceses en la guerra de la
Independencia y por los carlistas en la primera y segunda guerra civil,
los tesoros artsticos que en sus iglesias y ermitas se guardaban fueron
llevados por los saqueadores en trminos que ni el arcipreste de La
Bastida, D. Guillermo Corcuera; ni el de Zambrana, D. Eugenio Olarte; ni
el de Mijancas, D. Ignacio Fernndez; ni el de Ocio, D. Ramn Corcuera;
ni el de Peacerrada, D. Braulio Beltrn; ni, en fin, ninguno de los
adscritos a la parroquia han podido mostrarnos objetos artsticos dignos
de mencin.

[Illustration: Lmina 67.

LA BASTIDA Puerta de la ermita de San Martn de los Monjes (interior).

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 68.

LA BASTIDA Cementerio antropoide de San Martn de los Monjes.

(_Fot. L. E._)]




LA GUARDIA


LA VILLA.

A 30 kilmetros de Vitoria, en una altura que domina la Rioja alavesa,
est situada la histrica villa de La Guardia, clebre por su fuero, por
sus murallas y por su Hermandad. Actualmente tiene unas 400 casas y ms
de 2.500 habitantes.


HISTORIA

Fu Hermandad de la cuadrilla de su nombre, la cuarta de las seis en que
estuvo dividida lava.

Ya en el siglo IX, antes de la creacin del obispado de Vitoria,
dependa de la dicesis de Calahorra, formando un vicariato.

El primitivo origen de La Guardia fu una fortaleza mandada edificar por
los Reyes de Navarra, en la cordillera de Sonsierra. Desde mediados del
siglo XII se la consider como plaza fuerte.

El rey D. Sancho, _el Sabio_, la aument dndola el clebre Fuero (25 de
mayo de 1165) y nombrando gobernador de la villa a D. Rodrigo Martnez.

A pesar del fuero de que gozaba durante los reinados de los Teobaldos,
los habitantes de La Guardia sufrieron muchos atropellos, segn consta
en la escritura de privilegio otorgada por D. Enrique II de Castilla,
confirmando a La Guardia en sus fueros y exenciones.

El rey D. Juan I conserv la villa en rehenes hasta el ao 1386, en que
la devolvi a su cuado D. Carlos II, y tras de largas y cruentas
guerras entre Navarra y Castilla, y despus del famoso sitio de La
Guardia, por D. Diego de Estiga, sobrino del Obispo de Calahorra, pas
la villa a ser de Navarra.

Nuevamente, por D. Enrique IV volvieron a ser rotas las treguas y La
Guardia rindise a D. Rodrigo de Mendoza, fecha en que la reina D.^a
Mara, mujer de D. Enrique, se la mand entregar al Conde de Tendilla,
D. igo Lpez de Mendoza, y qued incorporada al principado de Viana.

[Illustration: LA GUARDIA Restos de las murallas.]

Por fin el Rey Catlico, D. Fernando V, tras las luchas habidas entre
agramonteses y beaumonteses, orden en su famosa carta de 4 de Enero de
1486, escrita a D. Rodrigo de Mendoza, que La Guardia _entrase en
hermandad con la dicha provyncia de bitoria et hermandades de lava 
con otra provyncia que ms en comarca vos quepa_. Desde entonces La
Guardia pertenece a lava.


RUINAS DEL CASTILLO Y DE LAS MURALLAS.

Quedan en pie gran parte de las murallas, fabricadas de recia y slida
sillera, flanqueadas por II torreones y un castillo pequeo, y
adornadas de trecho en trecho por cubos y castilletes con almenas y
saeteras.

La muralla tena cinco puertas, llamadas: de San Juan, de Santa
Engracia, de Pganos, de las Carniceras y del Mercadar.

La altura de esta vieja fortaleza, su situacin casi inexpugnable, pues
desde ella se domina una gran extensin de terreno, y los pactos y
guerras a que su posesin di lugar, confirman plenamente su importancia
histrica.


MONUMENTOS.

Tiene La Guardia, a ms de sus murallas y castillo, iglesias y palacios
de una notable antigedad y de gran valor arqueolgico y artstico.

La iglesia de Santa Mara de los Reyes, la de San Juan Bautista o del
Pilar, los palacios y casas solariegas de los Mendozas y Zurbanos, la
casa en que naci el afamado fabulista D. Flix Mara Samaniego, el
notable edificio que es hoy la residencia municipal, atestiguan el
abolengo nobilsimo de esta villa y justifican el largo espacio que en
el CATLOGO le concedemos.


SANTA MARA DE LOS REYES.

La iglesia parroquial de Santa Mara de los Reyes comenz a construirse
en el siglo XII, conforme al estilo ojival florido.

[Illustration: Lmina 69.

LA GUARDIA Portada de Santa Mara de los Reyes.]

En el siglo XVIII sufri grandes reformas y transformaciones,
agregndosele una nave muy grande con varias capillas.

Su portada, magnfica, exuberante, forma una quntuple arquera, con 12
estatuas laterales bajo doseletes labrados, representando los apstoles
y atribudas a Gregorio Hernndez.

Los arcos asimismo estn llenos de estatuas, puestas bajo doseletes,
stos y aqullas mucho ms pequeos que las laterales.

El tmpano tiene tres zonas, exornadas profusamente de relieves
elegantsimos, con escenas bblicas. (Lm. 69)

El interior, como se ha dicho, mezcla el estilo puro ojival con adornos
grecorromanos de poco gusto. En el altar mayor hay un retablo
gigantesco, que se llama de los tres Juanes, porque lo construyeron por
los aos de 1632 Juan de Arizmendi, Juan de Iralzu y Juan Vascardo, y
tiene algunas tallas apreciables. La torre o campanario es un castillete
abacial muy elegante.


SAN JUAN BAUTISTA O CAPILLA DEL PILAR.

Se ignora cundo fu construdo el templo de San Juan Bautista, aun
cuando ciertos rasgos bizantinos de su interior le asignan una
antigedad de doce o catorce siglos, segn el sorprendente juicio del
Sr. Carreras Candi, y probablemente de algunos siglos menos, a juzgar
por los capiteles y esculturas de su atrio, que est hoy convertido en
capilla del Pilar.

La portada, de acentuado carcter drico-jnico, tiene una puerta
flanqueada por dos columnas de basamento y capiteles caractersticos, y
un frontn liso, sobre el cual hay un bajo relieve entre adornos de
piedra inconfundibles.

Sobre este bajo relieve, que est ceido por un arco, se mira una
hornacina, entre dos columnitas con adornos, en donde hay una bella
estatua de la Virgen. A uno y otro lado de la hornacina vense dos
claraboyas elipsoideas y toda la decoracin de la portada est, como
es frecuente en las obras del siglo XVIII, guarnecida de un gigantesco
arco superpuesto. (Lm. 70.)

[Illustration: Lmina 70.

LA GUARDIA Portada de la capilla del Pilar.]

La portada da entrada al antiguo prtico, que hoy es capilla de la
Virgen. La transformacin se hizo de 1731 a 1741. La capilla, de forma
octogonal, muy semejante a la que Azpeitia dedic a San Ignacio de
Loyola, es verdaderamente hermosa y notable.

Ocho airosas columnas sostienen los arcos del primer cuerpo, y sobre
ellos se alzan otros ocho iguales que dejan en su parte posterior un
amplio coro rodeando toda la capilla.

Toda la obra es de un gusto y distincin admirables.




LANDA


EL LUGAR.

Se alza sobre una altura que domina un llano. Tiene 25 casas; su
poblacin, que hace un siglo era de 200 almas, ha descendido a 50 que
tiene hoy.


MONUMENTOS.

Son notables la ermita de San Miguel, en la actualidad medio derruda, y
de la cual se conserva gran parte del bside, con fenestras romnicas
caractersticas, y la iglesia parroquial, del arciprestazgo de Gamboa,
que tiene una bellsima portada romnicoojival y est bajo la advocacin
de San Bartolom. (Lminas 71 y 72.)

[Illustration: Lmina 71.

LANDA Ermita de San Miguel.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 72.

LANDA Puerta de la iglesia parroquial.

(_Fot. L. E._)]




LASARTE


EL LUGAR.

A tres kilmetros de Vitoria, en terreno montuoso, rico en ganadera,
est la aldea de Lasarte, con 20 casas y unos 100 vecinos.


MONUMENTOS.

Es digna de catalogarse la iglesia parroquial, dedicada a la Asuncin de
Nuestra Seora y adscrita al arciprestazgo de Armentia.

En la iglesia de la Asuncin, de cuya antigedad nos habla el privilegio
otorgado en Burgos por D. Sancho IV, en los aos de 1286, ofrece una
portada romnica en donde apunta ya la ojiva, y un bside tan
singularmente exornado, sobre todo en sus ventanas del centro, que acaso
es el ms interesante de los muchos interesantes de la provincia, y sin
duda el ms bello entre los ms bellos.

Es de sillera de piedra, recio, fuerte, macizo, y sus ventanas
laterales presentan un triple arco romnico, de finsimas labores, y
seis suntuosas columnas, en cuyos capiteles ricos parece que el artfice
agot los primores del estilo. (Lm. 73.)

Las ventanas centrales son an ms notables y de ms extraa labor. En
ellas, las columnas estn sustitudas por estatuas que descansan sus
pies en labrados basamentos y sostienen con sus cabezas capiteles de
magnificencia extraordinaria. (Lm. 74.)




LEZA


LA VILLA.

Al pie de la sierra de Cantabria, entre frondosas arboledas surcadas de
arroyos, est Leza, villa con cerca de 300 viviendas y unos 500
habitantes.

[Illustration: Lmina 73.

LASARTE

Puerta de la iglesia.

Ventana lateral del bside.

(_Fotografas L. E._)]

[Illustration: Lmina 74.

LASARTE Ventana central del bside.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

Adems de la ermita de San Esteban, situada en las afueras, y en la que
no se celebra culto ni hay nada interesante que anotar, est la iglesia
parroquial adscrita al arciprestazgo de La Guardia, bajo la advocacin
de San Martn.

[Illustration: LEZA Iglesia parroquial.]

Tiene esta iglesia una portada ojival de la primera poca, notable por
la arcada, llena de adornos muy sencillos; y por la torre, cuyo cuerpo,
de poca posterior, es elegante y de bastante altura.




LEZAMA


EL LUGAR.

Situado a dos kilmetros de la va frrea de Miranda a Bilbao, en la
extensa comarca que riega el ro Altube, tiene 92 viviendas y cerca de
500 vecinos.

[Illustration: LEZAMA Palacio de Larraco.]


MONUMENTOS.

A ms de las ermitas de San Sebastin, Santa Marina y Santa Mara
Magdalena, ninguna de las cuales ofrece nada digno de mencin, tiene
Lezama una iglesia parroquial que, por la portada y el bside, es
ingenuamente romnica; pero que en su interior, innoblemente mutilado y
modernizado, no presenta los caracteres de ningn estilo definido.

La portada, con un bonito arco apuntado, tiene seis elegantes columnas
tpicas, y el bside, cuyos capiteles y ventanas estn caprichosamente
labrados de grotescos, entre los que se destacan perros y enanos limpia
y graciosamente esculpidos, es sumamente extrao y curioso. (Lm. 75.)

Tambin hay en Lezama un palacio, el de Larraco, que tiene un bello
prtico de cinco arcos frontales y dos laterales, separados por machones
de sillera.




LEGARDA


LA VILLA.

Situada en la falda del puerto de Arrato, es de origen antiqusimo, pues
figuraba ya en el Catlogo de San Milln como perteneciente a la
merindad de Divina. Tiene no ms de doce casas y cuarenta vecinos.


MONUMENTOS.

A ms de la famosa ermita de San Antonio, en donde se celebra una
tradicional romera, y que nada ostenta de artstico, tiene Legarda una
interesantsima iglesia parroquial adscrita al arciprestazgo de
Armentia, bajo la advocacin de San Andrs, notable por ser uno de los
ms puros ejemplares romnicos, y por la rara elevacin de su esbelta y
airosa torre, con aspilleras y una imposta almenada verdaderamente
curiosa. (Lm. 76.)

[Illustration: Lmina 75.

LEZAMA

Puerta de la iglesia.

Ventana.

(_Fotografas L. E._)]




LEORZA


EL LUGAR.

Enclavado en un territorio de las minas de asfalto de Maestu, a orillas
del ro Ega, se compone de 20 viviendas y unos 80 vecinos.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial del arciprestazgo de Maestu est dedicada a Santa
Eugenia, y solamente ofrece de particular su portada, de estilo
romnicoojival, con adornos ajedrezados de mucha sencillez y gusto.




LOPIDANA


EL LUGAR.

Est situado en una meseta que domina el valle, regado por el Zadorra.
Tiene 10 casas y 60 vecinos.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, adscrita a Armentia, bajo la advocacin de la
Purificacin de la Virgen, tambin es romnicoojival, muy bella y muy
interesante.

Su portada tiene un triple arco, que ofrece la notable particularidad de
no estar exornada ms que en sus lneas del centro, con labradas hojas.
Las tres columnas de estos tres arcos son labradas con entrelazos
delicadsimos, distintos los de la central e iguales los de las columnas
de ambos lados.

Los capiteles, por el mismo orden, tienen hojas iguales en los extremos
y distintas el capitel del centro. (Lm. 77.)


[Illustration: Lmina 76.

LEGARDA Iglesia parroquial.

(_Fot. L. E._)]

El interior tambin es muy notable, aun cuando ya en las bvedas se
acusa, mucho ms que en la portada, el estilo ojival. El retablo del
altar mayor parece obra ms moderna, y se compone de tres cuerpos o
zonas. La inferior, donde est el Sagrario, entre dos columnas lisas,
tiene a uno y otro lado dos relieves representando escenas del
apostolado. La zona media, que ostenta en su parte central una hornacina
con la estatua de Nuestra Seora, tiene a un lado la Anunciacin y al
otro el Descendimiento. Y la tercera zona remata en solo un cuadro, que
corresponde a las hornacinas centrales, ya descritas, y representa la
resurreccin de Cristo.

El retablo, que es mixto de relieve y talla, est preciosamente
trabajado y sus figuras son de elegancia y finura admirables. (Lm. 78.)

Tambin debemos mencionar el bside, cuyas ventanas ojivales ostentan
capiteles con preciosos grotescos y arquera ojival de la primera poca.

[Illustration: LOPIDANA Ventana de la iglesia.]

La iglesia de Lopidana, pues, aun cuando pertenece al perodo
romnicoojival, que fabrica, como hemos visto, la mayora de los templos
alaveses, puede decirse que es ms ojival que romnica.

[Illustration: Lmina 77.

LOPIDANA Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 78.

LOPIDANA Interior de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

De romnica tiene poco; la portada apenas, pues ya hemos visto que aun
cuando sus arcos son romnicos propiamente, sus columnas labradas y sus
capiteles suntuosos delatan claramente la preponderancia ojival.

En cambio, desde el interior al bside, desde las bvedas a las
ventanas, el estilo a que diera nombre la ojiva se acusa en trminos
inconfundibles. Por tanto, aun cuando propiamente no se pueda decir que
la iglesia de Lopidana sea ojival enteramente, menos puede afirmarse que
sea romnica, como quieren algunos alaveses del linaje fantico, que
tanto molestara un tiempo al Sr. Amador de los Ros.




MAESTU


LA VILLA.

A 25 kilmetros de Vitoria, hacia el sudeste, est la villa de Maestu,
que tiene cerca de 100 casas y unos 500 habitantes.


MONUMENTOS.

Hasta el siglo pasado se conservaban las ermitas de Santa Eufemia, San
Juan, San Vicente, San Anastasio, San Martn y Nuestra Seora del Campo.

Actualmente, de la ermita de San Martn no queda en pie ms que la
portada, que ofrece una arquera ojival de arcos labrados muy
sencillamente y de columnas lisas y delgadas, muy propias de la primera
poca del estilo. (Lm. 79.)

La ermita de Nuestra Seora del Campo parece ms antigua. Para el Sr.
Carreras Candi se fund por los siglos VI o VII; pero el no tener
rastros bizantinos, ni siquiera un carcter romnico puro, sino del
tiempo en que se mezclaba con la ojiva, hace lgicamente sospechar que
la supuesta antigedad del siglo VI es, ms que un documento
irrefutable, una ilusin plausible, y que la ermita de Nuestra Seora
del Campo, como la mayora de los templos alaveses, es romnicoojival,
esto es, de fines del siglo XII y comienzos del XIII.

[Illustration: Lmina 79.

MAESTU Portada de la ermita de San Martn.

(_Fot. L. E._)]


OBJETOS ARTSTICOS.

En la iglesia parroquial de Maestu, que no tiene importancia ni
monumental ni artstica, nos mostr el arcipreste D. Niceto de Ajuria,
un bellsimo cliz, con su juego, todo ello de oro macizo y guardado en
un estuche muy caprichoso; un terno blanco, con su capa y sobrehombros,
admirablemente bordado en oro y plata, y una rejilla secular, larga de
treinta y seis centmetros y ancha de treinta y uno y medio, que se cree
sea obra del siglo VIII.




MANURGA


EL LUGAR.

En las faldas del monte Gorbea, y en un terreno feracsimo, regado por
varios arroyuelos, est el lugar de Manurga, patria de aquel insigne
poeta, historiador, capitn, diplomtico y cortesano que se llam don
Diego Hurtado de Mendoza.


MONUMENTOS.

Hay que anotar, como una curiosidad artstica, el palacio de Berstegui,
con sus cuatro grandes fachadas de sillera pequea y un magnfico
escudo con relieves en piedra.




MAROO


EL LUGAR.

Lugar del Municipio de Ayala, est situado en una eminencia muy poblada
de rboles. Se compone de 25 viviendas diseminadas por la cumbre, y
tiene unos 60 vecinos.


MONUMENTOS.

Notabilsima es su iglesia, de un romnico donde apenas se inici la
ojiva, ornando su portada, elegantsima, con una arcada sobria y unas
columnas de capiteles suntuosamente labrados. En el resto de la fachada
el templo es de apariencia mucho mayor que suelen serlo los rurales, y
sus ventanas, caprichosamente decoradas con arcos y columnas con
grotescos, son realmente notabilsimas.




MARQUNEZ


LA VILLA.

A 28 kilmetros de Vitoria, en las riberas del Ayuda, est la villa de
Marqunez, una de las ms antiguas de lava, puesto que se la cita en el
Catlogo de San Milln.

Perteneci al seoro de los Condes de Salinas, quienes la vendieron al
obispo D. Diego de lava. Actualmente se compone de 74 viviendas y de
unos 250 vecinos.


MONUMENTOS.

Hay en Marqunez y su trmino: la iglesia parroquial, bajo la advocacin
de Santa Eulalia, y las ermitas de Nuestra Seora de Violarra y de San
Roque, ninguna de las cuales es digna de especial mencin.

[Illustration: MARQUNEZ. Ventana de la ermita de San Juan.

(_Fot. L. E._)]

Pero adems hay una ermita, la de San Juan, que merece prrafo aparte.
En esta ermita de San Juan, que, segn el Sr. Apraiz en sus estudios
sobre _El Romnico en lava_, se puede comparar con las de Argandoa y
Estbaliz, se nos muestra la construccin romnica en su ingenuidad
primitiva. (Lminas 80 y 81.)

La portada, compuesta de seis arcos labrados primorosamente, con hojas,
entrelazos y escamitas, ostenta en sus columnas lisas, de capiteles con
acantos, la severa elegancia caracterstica de este estilo.

[Illustration: MARQUNEZ Inscripcin latina de la ermita de San Juan.]

La fachada, desnuda de ornamentacin, tiene varias fenestras ricamente
exornadas y caractersticas. Debajo de una de ellas hay una lpida muy
curiosa, con una inscripcin latina, donde se dice que la ermita fu
construda el ao de 1226, siendo Jos obispo de Calahorra y reinando en
Castilla el rey D. Fernando, con los nombres del Archidicono de
Armentia y del Archipresbtero de Trevio.




MENDIZBAL


EL LUGAR.

Est situado en un cerrete, a la izquierda del ro Zadorra, dominando un
paisaje muy pintoresco. Es de tal insignificancia, que slo tiene siete
casas y 20 vecinos.

[Illustration: Lmina 80.

MARQUNEZ Ermita de San Juan.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 81.

MARQUNEZ Puerta de la ermita de San Juan.

(_Fot. M. Ugarte._)]


MONUMENTOS.

La iglesia, dedicada a San Pedro, adscrita a la parroquia de Landa,
tiene una puerta tapiada que es digna de mencin, por la pureza de su
estilo romnico y por los caprichosos grotescos de sus capiteles, donde
se admiran leones, grifos, enanos, mascarillas, etc., con un alarde de
fantasa y de graciosa ejecucin. (Lm. 82.)




MENDOZA


LA VILLA.

Enclavada en las faldas de la sierra de Badaya; es de las villas ms
antiguas de la provincia. En otro tiempo, ms rica, populosa y pudiente,
hoy tiene apenas 40 casas y unos 200 habitantes.


HISTORIA

Mendoza di su nombre a una de las seis cuadrillas en que estaba
dividida la provincia de lava. Se compona de dos barrios, Mendoza y
Mendvil, que eran dos lugares diferentes, segn se lee en el Catlogo
de San Milln, llamndoles Mendioza, que en vascuence significa cuesta o
monte fro, y Mendvil, monte comunal.

Dichos lugares se fundieron en uno solo por los aos de 1332. El seoro
de Mendoza se lo disputaron el Duque del Infantado y don lvaro Hurtado
de Mendoza; pero la Chancillera de Valladolid, por sentencia de 2 de
octubre de 1567, conden a entrambos a perpetuo silencio.

[Illustration: Lmina 82.

MENDIZBAL Puerta cegada de la Iglesia.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

De su pasado gloriossimo conserva Mendoza el artstico rollo
levantado en la plaza de la villa, testimonio sombro y lgubre de su
poder seorial, notable por sus tres escudos, cada uno con dos leones y
castillos en el medio y adems dos casas fuertes con sus torreones, una,
perteneciente al Conde de Orgaz, y otra, al Duque del Infantado. Esta
ltima conserva an restos de las antiguas fortificaciones que la
rodean, y todava estn bien acusados los cubos, cortinas y baluartes.




MEZQUA


EL LUGAR.

Dista un kilmetro de Egulaz, y tiene 17 casas y unos 60 vecinos.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, del arciprestazgo de Salvatierra, est consagrada
a la Asuncin de Nuestra Seora y es muy notable por su antigedad y por
su estilo genuinamente romnico, muy caracterstico en todo el templo y
singularmente en la puerta y en su torre, cuadrada y recia, con cuatro
arcos redondos en sus cuatro lienzos y una portada, de maciza sillera,
con arcada y columnas lisas muy de la poca. (Lmina 83.)




MIANO-MENOR


LA ALDEA.

A unos siete kilmetros de Vitoria, en la llanura de este nombre, est
la aldea de Miano-Menor, con siete viviendas y cerca de 20 vecinos.

[Illustration: MIANO-MENOR Bveda de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, dedicada a San Vicente, es un admirable y
bellsimo ejemplar romnico, aun cuando su portada, donde los arcos se
apuntan ya ligeramente, testimonia la influencia ojival.

[Illustration: Lmina 83.

MEZQUA

Puerta de la iglesia parroquial.

MIANO-MAYOR

Detalle de la puerta de la iglesia.

(_Fotografas L. E._)]

[Illustration: Lmina 84.

MONASTERIOGUREN La iglesia.

(_Fot. L. E._)]

El templo es grande y espacioso, y en el crucero de sus bvedas--bajas,
macizas y de gesto de mazmorra  de catacumba--est, ms que en su
portada el inconfundible testimonio romnico.

Otro tanto cabe decir de sus fenestras, de arcos redondos y perfectos,
exornados con elegante suntuosidad de joyas, ajedrezados, vstagos y
escamas, y ms an de sus columnas, donde los capiteles con mascarones y
grotescos interpretados con limpieza increble, pregonan el carcter
romnico de esta interesantsima iglesia. De Miano-Mayor merece citarse
una portada de transicin al gtico. (Lm. 83.)

[Illustration: MIANO-MENOR Ventana del sur.

(_Fot. L. E._)]




MONASTERIOGUREN


LA ALDEA.

A cinco kilmetros de Vitoria, en las faldas del monte de Trevio, est
la aldea de Monasterioguren, compuesta de unas 20 viviendas y 100
vecinos.

[Illustration: Lmina 83.

MONASTERIOGUREN Exterior del prtico de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 86.

MONASTERIOGUREN Interior del prtico de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]


MONUMENTOS.

Su iglesia parroquial, del arciprestazgo de Armentia, est dedicada a
San Pedro, y es, como muchas de las anteriores, de pursima construccin
romnica, teniendo sobre casi todas ellas la notable ventaja de su
prtico, raro y artstico ejemplar de la poca, conservado
admirablemente. (Lm. 84.)

Este prtico, bajo, rematado en un tejadillo de tiempo muy posterior, se
compone de cinco arcos redondos, formando cuerpo entre la torre y el
templo, propiamente dicho.

[Illustration: MONASTERIOGUREN Interior de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

En el interior forma el prtico un bonito y severo claustro, por uno de
cuyos costados se abre una puerta, muy caracterstica. Un zcalo de
sillera que corre por los muros como a una altura de dos metros, presta
al prtico gran ambiente de poca. (Lminas 85 y 86.)

Tambin la iglesia en su interior, por su severidad y sobriedad, es
totalmente romnica. En el altar mayor hay un retablo que coge todo el
lienzo y se levanta hasta las bvedas, que por sus tallas y
enrevesamientos y recargados parece de la escuela de Churriguera.




MURGA


EL LUGAR.

Est situado a la derecha del ro Izoria, en una llanura al pie de los
montes de Respaldiza, y tiene 36 viviendas con cerca de 200 vecinos.

[Illustration: MURGA Palacio romnico restaurado.]


MONUMENTOS.

Su iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, y su ermita,
consagrada a San Martn, carecen de valor arqueolgico y artstico. En
cambio el palacio--que, por corresponder al seoro de Murga, lleva el
nombre de este lugar,--es de gran inters arqueolgico, puesto que data
de los aos de 1270, y de bastante inters artstico por ser tal vez el
nico palacio romnico de la provincia.

La construccin, caracterstica, es baja y achatada, pero maciza y
recia, como ciertos palacios de Simancas y de Tordesillas. Se trata de
un edificio aislado de dos pisos: el piso bajo tiene un ancho prtico
formado por cinco arcos redondos, separados por elegantes y severas
columnas, y el piso principal, en cuya fachada con ventanas y balcones
de poca muy posterior, se ostenta, labrado en piedra, el escudo
solariego de los Murga.




NAFARRATE


EL LUGAR.

Est situado Nafarrate a unos 20 kilmetros de Vitoria, y aun cuando
todava en el siglo pasado mantenase en las 200 almas de poblacin,
actualmente apenas tiene 50.


MONUMENTOS.

Su iglesia, del arciprestazgo de Villarreal, consagrada a la Asuncin,
est includa, entre las romnicas de ornamentacin pobre, por el Sr.
Apraiz en sus tantas veces citado estudio _El romnico en lava_.

Ciertamente que su portada, de sencillsimos arcos y columnas lisas, no
puede ser ms sobria; pero acaso esta sobriedad, acentuada, si es
posible, en el interior, le d el sabor de poca que tanto admira en
este templo. (Lm. 87.)

[Illustration: Lmina 87.

NAFARRATE Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]




NANCLARES DE GAMBOA


EL LUGAR.

Enclavado a la izquierda del ro Zadorra, entre los montes Guipzcoa y
Ullibarri, se compone de 30 casas y unos 120 vecinos.


MONUMENTOS.

Su iglesia, del arciprestazgo de Gamboa, consagrada a San Pedro Apstol,
es de carcter romnico de la ltima poca, pues sus arcos apuntan ya la
ojiva, y se distingue, sobre todo, por la sobria elegancia de su torre,
cuyas ventanas, exornadas de columnas, forman al interior valientes y
admirables bvedas. (Lm. 88.)




NANCLARES DE LA OCA


LA VILLA.

Est al sur de la Sierra de Badaya, como a 13 kilmetros de la capital,
y tiene un bonito puente moderno sobre el Zadorra, 88 casas y 400
habitantes.


MONUMENTOS.

Perteneci la villa al seoro del Conde de Orgaz, que tena derecho a
confirmar en sus cargos a los alcaldes y regidores.

[Illustration: Lmina 88.

NANCLARES DE GAMBOA Base de la torre de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

Tena antiguamente dos parroquias: la de la Asuncin y la de San Martn;
esta ltima, situada en las afueras, est hoy en ruinas.

[Illustration: NANCLARES DE LA OCA Ventana de la parroquia de la
Asuncin.

(_Fot. L. E._)]

La parroquia de la Asuncin, del arciprestazgo de Cuartango, es romnica
y tiene un hermoso bside, con fenestras ricamente adornadas segn el
gusto del estilo.

[Illustration: OCIO Ruinas del castillo.]




OCIO


LA VILLA.

Est situada en un valle rodeado completamente de montaas y atravesado
por el ro Inglares. Tiene unas 100 viviendas y 220 vecinos.


MONUMENTOS.

Ni la ermita de Santa Marina, ni la parroquia, consagrada a San Andrs y
adscrita al arciprestazgo de La Bastida, ofrecen nada singular.

El monumento ms considerable, aunque est en mucha parte derrudo, es
el castillo de Ocio, edificado hace siete siglos en los riscos de Lano,
con arenisca unida por argamasa, pero tan sabiamente, que parece
construdo de una sola pieza.

Este castillo fu asaltado y retenido por Don Sancho, _el Bravo_, de
Castilla, cuando pas el Ebro para castigar a los que haban seguido la
causa de D.^a Juana. Perteneci, como la villa, al seoro de los Duques
de Hjar, y a ms de su valor arqueolgico, le asignan los inteligentes,
por la posicin y terrenos que domina, un extraordinario valor militar.




OLANO


EL LUGAR.

Est compuesto de unas 15 viviendas y tiene 45 vecinos. Situado cerca de
Manurga, en tierra llana, seca y pobre.


MONUMENTOS.

Tiene cierto inters su iglesia, perteneciente al arciprestazgo de
Cigoitia, y dedicada a San Bartolom, principalmente por el bside, que
es de una altura desusada y ofrece en la decoracin de sus fenestras la
pureza del romnico primitivo, con las columnas lisas y los capiteles
caprichosamente exornados de grotescos, mascarillas, perros, guilas,
etc. (Lmina 89.)




OTAZU


EL LUGAR.

Est a cuatro kilmetros de Vitoria, en la frtil llanura que riega el
Zadorra, y tiene 26 viviendas y unos 100 habitantes.


MONUMENTOS.

Su iglesia parroquial, adscrita al arciprestazgo de Armentia y
consagrada a San Martn, y la ermita de San Antonio Abad, son dos
interesantes construcciones romnicas del tercer perodo, esto es, de su
conjuncin con el ojival.

[Illustration: Lmina 89.

OLANO Hastial del sur de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 90.

OTAZU Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 91.

OYARDO La iglesia parroquial.

(_Fot. L. E._)]

La portada de San Martn es curiosa por la finura de su dovelaje, que
forma delicadamente la ojiva con precisin magistral, y tambin porque
de sus tres arcos solamente ofrece adornado el central. Tambin son de
notar, por lo caractersticos y repetidos que se ofrecen en numerosos
templos, segn ya vimos, los capiteles adornados, como los de Olano, con
mascarillas, aves, hojas, flores, etc. (Lm. 90.)




OYARDO


EL LUGAR.

Est situado en las faldas del monte Altube y tiene unas 26 casas y 80
habitantes.


MONUMENTOS.

Tiene algn inters artstico su iglesia, dedicada a San Juan Bautista y
adscrita al arciprestazgo de Ayala.

Es un templo de construccin indefinida, donde se mezclan absurdamente
varios estilos; pero que ofrece en su bside, de notables fenestras
exornadas, los caracteres esenciales del romnico. (Lm. 91.)




OYON


LA VILLA.

Est al sudeste de Vitoria, en el punto de cruce de las carreteras a
Ycora, Labraza, Moreda y Logroo, y se compone de 300 edificios y unos
1.000 habitantes.


MONUMENTOS.

Es notable su iglesia parroquial por la rareza de su estilo plateresco,
del cual existen en la provincia contadsimos ejemplares.

[Illustration: OYON Portada de la iglesia parroquial.]

Est la iglesia dedicada a Santa Mara y pertenece al arciprestazgo de
La Guardia. Toda ella es de sillera de piedra, ofreciendo un conjunto
de cierta grandiosidad.

La portada, de un plateresco no muy recargado, tiene tres arcos
florenzados flanqueados por pirmides de crestera y rematados en la
interseccin de sus lbulos por grandes piones.

En el tmpano hay un curioso relieve, con una escena de la vida del
Bautista, y toda la portada se encierra bajo un gran arco altsimo
apoyado en dos contrafuertes paralelos a las pirmides de crestera.

El interior del templo corresponde exactamente al estilo plateresco de
su portada y lo mismo el interesante retablo del altar mayor.

La torre, esbelta y airossima, es posterior, de mediados del siglo
XVIII.




PGANOS


LA VILLA.

Situada al sur de Vitoria, en tierra llana de labor, cuenta 60 casas y
unos 230 vecinos.

[Illustration: PGANOS Iglesia.]


MONUMENTOS.

Su iglesia, dedicada a Santa Mara y adscrita al arciprestazgo de La
Guardia, es romnica y ha sufrido varias transformaciones importantes,
entre ellas la de haberle aadido un segundo cuerpo a su torre, que en
la actualidad tiene considerable altura y remata en una terraza a la
italiana, con adornos grecorromanos.

Tambin es de notar en dicha iglesia el arco que une el cuerpo de la
torre al de la iglesia propiamente dicha, y cuya altura alcanza el nivel
del segundo cuerpo de la torre.




PEACERRADA


LA VILLA.

Est situada al norte de la sierra de Toloo, en una altura rodeada de
peas por todas partes, testimoniando su historial de villa-fortaleza.

En la actualidad se compone de unas 130 casas y 300 vecinos.


MONUMENTOS.

Son notables los restos de las murallas, que todava conserva intactos
algunos cubos y torreones, por cierto de una elevacin desusada, y la
iglesia parroquial, consagrada a la Asuncin de Nuestra Seora, y
perteneciente al arciprestazgo de La Bastida.

Esta iglesia, fundada por el obispo de Calahorra, D. Gonzalo de Mena,
data del siglo XIII, de la poca romnica de transicin. Pero ha sufrido
en diferentes ocasiones grandes reformas y actualmente tiene caracteres
romnicos y ojivales, grecorromanos y del Renacimiento, en pecadora
confusin.


OBJETOS ARTSTICOS.

En la iglesia hay varias capillas con sepulturas muy notables,
distinguindose la de San Bartolom, que guarda los restos de mosn Juan
Ramrez, llamado el caballero de Montoria, que coste las obras del
templo, y de su mujer, D.^a Ocenda Ruiz.

[Illustration: PEACERRADA Restos de las murallas.]

Tambin tiene retablos de algn mrito, entre ellos el de la Asuncin,
muy curioso por el estofado y la pintura. Adems en el mismo templo se
guarda, en un labrado cofre, un hueso de Santa Luca, sacado del
sepulcro que en Roma tiene la santa.




PORTILLA


LA VILLA.

Semejante a Peacerrada, tiene una situacin muy parecida, entre
peascos, delatando tambin su condicin de villa-fortaleza.

Actualmente consta de 34 viviendas y unos 70 vecinos.


MONUMENTOS.

Portilla fu plaza fortificada con dos castillos situados al Este y al
Oeste, nicos puntos por los cuales poda ser la villa atacada.

[Illustration: PORTILLA Iglesia.]

Estos castillos, hoy en ruinas, pregonan la gloriosa antigedad de
Portiella de Ida, nombre con que la repobl Fernando IV, dndole
fuero.

Su iglesia parroquial, perteneciente al arciprestazgo de La Bastida, y
consagrada a la Santsima Trinidad, es de origen romnico, aun cuando
est notablemente transformada, sobre todo en el cuerpo de su torre, y
tiene digno de mencin el prtico, cuyos arcos han sido sustitudos
irrespetuosamente por una verja deplorable.




QUEJANA


EL LUGAR.

Est situado como a kilmetro y medio de Respaldiza y consta de 30 casas
y de unos 115 habitantes.


MONUMENTOS.

Notabilsimo por su fachada, donde aparecen los motivos de
fortificacin, y por lo extenso de sus cinco cuerpos o edificios,
comunicndose entre s, es el antiguo monasterio de San Juan, ahora
iglesia parroquial del arciprestazgo de Arciniega y tambin convento de
las monjas de Santo Domingo.

[Illustration: QUEJANA bside del monasterio de San Juan.]

La iglesia, como algunas de las anteriores, es un compuesto extrao de
pocas y estilos, denotando las muchas y hondas reformas que en el
transcurso de los siglos experiment.

A pesar de la pobreza de su fachada, de admirable sencillez romnica, el
bside, con sus ventanas ojivales y su torren almenado, le da cierta
prestancia y apariencia de gran templo.


OBJETOS ARTSTICOS.

En la nave hay dos panteones, uno al lado de la Epstola y otro al del
Evangelio, que tienen cuatro escudos de armas de los Ayala y de los
Sarmiento.

El panten del lado de la Epstola tiene dos sepulcros labrados, con
estatuas yacentes de tamao natural, representando a los fundadores del
monasterio. Una es la de D. Fernn Prez de Ayala y la otra de su
esposa, D.^a Mara Sarmiento. Estos sepulcros estuvieron antes debajo
del coro y al trasladarlos al lugar que ocupan ahora, enterraron y
transformaron las inscripciones.

[Illustration: QUEJANA Panten del canciller Lpez de Ayala y de su
mujer.]

Cerca del altar mayor hay otros dos sepulcros que se cree pertenecen a
la familia de los Ceballos y sean de otro Fernn Prez de Ayala y de
D.^a Elvira lvarez de Ceballos, su mujer, fallecidos en los aos de
1385 y de 1378, respectivamente.

En uno de los edificios aislados que forman parte del monasterio y se
comunican con la iglesia, edificio que por sus trazas parece una
casa-fuerte, existe una capilla, dedicada a Nuestra Seora del Cabello.
La imagen de este nombre es de oro, con un peso de 14 marcos, y se la
llama as por tener en la coronilla un cabello de la Virgen, regalos de
los fundadores.

Al lado del altar mayor hay dos estatuas yacentes de alabastro, que son
del clebre canciller D. Pero Lpez de Ayala y de su mujer, doa Leonor
de Guzmn, fundadores de la capilla.

El panten y las estatuas, por las finsimas labores y calados, por los
bien tallados leones que rodean ambos sepulcros, y sobre todo por la
delicadeza de las figuras y la gracia gentil con que estn representados
los perros que cada estatua tiene a sus pies--uno, de gran tamao, la
del canciller, y dos la de D.^a Leonor,--es una obra artstica de gran
mrito.

Debajo del coro de esta capilla hay una inscripcin en relieve, con
letras primorosamente talladas en oro, donde se lee:

_Esta capilla mandaron facer don Pero Lopez, seor de Ayala 
Salvatierra et Chanciller mayor del rey et donna Leonor de Guzmn, su
mujer, anno del nacimiento de nuestro salvador Jesucristo, de mil e
trescientos noventa e nueve annos._

Es, por tanto, el monasterio de San Juan de Quejana uno de los templos
alaveses de mayor inters arqueolgico y artstico; pues aun cuando no
sea de un estilo muy definido, sino mezclados y alterados por el tiempo
y las restauraciones el romnico, el ojival y el grecorromano, el
carcter de su bside-torren, la amplitud de sus cinco cuerpos, el
nmero de sus labrados panteones y el primor con que se tallaron sus
estatuas yacentes, diputan a esta iglesia como una interesante
reliquia.




RESPALDIZA


EL LUGAR.

A 46 kilmetros de Vitoria, en la carretera de Valmaseda, est el lugar
de Respaldiza, cabecera del Municipio de Ayala, con 85 viviendas y unos
300 habitantes.


MONUMENTOS.

La iglesia parroquial, consagrada a la Asuncin de Nuestra Seora,
pertenece al arciprestazgo de Ayala, y consta de un cuerpo central
flanqueado por las dos torres.

La fachada de este edificio presenta en su parte baja cinco arcos
redondos, de un carcter romnico inconfundible. Los tres centrales
forman el prtico del templo, y los dos de los extremos pertenecen a
cada cuerpo de las torres.


OBJETOS ARTSTICOS.

Junto al altar mayor de esta iglesia hay un sepulcro de piedra cubierto
por una lpida prismtica de ms de dos metros de largo por cerca de uno
de ancho, con una ya borrosa inscripcin, que es como sigue:

  ERA  M.  CC. V
  HIC   CON
  TINEMT
  VR  ABAS
  PET?  VS

Al lado de esta lpida hay una figura, tambin borrosa, que parece
representar un monje, y se cree que la inscripcin se refiere a l.

Segn la tradicin, en el altar mayor y junto a la lpida, estn los
restos de D. Vela, primer seor de Ayala, y de un su hijo, llamado
Velzquez.

[Illustration: RESPALDIZA Iglesia.]

Tambin es muy notable, sobre todo histricamente, el lienzo almenado
que, ostentando sobre la puerta de las murallas un hermoso escudo
labrado en piedra, seala, en las inmediaciones de Respaldiza, el lugar
donde se celebraban las juntas de la famosa Hermandad de Ayala.




SALINILLAS DE BURADN


LA VILLA.

Est situada al sur de las peas de Buradn, en terrenos montuosos de la
sierra de Toloo y de los riscos de Bilibio, de los cuales la separa el
Ebro.

Actualmente se compone de unas 180 viviendas y cerca de 400 vecinos.

[Illustration: SALINILLAS DE BURADN Torre y puerta de las murallas.]


MONUMENTOS.

Lo que ms llama la atencin son las murallas, de las que todava a
fines del pasado siglo estaban en pie las troneras, almenas y saeteras.

En nuestros das aun subsisten dos hermosos torreones del recinto
murado, con sus arcos que fueron puertas, y algunos cubos que flanquean
los restos de las cortinas.

Cuanto a la iglesia, consagrada a la Pursima, y las ermitas de San
Miguel y de San Jos, son ejemplares vulgarsimos de un romnico
desfigurado por imperdonables y arbitrarias reconstrucciones.




SALVATIERRA


LA VILLA.

A 24 kilmetros de Vitoria, en la carretera de Pamplona y cerca del
ferrocarril de Madrid a Francia, est la villa, en otro tiempo
famossima, de Salvatierra, que hoy tiene unos 200 edificios y poco ms
de 1.000 habitantes.


HISTORIA

Salvatierra se llam originariamente Hagurahin, que en vasco significa
sitio de adis  despedida.

Se hace mencin del fuero de esta villa, en el que D. Alfonso, _el
Batallador_, concedi a Salinas de Aana, el cual pasa por ser el ms
antiguo de la provincia, puesto que se firm en el ao de 1126.

Segn dice el Sr. Carreras Candi en su _Obispado y fueros de lava_, es
probable que Salvatierra sea la antigua Alba de los romanos, de la que
pudo originarse lava.

En todo caso es indudable que Salvatierra es una de las villas ms
antiguas, y que exista ya al comenzar el siglo XI.

El Rey _Sabio_ le concedi el fuero y franquicias de Vitoria, por los
aos de 1256. Al donar la Cofrada de Arriaga siete pueblos a dicho Rey,
ste los cedi a Salvatierra, por privilegio otorgado en Segovia, ao de
1258.

Por ser Salvatierra villa realenga, e independiente, por tanto, de la
Cofrada de Arriaga, sostuvo un pleito, que fall D. Alfonso XI mandando
fuesen de la villa 15 aldeas.

En 1371, estando D. Enrique II en las Cortes de Toro, acord, segn dice
la _Crnica_, enviar gentes suyas contra la villa de Vitoria e Logroo
e Salvatierra que estaban por el Rey de Navarra. Salvatierra capitul,
con la condicin de que nunca sera incorporada a la Corona, lo que
confirm el Monarca en cdula fechada en Burgos el 22 de octubre de
1371.

Faltando a estas promesas D. Juan I, por privilegio firmado en Zamora en
1382, cedi la villa de Salvatierra, con el ttulo de Condado, a D.
Pedro Lpez de Ayala.

Qued la villa sometida a los Condes de Salvatierra, y cuando uno de
ellos abraz la causa de los Comuneros y pidi a Salvatierra gente, como
la villa se negase, la cerc, y el valeroso Martn Martnez Oqurruri
rechaz el asalto.

Vencido que fu el Conde en Durana por las tropas del Emperador, ste le
despoj de cuanto posea e incorpor la villa a su Corona. ltimamente,
por sentencia de la Chancillera de Valladolid, en 1537, se declar que
Salvatierra no volvera a depender de ningn seor.

En la guerra de la Independencia, y luego en las dos guerras civiles,
Salvatierra sufri varios saqueos, siendo brbaramente memorable la
destruccin que en sus templos, archivos y murallas caus el ejrcito
francs al retirarse, tras de haberla ocupado durante seis aos.

Tambin queda como efemrides brbara la destruccin de las murallas, en
la primera guerra carlista. De nueve a diez mil carros de piedra sacaron
de las fortificaciones para restaurar el castillo de Guevara, y despus
el propio Ayuntamiento, sacando piedra para obras municipales, acab de
desmantelar aquellas murallas de tan rara antigedad y gloriosa
historia.


MONUMENTOS.

Aunque por los saqueos y destrucciones a que nos hemos referido, el
caudal artstico y arqueolgico de Salvatierra merm bastante, aun
quedan testimonios valiossimos en templos, palacios y monumentos de
varia ndole.

Son notables y dignos de mencin: la Cruz de piedra que se alza a la
entrada de la villa, cruz formada de una columna lisa, apoyada en un
ancho basamento, tambin de piedra, y rematado en collarino y baco de
estilo ojival, que sostienen el trofeo, con hermosos relieves y una
labrada cruz del mismo estilo; algunos lienzos de la primitiva
fortificacin, que era de sillera de piedra blanca, con sus cubos y
baluartes; la llamada casa de los Eulates, palacio solariego, de
sencilla fbrica de piedra, que ostenta en su fachada un hermoso escudo
labrado, donde campean una cruz y un len rampante con corona, y el
palacio municipal, que se comenz a construir en el sitio ms alto de la
villa, por los aos de 1606, junto a la antigua iglesia de San Martn.

[Illustration: SALVATIERRA Cruz de piedra.]

Entre los templos de la villa merecen mencionarse los de Santa Mara y
San Juan, y entre las ermitas y monasterios de los alrededores, los
conventos de carmelitas descalzas y de las Hijas de Mara, entrambos
dedicados a la enseanza, y el beaterio de la Magdalena, donde estuvo
el Hospital de San Lzaro, que hoy est, desgraciadamente, casi en
ruinas.

De las iglesias de Santa Mara y de San Juan, ambas parroquiales, dice
D. Fortunato Grands en sus _Apuntes histricos de Salvatierra_:

Son ambas iglesias de estilo ojival del siglo XV, advirtindose en la
de Santa Mara la transicin del Renacimiento, y siendo de notar que en
ella, desde los cimientos a la veleta, todo es piedra de sillera,
trada probablemente de la cantera de Enca.

Las dos tienen tres naves esbeltas; y si la de San Juan llama la
atencin por sus grandes y proporcionadas dimensiones en el artstico
prtico y templo, rico en altares y ropero, especialmente las dalmticas
y casullas encarnadas del siglo XVI, la de Santa Mara nos pone de
manifiesto, desde las columnas del coro, frontis de este retablo, toda
la exquisitez, paciencia, afiligranada labor y buen gusto de verdadero
artista, en la multitud de adornos platerescos, finos, elegantes,
airosos, expresivos; en el tamao, figura y colores del bajo relieve y
esculturas que constituyen una verdadera joya del arte.


OBJETOS ARTSTICOS.

Adems de las admirables tallas en piedra del bajo relieve del coro, a
que hace referencia el Sr. Grands, las cuales tienen toda la graciosa
distincin del Renacimiento, el arcipreste Sr. Fernndez de Basterra nos
hizo notar las delicadsimas labores de la puerta que da al jardn, en
Santa Mara; una imagen de Santa Ana, sentada, teniendo en brazos a la
Virgen, que parece del siglo XIV y est retirada del culto hace ms de
sesenta aos; el retablo del altar mayor, construdo en los aos ltimos
del siglo XVI y primeros del XVII, por un escultor natural y vecino de
Salvatierra, llamado D. Lope de Larrea, y un notabilsimo frontal de
moar verde, bordado en sedas de colores, representando flores y
pjaros, obra del siglo XVIII, que fu, segn la tradicin, la falda de
una dama muy principal, quien tras de algunos aos pecadores,
arrepentida y contrita de sus culpas, hizo voto de penitencia y alcanz
la gracia especial de que sus ropas, todas de seda y terciopelo, y sus
joyas, todas riqusimas, fuesen, en remisin de sus pecados,
incorporadas al culto de la parroquia.

En otros templos del arciprestazgo de Salvatierra existen los siguientes
objetos artsticos:

En Ilarduya, una pila bautismal, semejante, por la belleza de sus
relieves, a la de Hueto de Arriba.

[Illustration: SALVATIERRA

Iglesia de Santa Mara.

Iglesia de San Juan.]

En Eguino, un terno encarnado de estamea y otra casulla de seda de
igual color, ambos bordados con singular primor y maestra,
representando pjaros y flores.

En Audcana, un trptico del siglo XVI, con escenas de la Pasin y
muerte de Jess y una capa encarnada, bordada al realce.

En Araya y en la capilla de los Carrillos, un tmulo de mrmol blanco,
con la estatua yacente de un guerrero esculpida con gran limpieza; un
altar del Carmen, con su Purgatorio, cuyas figuras de madera, en bajo
relieve, estn preciosamente talladas, y una linda caja de concha, con
sus cantoneras, asa, cerrajilla, cadenas filigranadas y otros objetos de
plata, que serva de urna o sagrario para la Custodia.




SOJOGUTI


EL LUGAR.

Est situado como a dos kilmetros de Arciniega y lo forman diez casas
dispersas, con cincuenta y tantos habitantes.


MONUMENTOS.

Su iglesia, dedicada a la Asuncin de Nuestra Seora, es insignificante,
y lo slo digno de mencin es el torren, nico testimonio en pie del
antiguo castillo de Sojoguti.

[Illustration: SOJOGUTI Restos de Torren.]

El torren, de gran altura, fabricado de piedra sillera, tiene hasta
cinco pisos, que interiormente estn marcados por su escalera de caracol
y exteriormente por las lneas de sus aspilleras y saeteras.




ULLBARRI-ARRAZUA


EL LUGAR.

Est enclavado a 10 kilmetros de Vitoria, y tiene 25 viviendas y unos
100 vecinos.


MONUMENTOS.

Es digna de mencin su iglesia parroquial, consagrada a San Esteban, de
estilo romnico de transicin, puesto que ya en sus arcos se inicia la
ojiva.

La portada representa una ornamentacin ms rica y suntuosa que la
mayora de los templos de este perodo, con la notable singularidad--ya
sealada por el Sr. Apraiz en sus _Estudios del romnico en lava_--de
que en los adornos de su arcada aparecen motivos realistas, de
mascarones, gimias, canes, etc. (Lm. 92.)




UNZ


EL LUGAR.

Est al sur de las sierras de Guibijo, junto a la carretera de Vitoria a
Ordua, y tiene 20 casas y 127 habitantes.


MONUMENTOS.

[Illustration: Lmina 92.

ULLBARRI-ARRAZUA Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

[Illustration: Lmina 93.

URRNAGA Puerta de la iglesia.

(_Fot. L. E._)]

La iglesia parroquial, del arciprestazgo de Ayala, est dedicada a San
Fausto, y es digna de mencin por la pureza de su estilo romnico,
manifiesto en la severidad de su portada, de grandes dovelas sin el
menor ornato, descansando sobre machones bajos y recios, y de columnas
lisas, bajas y slidas, con capiteles muy caractersticos.




URRIALDO


EL LUGAR.

Es un pequeo casero, dependiente del Municipio de Mrtioda y agregado
a l. Tiene cinco viviendas y unos 20 vecinos.


MONUMENTOS.

La ermita de Nuestra Seora de la Asuncin es un bellsimo ejemplar
romnico. Se compone del cuerpo de la nave y del bside, adosado a l,
no circular, sino en prolongacin.

Esta ermita, de pobre, de miserable aspecto, esconde en la
insignificancia de su fachada uno de los prticos romnicos ms
elegantemente sobrios de los centenares que en lava hemos contemplado.
(Lm. 94.)

[Illustration: URRIALDO Ventana del sur de la ermita.]

El bside--que ya hemos dicho se hace notar por no tener la forma
circular corriente--ofrece al investigador tres admirables,
delicadsimas fenestras, cuyos arcos, orlados de baquetones ajedrezados
y conchas, se apoyan en columnas de una elegancia incomparable.




URRNAGA


EL LUGAR.

Se encuentra a tres kilmetros de Villarreal y tiene 39 casas y unos 160
vecinos.


MONUMENTOS.

Es notable su iglesia parroquial, perteneciente al arciprestazgo de
Villarreal, y dedicada a San Juan Bautista.

Como la mayora de los templos rurales alaveses, el de Urrnaga ms
parece mesn o venta. Sin embargo, la portada llama bastante la atencin
por su estilo romnicoojival; no es, como en tantas otras, sencillo y
pobre, sino tan suntuoso y rico, que sorprende.

Los arcos, como en La Bastida y en Estbaliz, ofrecen cada cual un
motivo de ornamentacin diverso; ahora son baquetones, luego conchas,
luego frutas, luego vstagos.

En las columnas puede estudiarse el mismo alarde de fantasa ornamental
y de ejecucin primorosa y delicada.

En los fustes se ven labrados entrelazos, cada uno diferente y todos
bellsimos; y los calados de los capiteles tan asombrosos, tan pasmosos,
son verdaderamente admirables. (Lm. 93.)




ZALDUENDO


LA VILLA.

Est situada al noreste de Vitoria, con la que comunica por el camino
vecinal de Salvatierra. Tiene cerca de 100 viviendas y 300 almas.

[Illustration: Lmina 94.

URRIALDO Puerta de la ermita de la Asuncin.

ZUAZO DE LAVA Puerta de la iglesia.

(_Fotografas L. E._)]


MONUMENTOS.

Zalduendo es una de las ms antiguas villas alavesas, pues figura en el
_Catlogo de San Milln_ con el nombre de Zalduhondo, situado en la
merindad de Egulaz. Don Alfonso XI, en 1332, otorg a Salvatierra el
seoro sobre Zalduendo, y ms tarde, cuando D. Pedro Lpez de Ayala
cas a su hija D.^a Constanza con D. Pedro de Guevara, la di en dote la
villa de Zalduendo, por lo que Zalduendo, desde entonces, perteneci a
los Condes de Oate. La Casa solariega de stos es lo nico notable de
la villa.

[Illustration: ZALDUENDO Casa solariega de los Villafranca.]

Trtase de un antiguo palacete, de un solo piso, que tiene una bonita
portada, con un frontn liso y dos rdenes de columnas dricojnicas.

Sobre el frontn y sosteniendo otras dos columnas ms pequeas que
encuadran el escudo de armas, hay dos estatuas de Hrcules. El escudo,
en relieve, ostenta esculpidos los blasones de Oate y de Villafranca.




ZAMBRANA


LA VILLA.

Est situada a 29 kilmetros de Vitoria, en un terreno frtil, regado
por el Ebro, el Zadorra y el Inglares. Se compone de 120 viviendas y 380
habitantes.


MONUMENTOS.

La villa de Zambrana es antiqusima, pues con el nombre de Cembrana
figura ya en los comienzos del siglo XI, segn consta por escritura de
donacin hecha por el Rey de Navarra a favor de Fortunio Snchez,
cedindole los solares y divisas que en ella tena.

Con el mismo nombre de Cembrana figura en el _Catlogo de San Milln_.
Fu aldea de Berantevilla hasta el ao de 1744, en que Felipe IV le
concedi el ttulo de villa con jurisdiccin propia. Perteneci al
seoro del Marqus de Mirabel.

[Illustration: ZAMBRANA Ruinas de la ermita de San Roque.]

Su iglesia parroquial del arciprestazgo de La Bastida, est consagrada a
Santa Lucia y ha sufrido diversas transformaciones, con la consiguiente
mezcla de estilos. En cambio, las ruinas de la vieja ermita de San
Roque, en las afueras de la villa, dan la impresin de un estilo
romnico pursimo.




ZUAZO DE LAVA


EL LUGAR.

Est a cuatro kilmetros de Vitoria, en la fertilsima llanura de este
nombre y tiene 25 casas y unos 70 vecinos.


MONUMENTOS.

Su iglesia parroquial, dedicada a San Milln y adscrita al arciprestazgo
de Armentia, es uno de los pocos monumentos romnicos anteriores a la
influencia ojival.

La fachada, sencilla y pobre, con aspecto de venta o de mesn, ofrece
una portada caracterstica por la regularidad de sus arcos de sobrio
dovelaje y columnas lisas, sin otra ornamentacin que las sencillas
hojas de sus capiteles. (Lm. 94.)

El interior responde exactamente al espritu adusto, noble y asctico
que informara las construcciones romnicas, por lo cual la iglesia de
Zuazo de lava--no includa, por cierto, en el catlogo del seor
Apraiz--es una de las ms interesantes de la provincia.




ZUAZO DE CUARTANGO


EL LUGAR.

Cercano a la va frrea de Bilbao a Miranda, como a siete kilmetros de
Andagoya, est Zuazo de Cuartango, lugar de 17 viviendas y 60 vecinos.

[Illustration: Lmina 95.

ZUAZO DE CUARTANGO Puerta de la iglesia.

(_Fot. L.E._)]


MONUMENTOS.

Su iglesia, que es aneja a la parroquia de Aprcano, est dedicada a San
Pedro y es un curioso monumento romnicoojival.

La portada, compuesta de un cudruple arco formando con sus elegantes y
atrevidas dovelas una ojiva bastante pronunciada, es rica de
ornamentacin en sus labrados capiteles y en las conchas y baquetones de
su arcada. (Lm. 95.)

El templo, en su interior, ha sufrido ciertas reformas, que no
corresponden a las esperanzas artsticas que su hermosa portada hace
concebir.

[Illustration: ZURBANO Estatua.]




ZURBANO


EL LUGAR.

Est a cinco kilmetros de Vitoria, en terrenos frtiles regados por el
ro Alegra y varios arroyos, y tiene unas 50 casas y cerca de 300
vecinos.


MONUMENTOS.

Son dignos de mencin en este lugar: la iglesia parroquial, del
arciprestazgo de Armentia, que est consagrada a San Esteban y es de
las contadsimas modernas de la provincia, con su portada y torre de un
estilo imitando al Renacimiento; el llamado palacio de los
hijosdalgo--con un cuerpo central de dos pisos y dos cuerpos laterales
que lo flanquean, ms altos y bastante ms modernos,--que ofrece en su
portada las seales de un severo arco romnico, y encima de l, grabado
en piedra toscamente, un escudo de armas sostenido por dos figuras como
de leones, una estatua mutilada, de anlogo carcter a las de Armentia,
y, finalmente, la curiossima columna de Zurbano--especie de trofeo
situado en las afueras del lugar, a campo libre,--que es uno de los
monumentos ms extraos y singulares.

Sobre un ancho sillar de piedra se eleva un pedestal sencillo, de
carcter completamente moderno, que desdice del resto del monumento y
aun hace sospechar que en nada se relacione con l.

El monumento propiamente dicho, es simplemente una columna de altura
como de unos cinco metros, formando una pirmide invertida.

[Illustration: ZURBANO Columna.]

Esta pirmide, cuadrangular, tiene dos caras lisas y dos labradas,
puestas alternativamente. Las caras lisas arrancan del pedestal y suben,
rectamente, hasta el remate, donde aparecen cobijadas por un tejadillo
labrado en la misma piedra. Las caras con labores arrancan desde el
pedestal y ofrecen: la del Norte, un mascaroncillo entre dos piernas;
luego una mujer desnuda, en actitud de sujetarse el vientre y, por fin,
un medio cuerpo humano que asciende, por esfuerzo de sus piernas y tiene
entre ellas, en la regin posterior, otro mascaroncillo burlesco.

La cara de la columna que da al Sur ofrece en el arranque del pedestal
una figura semejante, casi diramos idntica, al San Lucas del
Tetramorfo, de Armentia; y luego, como cabalgando sobre l, abrazado a
la columna y en actitud de ir escalndola, un precioso desnudo que tiene
colocada burlescamente una cabeza de asno.

El realismo de estos grotescos sorprendentes parece indicar un origen
romnico, como tantas otras figuras semejantes estudiadas en la
ornamentacin de portadas y fenestras. De todas suertes, la columna de
Zurbano, cuyo origen, ni documental ni fabuloso, hemos podido
averiguar, es un interesante y curiossimo monumento.




LNEAS FINALES


Al terminar este CATLOGO, tras de un esfuerzo personal que hubiera sido
intil y baldo, de no haber sido bondadosamente aconsejados, inspirados
y aun dirigidos, por aquellas personas que se enumeran en el Prlogo,
queremos refrendar el testimonio de nuestra gratitud, recabando para
ellas cuantos aciertos se advirtieren y pidiendo para nosotros el cargo
de los desaciertos que se hallaren en esta obra.

[Illustration]




NDICE DEL TEXTO


                                                                Pginas.

PRLOGO.                                                               7

CAPTULO I.--_Monumentos prehistricos._                              15
  Aparicin del hombre en la Tierra.--Teoras de los ms clebres gelogos.
    Ahsverus y Topsius.                                               16
  Esculturas prehistricas.                                           19

CAPTULO II.--_Monumentos celtas._                                    21

CAPTULO III.--_Monumentos de la civilizacin romana._                27
  La va militar.                                                     29
  Estatua de mujer--Su descubrimiento.                                33
  Descripcin de la estatua.                                          34
  Lpidas romanas--Su descubrimiento.                                 35
  Lpida roja y blanca.                                               35
  Lpida sonrosada con vetas blancas.                                 35
  Lpida rosa, vetas blancas.                                         36
  Lpida rosa.                                                        36
  Fragmentos de piedra arenisca.                                      36
  Capitel hispanorromano.                                             36
  Lpida de Luzcando.                                                 37
  Lpida de Narbaja.                                                  38
  Lpida de Angostina.                                                39
  rula de Araya.                                                     40
  Lpida de Assa.                                                     41

CAPTULO IV.--_Monumentos de la civilizacin cristiana._              43
  _poca romnica._                                                   51
  _poca ojival._                                                     56
  _poca del Renacimiento._                                           60
  _poca moderna._                                                    64
  VITORIA.--_Sus monumentos y reliquias de arte._                     67
    Catedral vieja (Santa Mara de Suso).                             69
    Templo de San Vicente.                                            75
    Templo de San Miguel.                                             78
    Templo de San Pedro.                                              80
    Convento de San Francisco.                                        84
    Convento de Santo Domingo.                                        85
    Convento de las Brgidas.                                         86
    Convento de San Antonio.                                          88
    Casa de Misericordia (Hospicio).                                  90
    Hospital civil de Santiago.                                       92
    Palacio de la Diputacin.                                         93
    Plaza Nueva.                                                      95
    Ayuntamiento.                                                     97
    Casa del Cordn.                                                  98
    Palacios de Vendao, lava y otros.                               98
    Catedral nueva (en construccin).                                102
  BASLICA DE ARMENTIA.                                              116
  BASLICA DE ESTRALIZ.                                             139
  ABERSTURI.                                                        153
  ALEGRA.                                                           153
  AMURRIO.                                                           164
  ANDAGOYA.                                                          166
  ANGOSTINA.                                                         167
  AUA.                                                              170
  ARCINIEGA.                                                         172
  ARGANDOA.                                                         175
  ARZUBIAGA.                                                         178
  BELUNZA.                                                           178
  BERNELO.                                                           180
  BETOO.                                                            187
  CATADIANO.                                                         190
  CICUJANO.                                                          190
  CONTRASTA.                                                         191
  DONS.                                                             194
  DURANA.                                                            195
  EL BURGO.                                                          197
  EL CIEGO.                                                          198
  EGUILETA.                                                          201
  ERENCHUN.                                                          203
  ESTABILLO.                                                         203
  EZQUERECOCHA.                                                      207
  GACEO.                                                             208
  GCETA.                                                            210
  GAMARRA-MAYOR.                                                     211
  GAMARRA-MENOR.                                                     211
  GARDELEGUI.                                                        213
  GAUNA.                                                             214
  GOJAIN.                                                            216
  GUILLERNA.                                                         218
  GUEVARA.                                                           218
  GJULI.                                                            220
  HUETO DE ABAJO.                                                    222
  HUETO DE ARRIBA.                                                   223
  IGOROIN.                                                           226
  LA BASTIDA.                                                        228
  LA GUARDIA.                                                        236
  LANDA.                                                             242
  LASARTE.                                                           245
  LEZA.                                                              245
  LEZAMA.                                                            249
  LEGARDA.                                                           250
  LEORZA.                                                            252
  LOPIDANA.                                                          252
  MAESTU.                                                            257
  MANURGA.                                                           259
  MAROO.                                                            260
  MARQUNEZ.                                                         260
  MENDIZBAL.                                                        262
  MENDOZA.                                                           265
  MEZQUA.                                                           267
  MIANO-MENOR.                                                      268
  MONASTERIOGUREN.                                                   271
  MURGA.                                                             275
  NAFARRATE.                                                         276
  NANCLARES DE GAMBOA.                                               278
  NANCLARES DE LA OCA.                                               278
  OCIO.                                                              281
  OLANO.                                                             282
  OTAZU.                                                             282
  OYARDO.                                                            286
  OYON.                                                              286
  PGANOS.                                                           288
  PEACERRADA.                                                       289
  PORTILLA.                                                          291
  QUEJANA.                                                           292
  RESPALDIZA.                                                        295
  SALINILLAS DE BURADN.                                             297
  SALVATIERRA.                                                       298
  SOJOGUTI.                                                          303
  ULLBARRI ARRAZUA.                                                 304
  UNZ.                                                              305
  URRIALDO.                                                          307
  URRNAGA.                                                          308
  ZALDUENDO.                                                         308
  ZAMBRANA.                                                          311
  ZUAZO DE LAVA.                                                    312
  ZUAZO DE CUARTANGO.                                                312
  ZURBANO.                                                           314

  LNEAS FINALES.                                                    316




NDICE GENERAL DE GRABADOS


                                                                 Pginas.

MAPA-CROQUIS DE LA PROVINCIA DE LAVA.                                 5

MAPA DE LA VA ROMANA Y DE LOS DLMENES.                              31

ABERSTURI.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 33.)                      152

ALEGRA.--_Ermita De Nuestra Seora De Ayala:
  Exterior._--Fachada del sur y bside. (Lmina 34.)                 155
  Prtico. (Lmina 35.)                                              158
  Interior del prtico. (Lmina 36.)                                 159
  Puerta de entrada al templo. (Lmina 37.)                          160
  Interior de la ermita. (Lmina 38.)                                161
  bside. (Lmina 39.)                                               163

AMURRIO.--Capiteles De La Portada De La Iglesia.                     165

ANDAGOYA.--Imagen De Nuestra Seora. (Lmina 40.)                    168

ANGOSTINA.--Imagen De Nuestra Seora. (Lmina 41.)                   169

AUA.--bside De La Iglesia. (Lmina 42.)                            171
  Puerta De La Iglesia. (Lmina 43.)                                 173

ARAYA.--Arula.
                                                                      40
ARGANDOA.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 44.)                       176
  bside. (Lmina 45.)                                               177

ARMENTIA.--Planta De _San Andrs_.                                   118
  _Baslica:_ Vista Exterior. (Lmina 17.)                           119
  Prtico. (Lmina 18.)                                              121
  Relieves Del Prtico. (Lmina 19.)                                 123
  Lucillo Del Prtico. (Lmina 20.)                                  126
  Puerta De Entrada. (Lmina 21.)                                    128
  Interior. (Lmina 22.)                                             130
  Detalle Del Crucero. (Lmina 23.)                                  131
  Capiteles Bajo El Coro. (Lmina 24.)                               133
  El Tetramorfo: San Juan, San Marcos. (Lmina 25.)                  136
  El Tetramorfo: San Mateo Y San Lucas. (Lmina 26.)                 137
  bside. (Lmina 27.)                                               138

ARRZALA.--Dolmen.                                                   125

ARZUBIAGA.--Portada De La Iglesia. (Lmina 46.)                      179

BELUNZA.--_Iglesia:_ Vista General. (Lmina 47.)                     181
  Portada. (Lmina 48.)                                              182
  Detalle De La Portada. (Lmina 49.)                                183
  Ventana Del Sur.--Ventana Del bside. (Lmina 50.)                 184

BERNEDO.--Portada De La Iglesia. (Lmina 51.)                        186

BETOO.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 52.)                          189

CICUJANO.--Iglesia.                                                  191

CONTRASTA.--bside De Nuestra Seora De Elizmendi.--Trptico Del Altar.
    (Lmina 53.)                                                     193

DONS.--Capiteles De La Desaparecida Iglesia.                        193

DURANA.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 54.)                          196

EGULAZ.--Dolmen.                                                     24

EGUILETA.--Interior De La Iglesia. (Lmina 56.)                      202

EL BURGO.--Capilla Del Cementerio: bside.--Interior De La Capilla. (Lmina
    55.)                                                             199

EL CIEGO.--Iglesia Parroquial.                                       200

ERENCHUN.--Prtico De La Iglesia. (Lmina 57.)                       204

ESTABILLO.--Portada De La Iglesia Parroquial.                        205

ESTBALIZ.--_Baslica:_ Capiteles Del Crucero (Lado Del Evangelio)   148
  Capiteles Del Crucero (Lado De La Epstola.)                       149
  Fachada Del Medioda. (Lmina 28.)                                 141
  Puerta Del Hastial Del Sur. (Lmina 29.)                           144
  Detalle De La Portada. (Lmina 30.)                                145
  Interior Del bside. (Lmina 31.)                                  146
  Pila Bautismal. (Lmina 32.)                                       151

EZQUERECOCHA.--Ventana Del bside.                                   207

GACEO.--Iglesia. (Lmina 58.)                                        209

GCETA.--Detalle De La Portada De La Iglesia.                        210

GAMARRA-MENOR.--Puerta De La Ermita. (Lmina 39.)                    212

GARDELEGUI.--Iglesia. (Lmina 60.)                                   215

GAUNA.--Palacio De Los Condes De Salvatierra.--Iglesia Parroquial.   214

GOJAIN.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 61.)                          217

GUEVARA.--Ruinas Del Palacio De Los Marqueses De Guevara.            220

GUILLERNA.--Ventana De La Iglesia. (Lmina 62.)                      221

GJULI.--Ventana De La Iglesia. (Lmina 62.)                         221

HUETO DE ABAJO.--Portada De La Iglesia.                              222
  bside De La Iglesia. (Lmina 63.)                                 224

HUETO DE ARRIBA.--bside De La Iglesia--Pila Bautismal. (Lmina 64.) 225

IGOROIN.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 65.)                         227

IRUA.--Estatua Mutilada.                                             34
  Lpida Sonrosada.                                                   35
  Capitel Hispanorromano.                                             37

LA BASTIDA.--Puerta De La Ermita De El Cristo. (Lmina 66.)          231
  _San Martn De Los Monjes:_ Puerta De La Ermita. (Lmina 67.)      234
  Cementerio Antropoide. (Lmina 68.)                                235

LA GUARDIA.--Restos De Las Murallas.                                 237
  Portada De Santa Mara De Los Reyes. (Lmina 69.)                  239
  Portada De La Capilla Del Pilar. (Lmina 70.)                      241

LANDA.--Ermita De San Miguel. (Lmina 71.)                           243
  Puerta De La Iglesia Parroquial. (Lmina 72.)                      244

LASARTE.--Puerta De La Iglesia.--Ventana Lateral Del
    bside. (Lmina 73.)                                             246
  Ventana Central Del bside. (Lmina 74.)                           247

LEGARDA.--Iglesia Parroquial. (Lmina 76.)                           253

LEZA.--Iglesia Parroquial.                                           248

LEZAMA.--Palacio De Larraco.                                         249
  Puerta De La Iglesia.--Ventana. (Lmina 73.)                       251

LOPIDANA.--Ventana De La Iglesia.                                    254
  Puerta De La Iglesia. (Lmina 77.)                                 255
  Interior De La Iglesia. (Lmina 78.)                               256

LUZCANDO.--Lpida.                                                    37

MAESTU.--Portada De La Ermita De San Martn. (Lmina 79.)            258

MARQUNEZ.--Esculturas Prehistricas.                                 20
  _Ermita De San Juan:_ Ventana.                                     261
  Inscripcin Latina.                                                262
  La Ermita. (Lmina 80.)                                            263
  Puerta De La Ermita. (Lmina 81.)                                  264

MENDIZBAL.--Puerta Cegada De La Iglesia. (Lmina 82.)               266

MEZQUA.--Puerta De La Iglesia Parroquial. (Lmina 83.)              269

MIANO-MAYOR.--Detalle De La Puerta De La Iglesia. (Lmina 83.)      269

MIANO-MENOR.--Bveda De La Iglesia.                                 268
  Ventana Del Sur.                                                   271

MONASTERIOGUREN.--Iglesia: Interior.                                 274
  La Iglesia. (Lmina 84.)                                           270
  Exterior Del Prtico. (Lmina 85.)                                 272
  Interior Del Prtico. (Lmina 86.)                                 273

MURGA.--Palacio Romnico Restaurado.                                 275

NAFARRATE.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 87.)                       277

NANCLARES DE GAMBOA.--Base De La Torre De La Iglesia. (Lmina 88.)   279

NANCLARES DE LA OCA.--Ventana De La Parroquia De La Asuncin.        280

OCIO.--Ruinas Del Castillo.                                          281

OLANO.--Hastial Del Sur De La Iglesia. (Lmina 89.)                  283

OTAZU.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 90.)                           284

OYARDO.--La Iglesia Parroquial. (Lmina 91.)                         285

OYON.--Portada De La Iglesia Parroquial.                             287

PGANOS.--Iglesia.                                                   288

PEACERRADA.--Restos De Las Murallas.                                290

PORTILLA.--Iglesia.                                                  291

QUEJANA.--bside Del Monasterio De San Juan.                         292
  Panten Del Canciller Lpez De Ayala Y De Su Mujer.                293

RESPALDIZA.--Iglesia.                                                296

SALINILLAS DE BURADN.--Torre Y Puerta De Las Murallas.              297

SALVATIERRA.--Cruz De Piedra.                                        300
  Iglesia De Santa Mara.--Iglesia De San Juan.                      302

SOJOGUTI.--Restos Del Torren.                                       303

ULLBARRI ARRAZUA.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 92.)               305

URRIALDO.--_Ermita De La Asuncin._--Ventana Del Sur.                307
  Puerta De La Ermita. (Lmina 94.)                                  309

URRNAGA.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 93.)                        306

VITORIA.--Vista General De La Ciudad.                                 67
  _Catedral Vieja:_ Vista Exterior.                                   70
  Planta.                                                             71
  Portada. (Lmina 1.)                                                72
  Prtico. (Lmina 2.)                                                73
  Nuestra Seora De La Esclavitud. (Lmina 3.)                        76
  _Catedral Nueva._--Detalle De Un Ventanal De La Cripta.            105
  Detalles Del Prtico.--Capitel Del Prtico.                        106
  Detalle De Un Capitel De La Nave Baja.                             108
  Proyecto De La Nueva Catedral En Construccin. (Lmina 10.)        104
  Detalles Del Prtico. (Lmina 11.)                                 107
  Capiteles Simblicos. (Lmina 12.)                                 109
  Grgolas. (Lmina 13.)                                             111
  Friso De Un Ventanal Ornamentado Con Motivos De La Guerra De Melilla.
    (Lmina 14.)                                                     112
  Cripta. (Lmina 15.)                                               113
  Estado De Las Obras En Octubre De 1912. (Lmina 16.)               114
  Palacio De La Diputacin.                                           94
  Plaza Nueva Y Ayuntamiento.                                         96
  Patio Del Palacio De Vendao.                                      100
  Nuestra Seora De Avendao En La Ermita De San Martn. (Lmina 4.)  77
  Portada De La Iglesia De San Pedro. (Lmina 5.)                     81
  Convento De Las Brgidas.--Convento De San Antonio. (Lmina 6.)     89
  Casa De Misericordia.--Portada De La Iglesia De La Misericordia.
    (Lmina 7.)                                                       91
  Casa Del Cordn. (Lmina 8.)                                        99
  Palacio De lava. (Lmina 9.)                                      101

ZALDUENDO.--Casa Solariega De Los Villafranca.                       310

ZAMBRANA.--Ruinas De La Ermita De San Roque.                         311

ZUAZO DE LAVA.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 94.)                  309

ZUAZO DE CUARTANGO.--Puerta De La Iglesia. (Lmina 95.)              313

ZURBANO.--Estatua.                                                   314
  Columna.                                                           315

[Illustration]

      ESTE LIBRO, CUYA PUBLICACIN ORDEN EL MINISTRO,
         EXCMO. SEOR CONDE DE ESTEBAN COLLANTES,
     SE ACAB DE IMPRIMIR EL DA VEINTE DE NOVIEMBRE
        DEL AO DEL SEOR MIL NOVECIENTOS QUINCE,
  EN EL ESTABLECIMIENTO TIPOGRFICO SUCESORES DE RIVADENEYRA,
   BAJO LA INSPECCIN DEL DIRECTOR GENERAL DE BELLAS ARTES,
       EXCMO. SEOR DON PEDRO POGGIO Y LVAREZ,
       SIENDO MINISTRO DE INSTRUCCIN PBLICA
     EL EXCMO. SEOR DON RAFAEL ANDRADE Y NAVARRETE.

       *       *       *       *       *


errores corregidos:

se ha descripto=> se ha descrito {pg 34}

la incripcin=> la inscripcin {pg 40}

las singlas=> las siglas {pg 41}

Alava=> lava {9 veces}






End of the Project Gutenberg EBook of Catlogo Monumental de Espaa, by 
Cristbal de Castro

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK CATLOGO MONUMENTAL DE ESPAA ***

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Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
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increasing the number of public domain and licensed works that can be
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where we have not received written confirmation of compliance.  To
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particular state visit http://pglaf.org

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